
Persiste la tendencia a extraer el útero en casos en que no es necesario
Hoy existen alternativas conservadoras, pero sigue siendo la cirugía ginecológica más frecuente
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-Señora, usted tiene fibromas, sus menstruaciones son muy abundantes y seguidas... Si ya está realizada como madre y no va a tener más hijos... ¿Le parece bien que le saquemos el útero?
Pese a los indiscutibles avances en las cirugías conservadoras -que evitan al máximo extraer órganos o partes de éstos-, escuchar esta propuesta en el consultorio médico sigue siendo bastante habitual. No en vano, la histerectomía, o ablación quirúrgica del útero, sigue siendo la cirugía ginecológica más frecuente, sólo precedida por las cesáreas y las operaciones de mama por patología maligna.
"En los EE.UU. se realizan unas 600 mil histerectomías anuales. Hoy existen técnicas que evitarían quitar el útero a la mujer, pero no siempre se usan", afirma la doctora Cristina Portianko, médica tocoginecóloga, directora de Menopausia Hoy y docente adscripta a la UBA.
Portianko enfatiza que en casos de cáncer ginecológico la indicación de histerectomía es incuestionable. "Pero cifras de otros países, ya que acá no disponemos de datos -agrega- demuestran que esta cirugía es indicada más frecuentemente en patologías benignas, como fibromas o leiomiomas (26,7%) y endometriosis (14,7%), que en casos de cáncer (16,2%). Tal vez nuestros cirujanos no hacen tantas histerectomías en endometriosis, pero sí en fibromas, donde sin embargo hay alternativas conservadoras."
El dato no es irrelevante, si se tiene en cuenta que "entre el 25 y 35% de las mujeres mayores de 35 años presentan miomas (o fibromas)", como afirma el doctor Ramiro Quintana, médico ginecólogo subdirector del Instituto de Fertilidad (IFER), entidad afiliada a la UBA.
El doctor Luis María Augé, presidente de la Sociedad Argentina de Endometriosis y profesor adjunto de Ginecología de la UBA, afirma que para la endometriosis, que afecta del 10 al 12% de las mujeres y es -además de dolorosa e incómoda- una de las principales causas de infertilidad, existen tratamientos farmacológicos (anticonceptivos anovulatorios de última generación) y procedimientos quirúrgicos conservadores.
Sin embargo, con datos estadísticos del Servicio de Ginecología del hospital Castex, de San Martín, el doctor Augé corrobora la tendencia: "De 170 cirugías realizadas en este servicio, a cargo del doctor Osvaldo Mormandi, entre 2001 y lo que va de este año, 55 fueron por patología mamaria y 46 histerectomías. Entre éstas, el 45% por causas malignas y el 55% por patologías benignas".
La Agencia de Políticas de Salud Pública e Investigación de los Estados Unidos y la Oficina para la Salud de la Mujer del Servicio de Salud Pública de ese país informan que un 15% de las histerectomías no es necesario y que los médicos recientemente graduados tienden a recomendarlas menos.
Las estadísticas indican también que esta cirugía se realiza más frecuentemente entre mujeres que todavía menstrúan y que, de ese modo, ingresan de un momento a otro en un estado llamado menopausia quirúrgica: todo el perfil hormonal femenino se altera bruscamente y -aunque se conserven los ovarios- la recomendación es estar bajo tratamiento médico para evitar los síntomas de la vida de la mujer cuando ya no menstrúa (sofocos, ansiedad, insomnio, desánimo, problemas de piel, dificultades durante la relación sexual por falta de lubricación, osteoporosis, problemas cardiovasculares, etcétera).
Malignos y benignos
¿Cómo puede ser que aun ante el más agresivo de los cánceres de mama se busque realizar la cirugía más conservadora posible y, en cambio, se le quite el útero a una mujer por una patología benigna?
"Una respuesta posible -dice el doctor Ramiro Quintana- es que la mama se ve y que la mujer está alerta acerca de que ese tipo de cirugías se enfoca con técnicas conservadoras. En cambio, no lo ve así respecto del útero. Quizá porque toda mujer tiene una historia parecida: su mamá, su tía o una conocida que a los 40 y tantos años tenían fibromas y sangraban, y entonces les quitaron el útero."
Las alternativas actuales frente a la cirugía ablativa no implican únicamente conservar el órgano, sino también evitar abrir el abdomen.
"La cirugía laparoscópica permite acceder a la cavidad abdominal a través de mínimas incisiones -explica Quintana- y con esto se reducen complicaciones, tiempo de internación, no hay casi cicatrices y se disminuye el tiempo de anestesia."
La doctora Portianko añade que frente a la presencia de miomas o fibromas, "una opción conservadora es la miomectomía , que implica la resección quirúrgica del fibroma. También se los puede embolizar, bloqueando las arterias que los alimentan". Sin embargo, según Quintana y Augé, la embolización de fibromas "es discutida".
Quintana puntualiza que existen técnicas como la endometriectomía que permiten quitar el endometrio por presencia de pólipos o engrosamiento de la pared del útero. "Se introduce una óptica a través del cuello uterino -afirma- que diagnostica el problema y trata el tejido enfermo. El 80% de los casos es exitoso, el 20% sigue sangrando. Sólo entonces debería considerarse la posibilidad de una histerectomía."
Para evitar complicaciones, como el prolapso de cúpula de vagina (ocurre hasta en el 15% de los casos al cabo de una década), "existe la histerectomía fúndica : sacar el fondo del cuello del útero, dejar el cuello y un pedacito de útero, sin endometrio. Esto hace que la mujer menstrúe menos, pero que el sostén de su aparato pélvico quede intacto", indica Portianko, en tanto Quintana y Augé enfatizan que no quitar el cuello uterino es importante para no reducir el placer de la mujer durante el acto sexual.
De duelo
La doctora Portianko señala que a partir del desarrollo de nuevas técnicas no se justifica, con excepción de casos muy particulares, una histerectomía en patología benigna. "Para el cirujano -agrega-, esta operación suele ser un acontecimiento poco importante. Pero la mujer sentirá que pierde el control de su cuerpo, sufrirá inseguridad, ansiedad, duelo..."
" Me vaciaron... " ¿Quién no ha escuchado alguna vez esta frase, que simboliza el dolor de la mujer frente a la ablación del útero? "En realidad, la extirpación de cualquier órgano genera sentimientos de pérdida -dice Quintana-. Pero si bien hoy en día ha cambiado la concepción de cuál es el rol femenino en la sociedad, la pérdida del útero puede traer la sensación de pérdida irreparable. Por eso, en casos de patología benigna, la remoción del útero debe ser siempre la última opción."
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