
Reparan corazones mediante el implante de células stem
Según los expertos, estas técnicas revolucionarán el tratamiento de los infartos
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NUEVA YORK (The New York Times).- Las bases de una posible revolución en el tratamiento de los pacientes que han sufrido infarto han sido establecidas por tres recientes estudios científicos que emplearon células stem provenientes de la médula ósea para reparar tejido cardíaco en animales.
En uno de los estudios, un tejido cardíaco aparentemente funcional pudo ser regenerado a partir de las células inyectadas, convirtiéndose en el primer suceso de esta magnitud tras dos décadas de trabajo. En otro estudio, las células stem adoptaron la forma de nuevos vasos sanguíneos que rescataron a las células cardíacas alrededor del área dañada de su curso usual de hipertrofia y muerte. En el tercer estudio, las células stem fueron usadas para fortalecer corazones de cerdos.
Los tres grupos de investigadores dijeron que falta más de un año para probar la técnica usada en animales con las personas. De todos modos, los expertos en males cardíacos creen que la investigación con células stem es altamente prometedora.
"La industria del cuidado de la salud se vería revolucionada si el tratamiento de las fallas cardíacas pudiera convertirse en trasplante de células, en lugar de trasplante de órganos", dijo el doctor Mark Sussman, un investigador en temas cardiovasculares del hospital de Niños y de la Fundación de Investigación en Cincinnati, Estados Unidos. La nueva investigación abrió "algunas puertas muy excitantes", comentó Sussman, pero requiere un trabajo considerable para asegurar que será tan prometedora como parece.
El doctor Eugene Braunwald, de Harvard, que es autor de un prestigioso manual de cardiología, dijo que la idea de poner células stem en el corazón para hacer crear nuevos músculos cardíacos parece "un avance muy interesante".
Si la técnica empleada en animales funciona de la misma manera en seres humanos, dijeron los investigadores, las personas que sufren un ataque cardíaco serán tratadas con las células stem extraídas de su médula ósea. Las células serán seleccionadas y amplificadas, para después ser inyectadas directamente en el corazón, o, quizás, en el torrente sanguíneo, desde donde llegarán hasta el tejido dañado y, sobre el músculo cardíaco agrandado, se agruparán y crecerán.
También podría ser posible, aunque este concepto todavía no ha sido puesto a prueba, simplemente inyectar en un paciente con ataque cardíaco citoquina, una proteína natural que estimula la proliferación de las células stem de la médula ósea. Las células se afincarían en el tejido cardíaco dañado y lo repararían.
Los biólogos dicen que es demasiado temprano como para saber si las células stem de la médula ósea que se transforman en células sanguíneas son también las mismas células stem del corazón (algo que los investigadores han estado investigando en vano durante años), o si la destacable habilidad de reparar el corazón es una propiedad general de las células stem.
Células con varios destinos
Las células stem son células no especializadas que pueden transformarse en células maduras del organismo, mientras reconstituyen su propio número para conformar una fuente constante de nuevas células. Las células empleadas en los presentes estudios científicos han sido llamadas células stem adultas, y difieren de las controvertidas células stem embrionarias, que dan lugar al feto y luego al organismo adulto.
Estos estudios han sido posibles gracias al reciente hallazgo de que las células stem de la médula ósea son mucho más versátiles de lo que se creía, y de que pueden generar otros tejidos además de glóbulos blancos y rojos (que era lo que se sabía de ellas hasta ahora). Pareciera que estas células son una suerte de arcilla universal, tan dependientes de aspectos locales que si son situadas en el corazón se desarrollan como tejido cardíaco, en lugar de hacerlo como células sanguíneas.
Los tres estudios
En uno de los tres estudios -publicado este mes en la revista Nature Medicine-, el doctor Silviu Itescu y sus colegas de la Universidad de Columbia, Estados Unidos, afirman haber aislado una forma especial de células stem en la médula ósea: los angioblastos, un subtipo de células stem que dan lugar a los glóbulos rojos y blancos de la sangre. Los angioblastos generan los vasos sanguíneos más finos, y si bien su existencia había sido inferida, hasta el momento no habían podido ser aislados.
Después de un infarto, causado por la obstrucción de una de las arterias cardíacas, las células musculares que fueron privadas del suministro de oxígeno mueren y las células que las rodean se expanden de cuatro a cinco veces su tamaño para compensar la pérdida de tejido. Esto es lo que permite que muchas personas sobrevivan a un ataque cardíaco. Pero las células que se han sobredimensionado luego comienzan a morir y son reemplazadas por tejido cicatrizal, con lo que el corazón empieza a fallar.
El doctor Itescu explica que su equipo pensó que estas células musculares sobredimensionadas morían debido a un inadecuado provisionamiento de sangre, algo que podría ser probado si las células pudiesen ser rescatadas con un nuevo suministro sanguíneo. Esto lo llevó a aprender cómo aislar angioblastos.
Itescu inyectó angioblastos en el corazón de ratas a las que se les había inducido un infarto; las células se alojaron en el tejido cardíaco dañado, generando allí nuevos vasos sanguíneos y evitando la muerte de las células musculares sobredimensionadas. Esto permitió que un 30% del ventrículo izquierdo afectado por el infarto se recuperase tras 15 semanas de tratamiento.
En el segundo artículo -que será publicado esta semana en Nature-, los doctores Piero Anversa, del Colegio de Medicina de Nueva York en Valhalla, y Donald Orlic, de los Institutos Nacionales de Salud (NIH), purificaron las células extraídas de la médula ósea de ratones para aislar las células stem más primitivas de las que ya habían comenzado a transformarse en células sanguíneas.
Estas células stem primitivas fueron luego inyectadas directamente en los corazones de ratones a los que se les había inducido el infarto. Los investigadores pudieron ver que las células stem generaron nuevo tejido cardíaco, al madurar de diferentes formas: como células de músculo cardíaco, de las paredes arteriales y de sus músculos. Los ratones tratados recuperaron un 40% más de su función cardíaca que los ratones no tratados.
El tercer experimento fue realizado en el laboratorio Cold Spring Harbor, de Long Island, Estados Unidos. Allí, el doctor Robert Deans logró mejorar la función de cerdos, al inyectar células stem.






