
Prueban con éxito una terapia para la enfermedad de Cushing
Intentarán demostrar su efectividad en seres humanos
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Descripta hace casi un siglo por el neurocirujano estadounidense Harvey Cushing, la enfermedad que hoy lleva su nombre es ocasionada por la producción excesiva de una hormona, la adenocorticotrofina (ACTH), generalmente a causa de un tumor en la glándula hipófisis.
Por razones que todavía se desconocen, la patología es más frecuente en las mujeres, en las que produce un sinnúmero de trastornos, como obesidad, alteraciones menstruales, hipertensión arterial, hirsutismo (crecimiento excesivo de vello en lugares no habituales), o la característica cara redonda "de luna llena".
Hasta la fecha, y debido a que ningún medicamento por sí sólo ha probado ser eficaz para tratar la enfermedad, la terapia de elección es la extirpación quirúrgica del tumor. No obstante, la cirugía apenas resuelve poco más del 70% de los casos y, a largo plazo, la tasa de recurrencia es alta.
Ahora, un equipo de investigadores de la Universidad de Buenos Aires parece haber hallado una alternativa terapéutica efectiva. Un trabajo publicado en la prestigiosa revista científica Endocrinology muestra que el ácido retinoico, un derivado de la vitamina A, curaría la enfermedad de Cushing en el perro.
"A dos años de terminado el tratamiento, ninguno de los animales volvió a tener la enfermedad", señala el doctor Víctor Castillo, coordinador del Servicio de Endocrinología y profesor de la Facultad de Ciencias Veterinarias, uno de los autores del estudio.
"Nosotros estamos seguros de que también va a funcionar en seres humanos porque en ambos modelos la patología es muy parecida", afirma el doctor Eduardo Arzt, profesor de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (FCEyN) e investigador del Conicet, otro de los autores del trabajo.
En equipo
Todo comenzó en 2001, cuando los científicos del Laboratorio de Fisiología y Biología Molecular de la FCEyN, dirigidos por Eduardo Arzt, junto con investigadores de Alemania e Italia, demostraron que el ácido retinoico prevenía la enfermedad de Cushing en ratones.
"En ese momento me llamó Víctor Castillo, al que no conocía, y me explicó que los perros tienen una incidencia de Cushing muy grande, cosa que yo no sabía, y me propuso probar la droga en esos animales", recuerda Arzt.
Del dicho al hecho debió pasar algún tiempo, destinado a la ardua y habitual tarea de conseguir los fondos necesarios -que fueron provistos por la UBA, el Conicet y la Agencia Nacional de Promoción Científica- y el ácido retinoico -que fue suministrado por un laboratorio farmacéutico-, y a diseñar y aprobar el protocolo de investigación.
"En el diseño colaboraron dos médicos -uno inglés y otro alemán- que son expertos mundiales en la enfermedad de Cushing humana", subraya Arzt como prueba del interés que despierta esta línea de trabajo.
Por ahora, el largo camino recorrido es más que promisorio para el mejor amigo del hombre: "No sólo no hubo recurrencia de la enfermedad sino que, además, no hubo efectos adversos, y las hembras han vuelto a tener celo", se entusiasma Castillo.
Dados los excelentes resultados de la investigación, pero que sin embargo por el momento es preliminar y debe confirmarse en seres humanos, los especialistas sugieren que "en un principio se administre ácido retinoico a los pacientes que pasaron por la cirugía para evitar que el tumor reaparezca".
En la farmacia
El ácido retinoico es un producto que se expende en las farmacias con receta médica, pues está aprobado para uso dermatológico en seres humanos. Se emplea para la prevención y el tratamiento del acné y del fotoenvejecimiento cutáneo. De igual manera, los veterinarios suelen indicarlo para el tratamiento de la seborrea del perro.
Pero el hecho de que una droga esté aprobada para un uso determinado no autoriza a utilizarla para otro diferente. En otras palabras, si se quisiera utilizar al ácido retinoico para el tratamiento de la enfermedad de Cushing sería imprescindible efectuar los estudios clínicos correspondientes. De lo contrario, ningún médico podrá recetarlo para un fin distinto que el dermatológico.
"El problema es que el costo de hacer los estudios clínicos es muy elevado, y como la incidencia de Cushing en los seres humanos es relativamente baja, difícilmente algún laboratorio farmacéutico se interese en realizarlos", explica el doctor Arzt. Mientras tanto, los pichichos ya disponen de un tratamiento seguro y efectivo.





