
Frutas en lugar de golosinas
CORDOBA.- "La escuela enseña a escribir, leer y sumar, pero también debe enseñar a vivir. En este momento, les está enseñando a comer, a desechar los caramelos y sustituirlos por fruta. Es una manera de aprender a vivir." La definición pertenece al ministro de Educación de la provincia, Eduardo Mundet, al fundamentar el programa piloto puesto en práctica en las escuelas para erradicar el consumo excesivo de golosinas en los escolares.
La iniciativa "Por un recreo más sano y solidario", concretada junto con el Ministerio de la Solidaridad y la Cámara Frutihortícola, ha conseguido una adhesión más que satisfactoria entre los alumnos de los colegios primarios donde comenzó a implementarse.
El reemplazo de las golosinas por frutas se ensayará durante el año, en forma alternada, dos veces por semana en escuelas de la capital y el interior para incentivar el consumo entre los niños. "Este programa surge ante el mal hábito instalado, sobre todo en los niños, de consumir golosinas, para tratar de hacer conocer una dieta sana y rica", subrayó el ministro de la Solidaridad, Daniel Passerini.
En las escuelas donde se ejecuta el plan, los alumnos de sexto grado, constituidos en una suerte de cooperativa, son los encargados de montar el puesto y "comercializar" las bolsitas con tres frutas a 25 centavos por unidad, y ello ha generado mayor entusiasmo entre los propios compañeros. El dinero recaudado se reinvierte en la escuela.
"El último grado será premiado, de acuerdo a cómo hayan administrado el puesto de frutas, con unas vacaciones en las sierras de Córdoba", señaló Passerini.
En la escuela Deán Funes, de barrio Pueyrredón, LA NACION pudo comprobar la buena acogida del programa entre alumnos, docentes y padres. Entre los 220 alumnos del establecimiento se vendieron unas 700 bolsitas con tres frutas cada una.
Una de las más entusiastas es la propia directora, Marcela García, que está trabajando para que este programa tenga continuidad hasta fin de año. "Buscamos concientizar a los niños, promover la buena alimentación y el valor de la solidaridad. La iniciativa se recibió muy bien, tuvo buena aceptación y hay que potenciarla", manifestó.
Destacó que "el niño priorizó la fruta en lugar de las golosinas" y reveló que por ello en el quiosco de la escuela, explotado por docentes y madres, habían bajado las ventas en un alto porcentaje y que había estado unos días cerrado. Acotó que los chicos se llevaron las frutas a sus casas para compartir con la familia.
Pero aclaró que la iniciativa no termina allí. "Dentro de la currícula escolar, las maestras enseñan en el aula a los niños sobre las bondades del consumo de frutas".
En igual sentido, la docente de sexto grado Mónica Susana Campos, puntualizó: "Ahora estamos haciendo un trabajo para que los niños puedan tomar conciencia sobre la necesidad de consumir fruta en lugar de golosinas. Se realizan adivinanzas, trabalenguas, mensajes e informes sobre las bondades de las frutas, todo adaptado en las distintas materias".
También indicó que "los papás se mostraron muy gustosos" y que se los había incentivado a que compraran frutas para llevar a sus casas.






