Monedas de oro, termas y esculturas milenarias: el hallazgo en un centro de culto romano que dejó a todos atónitos
El yacimiento arqueológico más importante del norte de Italia representa uno de los últimos puntos religiosos y sociales de los etruscos y los romanos
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San Casciano dei Bagni, en la provincia de Siena, se convirtió en un punto de interés arqueológico desde hace tres años, luego de que la Dirección General de Arqueología, Bellas Artes y Paisaje del Ministerio de Cultura (MiC) diera acceso a excavaciones en un perímetro que durante la época prerromana funcionó como una terma y centro de culto etrusco.
El trabajo se llevó a cabo debido a que brotaron de la tierra estatuas de bronce, al igual que monedas de oro y estructuras que correspondieron a un sitio de ocio con más de 1500 años de antigüedad.

Según las investigaciones correspondientes, los baños de Sancascianesi, funcionaron como punto social donde los etruscos y los romanos interactuaron entre el siglo III a.C. y el V a.C. Fue el último espacio público donde las dos comunidades convivieron hasta que los primeros fueron absorbidos por el gran Imperio Romano.

Los primeros indicios de que ese terreno se trataba de un lugar sagrado sucedieron cuando surgieron del barro del Bagno Grande vestigios de la entrada monumental a un santuario romano y, en particular, de un altar de travertino con la inscripción “Sagrado para Apolo”.

Con el avance de la excavación, en los primeros dos años retiraron desde el fondo del suelo termal “cientos de monedas de oro, plata, oricalco y bronce que se encontraban bajo columnas derruidas y a más de dos metros de profundidad en el lodo. Junto con las monedas, se descubrió una serie de cinco ofrendas sagradas de bronce”, según lo indicó la revista Finestre sull’Arte.

Las 24 esculturas de bronce posicionaron a este yacimiento como el mayor depósito de estatuas conocido de la Italia antigua y el único cuyo contexto puede reconstruirse por completo. Se cree que fueron realizadas por artesanos entre los siglos II a.C. y I d.C. Las cinco mayores alcanzan casi un metro de altura.

Los elementos arqueológicos se preservaron en condiciones excelentes gracias a las propiedades químicas del agua termal caliente y a que los materiales permanecieron sin oxígeno en la arcilla y el agua durante dos mil años. En la actualidad todavía se siguen sustrayendo desde el terreno pantanoso monedas, objetos religiosos y pequeñas esculturas romanas.
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