
El maltrato infantil es un problema que crece
Se creó una asociación para combatirlo
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Se lo define como cualquier acción u omisión de carácter habitual, no accidental, llevada a cabo por padres o personas a cargo de un niño, y que tiene consecuencias en su salud física, psíquica y social. El maltrato infantil, que genera en las defensorías de menores y minusválidos de la ciudad de Buenos Aires unas 50 denuncias diarias, está adquiriendo nuevas formas y crece día tras día.
Las consecuencias no sólo se observan a corto plazo: según las estadísticas, entre el 20 y el 30 por ciento de los niños maltratados se convierte en adultos maltratadores.
Un grupo de profesionales especializados en el tema decidió aunar esfuerzos para formar una asociación que agrupará diversas instituciones con objeto de hacer frente a este flagelo social.
Las caras de la violencia
"Hasta hace algunos años se pensaba que el maltrato infantil era la consecuencia de trastornos psicológicos individuales, alcoholismo, toxicomanías o carencias económicas y educativas. Las investigaciones demostraron que, en realidad, es producto de un modelo familiar y social que convalida la violencia como procedimiento aceptable para la resolución de conflictos", explica la doctora Irene Intebi, psiquiatra infantil-juvenil, vicepresidenta de la Asociación Argentina para la Prevención del Maltrato Infantojuvenil (Asampi), y coordinadora del Area de Maltrato Infantil del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Por definición, "engloba maltrato físico, abandono físico, maltrato emocional, abandono emocional y abuso sexual. En los años 80 se agregaron otras tipologías: explotación laboral o mendicidad, corrupción, incapacidad parental de controlar la conducta del niño, intoxicación, formas raras y graves de maltrato -como quemaduras con microondas- secuestro y sustitución de identidad y maltrato prenatal", enumera la doctora María Inés Bringiotti, secretaria de la entidad y responsable del Programa de Investigación de la Infancia Maltratada, de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA.
A la lista del terror se agrega el síndrome de Münchaussen, ocasionado por madres de buen nivel educativo, muchas veces parientes de médicos, que llevan a sus hijos a un servicio de salud para someterlos a estudios y tratamientos innecesarios a partir de la fabulación de un cuadro patológico del niño, "a veces inducido psicológicamente, otras por la ingesta de alguna sustancia que le provoca síntomas".
"Los objetivos principales a corto plazo que se plantea la asociación se concentran en la prevención mediante actividades de capacitación de aquellas personas que trabajan con niños -pediatras, docentes, ONG- para que puedan abordar el problema de manera adecuada y efectiva", explica la doctora Elsa Arias, presidenta de Asampi, quien se desempeñó como defensora de menores y trabajó cuarenta años en el ámbito judicial.
Mejores políticas
La asociación que integran las especialistas surgió de un grupo de profesionales de diversas instituciones. No atiende denuncias de particulares, pero pretende canalizar las demandas de organizaciones no gubernamentales y profesionales.
"Somos realistas, sabemos que la asociación no va a mejorar inmediatamente la situación. Pero, como sucede en países más avanzados, donde ya existen agrupaciones de este tipo, hay más posibilidades de organizar congresos, presentar proyectos ante las autoridades, tomar posición frente a conflictos, investigar. Esperamos agrupar a otras asociaciones que existen en el interior del país, y así formar una red multidisciplinaria", cuentan.
También trabajan con la Defensoría del Pueblo en los niveles de responsabilidad social para que existan protocolos en los que se especifiquen las distintas responsabilidades de cada sector en lo que hace a prevención, control y denuncia.
Las especialistas coinciden en que el maltrato infanto-juvenil no distingue estratos sociales ni económicos.
"Además, muchas veces se hace hincapié en lo familiar solamente cuando los chicos y las familias son víctimas de políticas sociales que no contemplan sus derechos y necesidades", dice la doctora Bringiotti.
La pobreza estructural, la desocupación, los conflictos armados, el stress, son variables que agravan la situación. La psicopatología grave está presente sólo en alrededor del 15% de los maltratadores.
"Hay un alto porcentaje de casos atribuibles a incapacidad parental, es decir los padres no saben cómo cumplir su rol, cómo manejar a los hijos. En otros países hay muchos programas para desarrollar habilidades parentales", explica la secretaria de Asampi.
Según Arias, "cada hospital público debería contar con un equipo multidisciplinario que trabaje con la familia en su radio de influencia. Así se evitaría la institucionalización del menor, que debería estar reservada a casos muy graves".
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