
El hierro, alimento del cerebro infantil
Aconsejan administrarlo a madres y bebes
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Al cumplir su primer año de vida, entre el 60 y el 70% de los bebes que viven en América latina sufre algún grado de deficiencia de hierro, que es muy fácil de prevenir.
La carencia de este micronutriente, indispensable especialmente durante los tres primeros años de vida para el desarrollo cognitivo, afectivo y psicomotor de los chicos, es un problema que comienza incluso antes del nacimiento. Se estima que en América latina alrededor del 60% de las mujeres en edad fértil tiene deficiencias de hierro y entra en el embarazo con reservas insuficientes; el 30% de ellas son anémicas.
De visita en la ciudad de Buenos Aires para participar de una jornada de pediatría organizada por el laboratorio Mead Johnson, el doctor Fernando Viteri, profesor de la Universidad de Berkeley, en Estados Unidos, dialogó sobre este tema con La Nación .
Hierro y embarazo
-¿Por qué es importante prevenir la deficiencia de hierro durante los primeros años de vida?
-La deficiencia de hierro durante los tres primeros años de vida tiene repercusiones negativas y permanentes sobre la conducta, la afectividad, la memoria, los niveles de atención y el desarrollo psicomotor. Hay ciertas áreas del cerebro -que tienen incluso más hierro que el hígado- que sólo incorporan hierro cuando sus células están en la etapa de crecimiento.
A partir de los tres o cuatro años, la incorporación de hierro en estas áreas cerebrales es prácticamente nula. Es decir que si el niño tiene deficiencia de hierro en épocas muy tempranas de su vida, por más que después se le dé hierro, el tiempo perdido ya no se recupera.
-¿En los lactantes no es suficiente el hierro de la leche materna?
-No. El niño requiere que su organismo incorpore al menos un miligramo de hierro por día, y la leche materna tiene medio miligramo por litro (el niño no consume un litro de leche al día), del cual se absorbe como mucho un 50 o un 60 por ciento. A través de la leche materna recibe apenas una cuarta parte de lo que requiere.
-Entonces, ¿qué se aconseja?
-En primer lugar, hay que tomar en cuenta que el niño nace con reservas de hierro que consume durante los primeros seis meses de vida. Es por eso que la mujer debe contar, al comenzar el embarazo, con por lo menos 300 miligramos de hierro de reserva. Lo ideal es empezar la suplementación con la madre antes del embarazo (de manera similar a como debería hacerse con el ácido fólico) y seguirla luego durante la gestación.
-¿Cuándo hay que comenzar a brindar suplemento a la futura madre?
-Depende mucho de las condiciones maternas y de la frecuencia del embarazo de cada región. En países como Tailandia, Panamá y Malasia estamos dando suplemento a las adolescentes en la secundaria, porque entre un 30 y un 40% de los embarazos ocurren antes de los 18 años. En las escuelas de Panamá, los maestros dan una tableta semanal de hierro a sus alumnos, y así la incidencia de anemia en las niñas bajó del 43 al 12 por ciento.
Si la suplementación se hace de una manera eficiente y segura, debería alcanzar a toda mujer que está en capacidad de embarazarse.
-¿Cuál sería la dosis?
-Bastaría con 60 miligramos de hierro a cada joven en capacidad de embarazarse. El costo es mínimo.
Lactantes y no tanto
-Y en los chicos, ¿cómo debe realizarse la suplementación de hierro durante la lactancia?
-Si el niño es de peso normal, hay que empezarla a los cuatro meses de edad, con dos o tres miligramos de hierro diario. Ahora, si es un niño prematuro, es conveniente comenzar a partir de los dos meses.
Pero la suplementación con hierro debe ser flexible y evaluable; es decir, hacer lo que más convenga y constatar si es efectiva o no. Por otro lado, es una medida de prevención, no un tratamiento, y como tal debe ser una medida cuyo impacto en la población tiene que ser evaluado permanentemente.
-A partir de los seis meses, cuando la lactancia deja de ser exclusiva, ¿qué alimentos hay que incorporar en la dieta del bebe para satisfacer sus necesidades de hierro?
-El hierro de los alimentos que mejor se absorbe es el de proteína de la carne; lo ideal es la carne roja, que tiene un poco de hemoglobina que es rica en hierro. Por otro lado, las papillas de porotos, cereales y los jugos de frutas también son muy importantes porque aumentan la biodisponibilidad del hierro, mejorando su absorción.
-Una vez que el chico comienza a comer, ¿debe seguir con la misma suplementación?
-Sí, porque los déficit de hierro llegan a un pico a los 18 meses de vida. Aunque, si es posible, yo aconsejaría hacerlo hasta los dos años de edad.






