
"Nuestra sociedad está traumatizada"
La contienda electoral despierta indiferencia, risa o burla porque muchos ponen una barrera defensiva frente a lo político
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Dos amigos conversan, a pocos días de las elecciones.
-¿Y?, ¿ya sabés a quién vas a votar?
-¿La verdad? Ni idea. ¿Y vos?
-Yo tampoco. Es más: ni me acuerdo del tema.
"Gran parte de la sociedad argentina está semianestesiada y desinteresada por la política. Es una reacción normal. A partir del corralito, recibimos estímulos menos espectaculares, pero permanentes, que nos han gastado psíquicamente. Son impactos cotidianos que generaron conductas de evitación y de disociación, típicas respuestas frente al trauma. Es que los argentinos estamos traumatizados", afirma el doctor Enrique de Rosa, psiquiatra y neurólogo, presidente del capítulo de Estrés y Trauma de la Asociación Médica Argentina.
De Rosa, que se formó como especialista en terapias cognitivas en la Universidad Paris V (donde es profesor invitado en Psicopatología) y obtuvo un título en Trastornos de Ansiedad en la Universidad de Oxford, Inglaterra, aclara que en su línea de trabajo el significado de "trauma" nada tiene que ver con la idea psicoanalítica del trauma infantil.
"Llamamos trauma a un estímulo, una disrupción en la vida psíquica del individuo motivada por un hecho externo no subjetivo, de naturaleza suficiente para alterar la respuesta normal: una guerra, un asalto, que se derrumbe el edificio donde vivo, la caída de un gobierno..."
El especialista, que dirige el Centro de Estudios y Terapias Cognitivas ( www.psygnos.net ) , agrega que el aspecto disruptor del estímulo implica que a partir de ese hecho traumático la persona no puede seguir viviendo igual. "Algo se corta -dice De Rosa-. Como si tomáramos un libro y arrancáramos la mitad de sus hojas de cuajo. Pero hay otra forma de disrupción, no menos grave para el aparato psíquico: es como si tomáramos el mismo libro, pero en lugar de romperlo en dos partes de golpe lo fuéramos tironeando de a poco, arrancando algunas hojas una vez y otra otra vez... Es decir, microtraumas cotidianos que en el caso de las personas van minando los recursos de defensa y resistencia psíquicas de las personas, lo victimizan y generan un estado de conmoción social. El victimizado no es capaz de pensar en otra alternativa que no sea seguir siendo víctima. Su respuesta es la desesperanza aprendida. Siente que haga lo que haga no tendrá salida, algo que se ve habitualmente entre quienes quedan desocupados, buscan trabajo un tiempo y luego ya dejan de hacerlo. No son vagos: han perdido su capacidad defensiva, de estrés, de alerta, de movilización."
El especialista añade que aquel que responde a un trauma a través de la victimización llega a estar psíquicamente quemado. "No en vano se habla del burn out -dice De Rosa-, que es quemado en inglés, y es sorprendente que muchas personas sometidas a estos procesos traumáticos tengan quemadas ciertas zonas neuronales, que influyen en la capacidad cognitiva y de memoria.
"Cuando muchos ciudadanos se quejan de los piqueteros y les recomiendan buscar trabajo, en realidad ignoran que la mayoría de ellos no son otra cosa que perdedores. Gente que nació aprendiendo que nunca saldría del hoyo y que nada se podía cambiar, que hicieran lo que hicieran no había salida. Esto es dramático a nivel de la sociedad. Porque, en cierto sentido, si no hay posibilidad de cambio estamos transformándonos en una sociedad estamental."
Política, ese juego de niños
El doctor De Rosa reflexiona acerca de la poca formalidad con que se refiere al tema político durante la etapa preelectoral la mayoría de los medios de comunicación, especialmente la radio y la televisión.
"El humor -dice- es una buena respuesta neurótica, pero llegado a cierto punto se convierte en una respuesta disociativa: me alejo del tema, no tiene nada que ver conmigo, me río y me burlo, me separo de mí mismo y dejo de lado la realidad... Es una conducta bastante peligrosa. Ya Michel Foucault, en plena década del 60, decía en Francia que las sociedades que tenían compulsión a distraerse podían generar una respuesta de seudonormalidad frente a todo... Y en política es llamativo que la atención esté puesta en la diferencia de edad entre un candidato y su esposa, o si tendrán mellizos o trillizos, o en la forma de mirar de otro candidato o de peinar de otra..."
Según De Rosa, la sociedad argentina evita el tema político, aunque eso no significa que lo excluya de su charla cotidiana.
"Como víctimas de una realidad, vivimos hablando de lo que nos pasa, pero no se discute realmente acerca de por qué pasó lo que pasó o qué modelo de país queremos -afirma el especialista-. Si el país fuera un paciente, el tratamiento sería sacarlo de la etapa adolescente: habría que hacerlo entender que de nada sirve lamentarse, sino que hay que construir desde otra idea, más adulta. Un grave problema es insistir sobre el supuesto destino de grandeza, una idea que deberíamos cambiar. La terapia cognitiva permite que los individuos, aun traumatizados, puedan estructurarse a partir de un punto distinto. Que no ignoren o eviten lo que les pasó. Hay que dar vuelta la página y armar otra estructura, sabiendo qué hubo e incorporándolo al devenir para crecer. Es la metanoia, la posibilidad de cambiar el pensamiento."






