
Los argentinos volvieron a arrasar con las becas Guggenheim: 16 de 34
Se las considera uno de los más prestigiosos galardones del mundo académico y creativo
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En un alarde que ya se hace -buena- costumbre, un grupo de investigadores y creadores argentinos acaba de "arrasar" con uno de los galardones más preciados del mundo intelectual , las becas que anualmente ofrece la John Simon Guggenheim Foundation: obtuvieron 16 de las 34 que se otorgan para América latina y el Caribe.
Ya sea porque se presentan un gran número de postulantes de nuestro país (este año fueron casi un tercio del total), o más bien porque el nivel de sus presentaciones es excelente, el grupo de los becarios argentinos es significativamente mayor que el de otros países de la región. Les siguen México con cinco, Brasil con cuatro, Perú y Venezuela con tres, y Colombia, Chile y Cuba, con uno.
"Cuando se hace la selección no se tiene en cuenta la nacionalidad -explica el doctor Guillermo Jaim Etcheverry, que por tercera vez fue presidente del jurado que adjudicó las distinciones-. Esta se basa fundamentalmente en la opinión de los árbitros que juzgan cada campo, y todas las decisiones se toman por consenso." Jaim Etcheverry agrega que "incluso en las artes, que son evaluadas por otros árbitros, de ocho becados cinco son argentinos".
Tratándose de una competencia difícil por el alto nivel general de las postulaciones, los premiados están exultantes. "La beca Guggenheim representa un enorme estímulo, tanto por el reconocimiento académico como por la posibilidad de disponer de fondos para financiar nuestro trabajo", dice Ruth Rosenstein, profesora de la Universidad de Buenos Aires e investigadora del Conicet.
Por su parte, César Barbero, profesor de la Universidad de Río Cuarto, coincide: "Además de reconocer el trabajo realizado con mucho esfuerzo en una universidad joven y pequeña del interior, permitirá adquirir insumos y realizar visitas de trabajo a centros de alto nivel en el exterior".
Rosenstein investiga el glaucoma, una enfermedad que en la Argentina afecta aproximadamente a un millón de personas y provoca el 20% de las cegueras en el mundo. "Existen actualmente estrategias farmacológicas y quirúrgicas para el tratamiento, pero sólo permiten detener su progresión, y en ningún caso se ha logrado una recuperación visual significativa", explica. Con la beca intentará analizar la posibilidad de disponer de nuevas y mejores herramientas para curar, prevenir o retrasar este trastorno.
Un estímulo valioso
Barbero trabaja en química de materiales y nanotecnología. "Sintetizamos y/o modificamos polímeros, carbones o metales para fabricar nuevos nanomateriales que aplicamos a sensores, almacenamiento de energía o terapias biomédicas", explica.
A Néstor Cúneo, investigador del Conicet, la distinción lo hace sentir de algún modo "como un embajador de nuestra ciencia en el mundo". Director del Museo Paleontológico Egidio Feruglio, de Trelew, Chubut, investigará qué ocurrió con la vegetación de esa parte del planeta hace 66 millones años, cuando se produjo la gran extinción que hizo desaparecer a los dinosaurios. "Ahora tendré la oportunidad de continuar estos estudios con colegas de los EE.UU., donde existe un registro detallado del mismo evento que pretendo comparar con lo acontecido en la Patagonia", cuenta.
También para Darío Estrin, profesor de la UBA e investigador del Conicet, la beca es importante. "En primer lugar, por el prestigio y reconocimiento que conlleva -dice-. Por otro lado, porque, dada la crónica escasez de fondos, el dinero me permitirá acceder a viajes, equipamiento, asistencia técnica y otros elementos de trabajo." Estrin estudia cómo se relaciona la estructura de las proteínas con la función que cumplen. "Desarrollamos y validamos modelos que nos permiten explicar y predecir el comportamiento de las proteínas en el nivel microscópico -explica-. En particular, el de las hemoproteínas, que incluyen la hemoglobina humana y hemoglobinas truncadas de microorganismos patógenos, como el causante de la tuberculosis."
Otro de los que están de festejo es Marcos Novaro, también investigador del Conicet y profesor de la UBA, al que el premio le permitirá finalizar un trabajo de varios años sobre "Los derechos humanos y el proceso de democratización en la Argentina". Y el historiador Sergio Serulnikov, que estudia "La crisis del orden colonial, la emergencia de nuevas prácticas representativas y el surgimiento de una identidad colectiva criolla en vísperas de la emancipación americana".
"Más allá de lo personal, esta beca es un reconocimiento a la tarea que está desarrollando el Conicet -afirma Novaro-. Fue clave en mi reinserción en el país tras varios años de enseñar en universidades del extranjero. Ojalá que este tipo de distinciones internacionales sirva como un estímulo más para fortalecer el apoyo del Estado a la investigación y la producción de conocimientos, tanto en las ciencias duras como en las humanidades."
Otros premiados son los artistas plásticos Analía Segal, residente en Nueva York, y Daniel Ontiveros; los poetas Sergio Raimondi y Lila Zemborain, esta última también residente en Nueva York; Leonor Arfuch, profesora de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, el fotógrafo Marcelo Coglitore; el subdirector del Instituto de Botánica Dawinion, Osvaldo Morrone; la física del Instituto Balseiro Laura Steren, el compositor Oscar Strasnoy, y la escritora cordobesa Perla Suez.






