
Reciclan válvulas cardíacas de corazones trasplantados
No producen rechazo y evitan tener que utilizar anticoagulantes de por vida
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En poco más de una hora, un proceso completamente "artesanal" permite recuperar tejidos de los corazones que se reemplazan en un trasplante y solucionar, así, la escasez de donantes.
A través de este minucioso trabajo de reciclado, se obtienen "repuestos" humanos de las válvulas aórtica y pulmonar para reparar de manera natural las insuficiencias cardíacas provocadas por el mal funcionamiento de esas válvulas.
La compatibilidad de estos homoinjertos en los receptores es absoluta, según la experiencia de los especialistas del Banco de Tejidos Cardiovasculares de la Argentina, que funciona en el subsuelo de la Fundación Favaloro. Allí, el 10% de los 400 corazones procesados desde 1996 provienen de donantes vivos. Sus válvulas son especialmente útiles en personas de talla grande.
"Son corazones enfermos, cuyas válvulas se pueden rescatar en condiciones viables para ser trasplantadas", explica la doctora en criopreservación de tejido humano, Mónica Alvarez, directora técnica del banco. La característica principal de estos nuevos tejidos, al igual que los obtenidos de donantes cadavéricos, es que son 100% compatibles con todos los receptores.
Los resultados del trabajo que desde hace ocho años se realiza en este banco de tejidos pediátricos y de adultos (uno de los dos que existen en nuestro país junto con el del hospital Garrahan) fueron presentados en la última reunión científica de la Asociación Europea de Bancos de Tejidos, realizada en Praga en octubre último.
"Estamos al mismo nivel que los bancos europeos y muchos especialistas se mostraron sorprendidos por la recuperación de corazones de donantes vivos porque no entendían por qué lo hacíamos -explica la doctora Alvarez, minutos después de procesar un corazón ablacionado-. Cuando expusimos el trabajo, nos comentaban que querían adoptar la misma modalidad que nosotros."
Humana v. mecánica
Frente a una insuficiencia aórtica o pulmonar, la indicación suele ser el reemplazo de la válvula cardíaca correspondiente. Esto permite que, en el caso de la válvula aórtica, se restablezca el paso de la sangre del ventrículo izquierdo a la aorta y, en el caso de la válvula pulmonar, del ventrículo derecho a la arteria pulmonar.
"Cuando se implanta una válvula mecánica, el paciente se tiene que anticoagular de por vida -destaca Alvarez-. Esto, por ejemplo, afecta a las mujeres, que no pueden quedar embarazadas, o a los deportistas, que deben abandonar la actividad porque no se pueden lastimar."
En el caso de los injertos humanos, en cambio, el organismo los reconoce como propios y no es necesario que el paciente modifique su estilo de vida. Excepto en los chicos, a los que con el tiempo se les cambian las válvulas porque no crecen solas.
Los homoinjertos suelen ser también muy útiles en los pacientes que viven alejados de las grandes ciudades o con una condición económica que les hace más difícil cumplir con la anticoagulación.
Al elegir el implante, es imprescindible respetar la edad de las válvulas, que puede ser de cinco años más a cinco años menos que la del futuro receptor. También se considera el diámetro y el largo del homoinjerto para reemplazar. Para ello, los cirujanos proporcionan al banco el peso y la altura del paciente, la enfermedad y los datos morfológicos de la válvula defectuosa.
"Todo esto asegura que cuando el cirujano descongela la válvula y llega a la mesa quirúrgica sepa lo que tiene en la mano", agrega la especialista formada en la Argentina y los Estados Unidos.
Proceso artesanal
Con las mismas medidas de asepsia con que se trabaja en un quirófano, Alvarez y la técnica en homoinjertos Silvia Beati recuperan a diario no sólo válvulas aórticas y pulmonares, sino también conductos aórticos y pulmonares, parches de pericardio, arterias ilíacas, arterias femorales, venas cavas y parches pulmonares.
Luego de descartar toda infección mediante un estudio serológico, el material se congela sin límite de vencimiento.
Lo primero que se evalúa en la mesa de trabajo es la continencia de las valvas de las válvulas, la funcionalidad valvular, la cantidad de placas de grasa (ateromas) en las arterias -si supera el 40%, se descartan-, y que la pared interna de la arteria no esté dañada. Esto asegura que una vez implantados, los homoinjertos cumplirán con su función.
"Dependemos de la donación de órganos, ya que si tenemos una baja procuración, tenemos poco stock de válvulas y de homoinjertos. A mayor cantidad de donantes, mayor disponibilidad de distintas medidas de homoinjertos", finaliza la licenciada Alvarez.






