
Honran al matemático Carlos Segovia
Formó a decenas de investigadores
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En la Argentina lo llaman "el gallego", y en España, "el argentino". Pero a ambos lados del océano el doctor Carlos Segovia -uno de los grandes matemáticos que dio el país- cosechó durante décadas una gratitud y una admiración equivalentes.
Hasta el viernes, casi cien estudiantes, profesores e investigadores de todo el país y llegados desde el exterior rinden tributo con una reunión científica a este maestro que formó a numerosas generaciones de matemáticos de alto nivel, incluso en las situaciones más adversas.
"Durante casi cuarenta años, después de regresar a la Argentina a comienzos de los años sesenta, fue uno de los puntales científicos de la matemática local, tanto en Buenos Aires y La Plata como en otras universidades del país -afirma Luis Caffarelli, destacado investigador argentino que trabaja en la Universidad de Texas-. Aunque la situación económica y política varió tanto, siempre hubo una «tanda» de matemáticos argentinos que se distinguieron acá y en el exterior. Hay profesores argentinos muy distinguidos en el MIT, en Chicago, en Berkeley. La razón por la cual eso se mantuvo es que hubo profesores que a través de todos estos años se sacrificaron y mantuvieron una calidad científica muy grande. Y Segovia fue uno de ellos. Si uno junta a todos los matemáticos formados acá que hay diseminados por el mundo puede hacer cuatro departamentos de primera línea."
Segovia se licenció en la UBA y obtuvo un doctorado en la Universidad de Chicago bajo la dirección de otro matemático argentino, Alberto Calderón. Tras un tiempo en la Universidad de Princeton y en Brasil, regresó al país, donde fue decano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales y director del Instituto Argentino de Matemática (donde se realiza el congreso), entre otras tareas docentes y de investigación. Especializado en el campo del análisis armónico, trabajó intensamente en el país y en España, donde tuvo un cargo de profesor visitante en la Universidad Autónoma de Madrid.
"Este congreso empezó a gestarse hace alrededor de una año", cuenta Eleonor Arbure, investigadora del Conicet y de la Universidad del Litoral. Actualmente hospitalizado, sus colegas y alumnos lamentan que no pudiera asistir.
"Hay una cierta tristeza -dice José Luis Torrea, de la Autónoma de Madrid-. Hasta ahora se había mantenido muy activo. Incluso hicimos juntos un trabajo de investigación que fue publicado no hace mucho en una de las revistas de punta de la especialidad."






