Hallan "cerros" construidos por pueblos indígenas

Eran levantados para fines rituales y domésticos por las culturas chaná-timbú
Irene Maier
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22 de septiembre de 2011  

Los hombres que habitaron el litoral inferior de los ríos Paraguay y Uruguay antes de la llegada de los europeos no dejaron restos de grandes edificios, pero modificaron el paisaje. Eran cazadores, pescadores y recolectores, seminómades, que navegaban en canoas por la amplia red de ríos y arroyos de la región.

Esta población estaba integrada por diversas etnias llamadas genéricamente "chaná-timbú", y aún pueden verse sus construcciones: los montículos conocidos como "cerritos de los indios".

El primero en sugerir que algunos montículos cercanos a la ciudad de Campana no eran de origen natural fue Florentino Ameghino, en 1880. En ellos se encontraron restos de objetos de uso doméstico y también huesos humanos, por lo que el naturalista dedujo que eran enterratorios y llamó a sus constructores "el pueblo de los túmulos".

Recientemente, investigadores del Museo de Ciencias Naturales de La Plata y de la Universidad del Centro de la provincia de Buenos Aires comenzaron a estudiar elevaciones similares cerca de la localidad entrerriana de Tres Cerros, próxima al puente Rosario-Victoria. Ellos determinaron que tres montículos de más de 40 metros de diámetro y de cerca de 1,20 metros de altura fueron hechos por el hombre cerca de 1000 años atrás.

Paisaje arqueológico

Los "cerritos de los indios", que pueden llegar a alturas de hasta seis metros, también integran el paisaje arqueológico del este del Uruguay en zonas de humedales, fácilmente inundables o vinculados con redes de drenaje. Estudiadas desde hace más de 30 años, se sabe que este modo de construcción comenzó hace más de 5000 años y que sobre ellas se desarrollaban actividades domésticas y rituales.

La investigadora del Conicet Carola Castiñeira, que desde 2009 trabaja en Tres Cerros -con los investigadores Gustavo Politis, Mariano Bonomo y Adriana Blassi-, contó que en los montículos se encuentran miles de fragmentos cerámicos, utensilios de hueso y carbón de fogones, así como huesos de animales (lobitos de río, roedores y peces) y valvas de moluscos. También hay restos microscópicos de plantas comestibles como maíz y zapallos, mezclados con cereales y gramíneas que pudieron ser usados en fogones. La variedad de alimentos del lugar y el cultivo de algunas especies hacen suponer que los "constructores de cerritos" eran parcialmente sedentarios.

Basándose en los análisis de carbono 14, los investigadores deducen que los montículos se levantaron hace aproximadamente un milenio y que los grupos originarios ocuparon esa zona hasta principios del siglo XVI. Como en los cerritos cercanos a Campana, también los de Tres Cerros contienen restos de esqueletos humanos, en la periferia de la estructura.

"Los restos recuperados datan de hace aproximadamente 600 años y son enterratorios secundarios, es decir que primero loa cadáveres perdieron el tejido blando, posiblemente en un entierro primario, y luego fueron exhumados y acomodados. Algunos huesos fueron pintados con óxido de hierro de color rojo antes de ser enterrados nuevamente. Cerca de los esqueletos se encontraron diferentes objetos, algunos de los cuales pudieron formar parte de un ajuar funerario. Entre ellos hay una pieza de cerámica con forma de cabeza de loro. Las piezas de alfarería con formas de animales son características de la región y son halladas frecuentemente en Tres Cerros", detalla Carola Castiñeira.

Incógnitas resueltas

Los estudios geológicos ayudaron a resolver algunas incógnitas sobre los cerritos. Blassi, geóloga especialista en sedimentología del cuaternario, explica que las elevaciones fueron construidas sobre la planicie, superponiendo sedimentos fangosos a los que se agregaban fragmentos de arcilla quemada.

"Encontramos que la composición mineral de los sedimentos de los montículos es diferente de la de los suelos de la planicie donde están ubicados. En cambio, es similar a la del material con que confeccionaban su cerámica -añade Blassi-. Estudiando la zona hallamos que los sedimentos que empleaban provienen de lugares que distan al menos 2 kilómetros de los cerritos.

La estructura de los cerritos tiene también otra particularidad: contiene finas capas de sedimentos quemados, alternando con otras en las que predominan carbones y restos de material vegetal. Se cree que estos pueblos realizaban quemas de gramíneas relacionadas con prácticas rituales y/o domésticas con fines higiénicos, como la eliminación de desechos o insectos.

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