
El diagnóstico de endometriosis puede demorar hasta siete años
Causa fuerte dolor menstrual y es la primera causa de infertilidad femenina en sectores medios y altos
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"A los 16 años empecé con menstruaciones muy dolorosas, que se presentaban con descomposturas, vómitos, desvanecimientos, diarreas y hemorragias –recuerda Marcela, de 26 años–. Me hicieron exámenes, pero todo daba bien. Mi ginecológo dijo que se me pasaría cuando tuviera un hijo. Pero en el momento en que lo quise, a los 24 años, no quedé embarazada. Me indicaron una laparoscopia. Por fin, entonces, mi problema tuvo nombre: endometriosis."
Esta enfermedad frecuente, que padecen entre el 10 y el 12% de las mujeres en edad fértil, "puede demorar consultas a varios médicos y hasta 7 años en ser diagnosticada", afirma el doctor Luis M. Augé, presidente de la Sociedad Argentina de Endometriosis, profesor adjunto de Ginecología en la Facultad de Medicina de la UBA y director de docencia del Instituto de Fertilidad (Ifer), asociado a la UBA.
Augé agrega que los dolores menstruales, la infertilidad y los quistes ováricos (endometriomas) componen la tríada de síntomas de la endometriosis, y pueden aparecer en forma simultánea o aislada. "A veces –dice– no hay síntomas, y la mujer se entera cuando no queda embarazada. Es que la endometriosis es la causa más frecuente de infertilidad en mujeres de clase media y alta. En sectores bajos, son las infecciones."
Según el doctor Augé, varios elementos conspiran contra el diagnóstico temprano de la patología –que se agrava con los años y suele afectar a varias integrantes de una misma familia–. En parte, las mujeres consideran normal sufrir durante las menstruaciones. "En una encuesta que realizó el Endometriosis Group Argentina en 2002, sobre casi 1300 mujeres, hallamos que más del 80% tenía dolores menstruales y el 33% sufría molestias muy fuertes, con desmayos, palpitaciones, dolores con irradiación a las piernas y gran inflamación, aun fuera del período menstrual –señala Augé–. Pero poco más del 30% había consultado al médico. En los consultorios, el 65% de los facultativos había confirmado que los dolores eran «normales»; un 17% les había dicho que se curarían al tener un hijo y sólo el 10% de los médicos había pensado en endometriosis."
Contra lo que se cree, el doctor Augé afirma que los dolores menstruales que impiden desarrollar las actividades habituales "no son normales", como tampoco lo son el dolor pelviano crónico y el dolor durante las relaciones sexuales (dispaneuria).
"Cuando hay dolores menstruales –dice el especialista–, indicamos analgésicos no esteroides (Aines). Si persisten, se prescriben anovulatorios durante tres meses, y si las molestias no ceden se indica una laparoscopia, porque en el 50% de los casos esa paciente tendrá endometriosis."
La indicación de laparoscopia, único método diagnóstico y terapéutico para la endometriosis, conspira contra la detección precoz del problema.
"Se conoce hace 30 años, es mínimamente invasivo, se hace con anestesia general y en varios hospitales públicos. Pero el médico no llega al diagnóstico porque le cuesta indicar una laparoscopia –explica el ginecólogo–. Por eso queremos difundir el tema."
Benigno, pero molesto
Durante la menstruación, fragmentos de endometrio (tejido interior del útero) regresan a las trompas de Falopio e ingresan en la cavidad abdominal en lugar de expulsarse con el flujo menstrual.
Normalmente, existen células especializadas encargadas de fagocitar los fragmentos de endometrio para evitar que esa sangre menstrual se instale allí donde no debe.
"Pero en las pacientes que tienen el problema –afirma el doctor Augé–, existe un mecanismo alterado a nivel inmunológico que hace que parte de ese tejido quede en la cavidad abdominal y se instale formando focos de sangre endometrial sobre el ovario, el útero, las trompas, el intestino, la vejiga y, a través del torrente sanguíneo o la vía linfática, sobre los pulmones y aun el cerebro, aunque esto no es frecuente. Al menstruar, esos focos sangran y producen las molestias."
Los focos son quistes color chocolate, de uno a tres centímetros y se adhieren firmemente a los órganos.
"Cuando el tejido endometrial va rodeando al ovario –agrega Augé– se produce un quiste característico, el endometrioma. Su tratamiento es quirúrgico, pero hay que operarlo con una técnica muy especial, que consiste en vaciarlo (está lleno de sangre), en lugar de arrancarlo, porque de ese modo la cirugía evita llevarse buena parte del tejido del ovario para no disminuir la fertilidad."
Foco a foco
El tratamiento de la endometriosis, continúa el médico, puede realizarse en forma simultánea con su diagnóstico a través de la laparoscopia (ver infografía). "Si hay focos, los limpiamos: algunos se extirpan y luego se realizan biopsias (aunque el riesgo de cáncer es bajísimo), y otros se coagulan: un foco pegado al intestino no se puede extirpar, puede lesionar el órgano. El tratamiento es conservador: no se quita el útero."
El especialista afirma que, luego de la laparoscopia, debe seguirse un tratamiento para evitar que se repita, algo que ocurre en el 60% de los casos al cabo de 5 años. "Se toman anovulatorios –explica Augé–, que atrofian el tejido endometrial. Entre las opciones, el desogestrel es muy efectivo, no contiene estrógenos y posee baja carga hormonal."
El especialista agrega que los anticonceptivos orales o anovulatorios no disminuyen la posibilidad de embarazo, sino que la mejoran. "Es fácil de entender–dice Augé–: en quienes tuvieron endometriosis, impide su reaparición. En cuanto a las mujeres sanas que quieren regular su concepción, la anovulación impide el eventual desarrollo de endometriosis, que reducen la fertilidad."
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