Nueva teoría sobre la caída de las civilizaciones

Dice que se debió a cataclismos naturales
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17 de diciembre de 2001  

NUEVA YORK (ANSA).- Cataclismos naturales como los terremotos, y no las guerras, provocaron la caída de importantes civilizaciones, desde Micenas hasta el Imperio Maya, según estudiosos norteamericanos que están reescribiendo capítulos de la historia a partir de nuevos conocimientos geológicos.

Esta conclusión satisface completamente el interrogante que, según Amos Nur, docente de geofísica en la Universidad de Stanford, inspiró la investigación: cómo es posible que la caída de tantas civilizaciones esté ligada a la destrucción física casi completa de los asentamientos urbanos.

Tempestad sísmica

El mejor ejemplo son las civilizaciones mediterráneas de Micenas y Troya, literalmente barridas de la Tierra.

El examen geológico -subrayó Nur durante la reunión del American Geophysical Union, que se realiza en San Francisco- muestra que la región estuvo a merced de una "tempestad sísmica", ocurrida entre el 1225 y 1175 antes de Cristo.

Nur admitió, sin embargo, que por ahora su teoría se basa en elementos asociativos más que en comparaciones verificables.

Esta explicación parece además tener más entidad que la que imputa las caídas de las grandes civilizaciones mediterráneas pregriegas a un fantasmal "pueblo del mar", es decir, bandas de piratas que por decenios habrían aterrorizado a la región.

Robert Kovach, un colega de Nur en Stanford, empleó el mismo argumento para la civilización maya, fijando un momento de crisis central a fines del siglo IX después de Cristo, cuanto imprevistamente se transformaron en abandonadas ciudades florecientes como Quirigua y Benque Viejo, no lejos de la zona de las fallas de Chixoy Polochic y Motagua, afectadas en ese período por un movimiento telúrico de enormes proporciones.

La teoría de Nur es también suscripta por Manika Prasad, del Laboratorio de Física Rock de Stanford, para explicar el derrumbe de la civilización de Harappa, surgida alrededor del 3000 a.C. y que desapareció de manera repentina en el 1900 a.C., en la parte alta del valle del Indo, justamente en ese período sacudida por una serie de fuertes sismos capaces de alterar los diques naturales del gran río modificando su curso.

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