
Remodelan un hospital emblemático
Es el Instituto de Rehabilitación Psicofísica, un referente en la atención de las discapacidades del aparato locomotor
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Como una metáfora de la atención que en el país recibe la discapacidad, en el hospital porteño referente en la rehabilitación de problemas locomotores existía un área de servicios que todos llamaban "Kosovo" por su extremo deterioro.
Fueron necesarias dos décadas de reclamos de obras, no siempre complejas ni tan costosas, como la limpieza de tanques de agua o la poda de los árboles, para que el Instituto de Rehabilitación Psicofísica (IREP) recibiera lo que merece un centro público pionero en la investigación de las terapias de rehabilitación y que cada año atiende a 30.000 chicos y adultos con lesiones en la médula, el cerebro o la columna; con amputaciones congénitas o adquiridas, y víctimas de traumatismos graves, entre tantos otros problemas.
"Ahora, la atención va a tener la misma calidad que antes, pero en un ambiente distinto, «sanatorial», por describirlo de alguna manera", señaló el doctor Ricardo Viotti, director del IREP, durante un recorrido por las instalaciones recicladas, que conservan murales restaurados, un patio andaluz en el edificio histórico y un parque en el que los 50 árboles podados conviven con 300 nuevas especies vegetales.
En el hall del segundo piso de uno de los tres edificios que forman el instituto, ubicado en el barrio de Belgrano, ya no quedaban rastros de esa devastación que todos recordaban. Ahora, allí se concentran las actividades administrativas, mientras que el nuevo gimnasio para adultos, con equipamiento de última tecnología, un salón de usos múltiples para que los pacientes descansen entre los tratamientos o durante la internación, o la reorganización de los consultorios externos, se reparten entre los demás edificios del predio que, en 1949, ocupó la Ciudad Infantil Amanda Allen y que en 1956 se transformó con la epidemia de polio en un centro público de rehabilitación de las víctimas.
"Ya en las condiciones anteriores mucha gente preguntaba si era un hospital. En las condiciones actuales, lo van a seguir preguntando -dijo Viotti con cierta satisfacción-. También nos preguntan si esto es público, si es gratuito y si hay que pagar un bono cooperadora... Pero acá no hay que pagar nada y se atiende a todas las personas con problemas del aparato locomotor por igual y sin que tengan el certificado de discapacidad. Acá atendemos a los pacientes para evitar que sean discapacitados o, si lo son, para que se adapten y sean felices."
El IREP es uno de los seis hospitales porteños donde se otorga el certificado nacional de discapacidad, que permite acceder a los beneficios que otorga la ley. Hasta ahora, otorgó 7000 certificados (exclusivamente de discapacidad del aparato locomotor). Además, cada año realiza entre 500 y 600 cirugías, y recibe unos 200 pacientes diarios.
"Usamos mucho la electroestimulación funcional, que les permite a los pacientes mover los músculos paralizados. Por ejemplo, logramos que de tener una mala marcha, caminen mejor, o que de moverse sólo en silla de ruedas, puedan pararse y tener una pequeña marcha cotidiana. Con esto, el paciente gana algo más de independencia", detalló el especialista como ejemplo.
Además, se operan pacientes que ya tuvieron varias cirugías de cadera, se repara la falta de contracción muscular con tejidos sanos de pacientes con lesiones en la zona alta de la médula y hasta se dan indicaciones tan simples como agregarle un taquito de madera al calzado para evitar una cirugía.
La remodelación, que costó 5 millones de pesos, fue una iniciativa de la Comisión para la Plena Participación e Inclusión de las personas con Discapacidad (Copidis), de la ciudad de Buenos Aires, con la Fundación Revivir, con sede en el IREP (informes: (011) 4788-8832). Colaboraron otras nueve ONG y empresas.
"La población que viene al hospital tiene problemas complejos y graves en cuanto al daño físico, como la amputación de ambas piernas. Que reciba la misma, o mejor atención que la población general es una satisfacción enorme -señaló Marina Klemensiewicz, que preside la Copidis-. Es un hospital emblemático en la rehabilitación de esos pacientes que tenía una realidad edilicia caótica."
Se estima que el 12% de los habitantes porteños tiene alguna discapacidad. Ahora, planteó Klemensiewicz, "el compromiso será cuidar y valorar las instalaciones". Es que, durante las obras, sorprendió la desaparición de plantas nuevas del parque.






