
El Pentágono recluta abejas para detectar explosivos ocultos
Las entrenan para identificar trazas infinitesimales de sustancias químicas
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NUEVA YORK (The New York Times).- Aníbal atacó Roma ayudado por elefantes y Genghis Khan expandió su imperio gracias a los caballos. Ahora, científicos del Pentágono están entrenando abejas para que ignoren las flores y se dirijan hacia trazas de explosivos, un paso preliminar hacia la creación de un sistema zumbante de detección que podría ser utilizado para descubrir bombas, minas terrestres y otros explosivos ocultos.
La investigación, que ya lleva tres años, estaba inicialmente orientada a utilizar abejas para despejar campos minados. Pero el esfuerzo se ha ampliado, afirman los científicos. En dos pruebas del verano pasado, antes de los ataques terroristas del 11 de septiembre, un grupo de estas abejas entrenadas identificó un camión con trazas de explosivos.
El trabajo está en sus etapas preliminares y las abejas, como los perros que detectan bombas gracias a su olfato, tienen sus limitaciones. No trabajan de noche, ni cuando hay tormentas o hace frío, y es difícil imaginarlas desplegándose en un enjambre para oler valijas en el aeropuerto. Pero también tienen atributos extraordinarios, incluyendo una sensibilidad extrema para detectar huellas moleculares y la habilidad de cubrir cada punto de un área cuando salen en busca de alimento.
Los funcionarios del Pentágono reconocen que la idea de las abejas detectoras de bombas presenta un problema de relaciones públicas. Pero los científicos que trabajan en el proyecto insisten en que tiene gran potencial.
“Parece que las abejas son por lo menos tan sensibles a los aromas como los perros o más aún”, dijo el doctor Alan S. Rudolph, director del proyecto de la Oficina de Ciencias Defensivas de la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados (Darpa), que supervisa los experimentos.
El Laboratorio de Investigaciones de la Fuerza Aérea de la Base Brooks, en Texas, acaba de completar el estudio de una sesión de pruebas de la habilidad detectora de las abejas y confirmó que éstas fueron capaces de encontrar un explosivo químico en más del 99% de los casos, dijeron los científicos. En las próximas semanas, el equipo comenzará con las primeras pruebas de campo de un nuevo transmisor de radio, del tamaño de un grano de sal, que permitiría localizar a las abejas individuales en su camino tras las difusas pistas que las conducen hacia la fuente de los ingredientes de una bomba. Un sistema así ayudaría en caso de que se utilizaran para recorrer un área extensa.
Sabuesas exquisitas
Pero ese tipo de tecnología no sería necesaria en el caso, por ejemplo, de que se registrara un lugar más reducido, como un camión, donde el enjambre sería inmediatamente visible.
Los científicos involucrados en el proyecto dijeron que también se está evaluando el uso de abejas para detectar drogas ilícitas, que liberan más sustancias químicas volátiles en el aire y son más fáciles de registrar que los explosivos.
Durante muchos años, los biólogos, especialmente un grupo de la Universidad de Montana, han estado entrenando abejas a que prefieran diferentes aromas y utilizando azúcar como premio. Después que una abeja aprende la nueva clave, de alguna manera la transmite a las otras. En horas, un enjambre entero, y a veces enjambres cercanos, comienzan a buscar el nuevo aroma.
Los investigadores descubrieron que lleva menos de dos horas utilizar recompensas de agua y azúcar y condicionar a las abejas a dejar de lado las flores y en su lugar buscar 2,4-dinitrotolueno, o DNT, un residuo del TNT y otros explosivos, en concentraciones tan diminutas como unas milésimas de parte por trillón.
Durante las pruebas realizadas en 12 colonias entrenadas el último verano en el Instituto de Investigaciones Southwest de San Antonio, una o dos abejas permanecieron volando alrededor de controles no contaminados mientras “lográbamos que 1200 abejas por hora se dirigieran al objetivo”, dijo Philip J. Rodacy, un químico de explosivos de los Laboratorios Nacionales Sandia, en Albuquerque. Sandia, el Instituto Southwest y la Universidad de Montana están entre las muchas instituciones involucradas en la investigación.
Una idea es ubicar un panal de abejas entrenadas cerca de importantes puestos de seguridad para evitar el ingreso de potenciales terroristas, dijo el doctor Rudolph. Pero agregó que todavía hay mucho trabajo por delante antes de que esto se concrete.
El Pentágono lleva gastados 25 millones de dólares desde 1998 en la investigación de lo que denomina sistemas biológicos controlados.






