
Riesgos de desnutrición en hospitales
Son resultados de un estudio en 1000 pacientes y en 38 centros privados y públicos locales
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Uno de cada dos pacientes internados en hospitales argentinos está desnutrido, revela un estudio realizado en 38 instituciones médicas de todo el país, tanto públicas como privadas. Y si bien esta proporción es similar a los valores máximos de desnutrición hospitalaria registrados en Inglaterra, Chile y Brasil, sus consecuencias no dejan de ser preocupantes.
El estudio en cuestión -"Aanep 99: Prevalencia de desnutrición en hospitales de la Argentina"-, realizado por la Asociación Argentina de Nutrición Enteral y Parenteral, muestra que en estos pacientes hospitalarios la desnutrición eleva significativamente el riesgo de sufrir complicaciones durante la internación, así como el riesgo de morir.
Los más afectados son los mayores de 60 años y los pacientes que llegan al hospital con infecciones u afecciones oncológicas. Además, los investigadores pudieron comprobar que a mayor tiempo de internación, igualmente mayor es el riesgo de sufrir desnutrición.
"Esta situación no se debe a una falta de insumos o de nutrientes -enfatizan los autores del estudio-; por el contrario, en los hospitales se tiran a la basura toneladas de comida. Aquí lo que hace falta es que se los indique en forma adecuada y luego se los controle. Es necesaria una optimización de los recursos."
Aanep 99 es el primer trabajo de su tipo que se realiza en el nivel nacional; sus resultados serán presentados en el X Congreso Argentino de Soporte Nutricional y Metabolismo, que se realizará en Buenos Aires desde el domingo.
Prácticas no deseables
En un artículo publicado a principios de 1974, sugerentemente titulado "El esqueleto en el armario del hospital", el doctor Charles Butterworth decidió llamar desnutrición iatrogénica al estado de desnutrición que es ocasionado por los médicos, responsables de que sus pacientes permanezcan mal alimentados o en inanición por períodos prolongados.
Por aquel entonces, Butterworth confeccionó una lista de prácticas médicas no deseables, a las que les atribuyó la culpa de la desnutrición hospitalaria. Falta de registro del peso en las historias clínicas, dilución de las responsabilidades entre los miembros del equipo terapéutico, falla en reconocer el aumento de los requerimientos nutricionales asociados con la enfermedad, uso prolongado de hidratación endovenosa, pérdida de comidas por prácticas diagnósticas, etcétera.
Cuando los autores del Aanep 99 se dispusieron a analizar la información obtenida del seguimiento de los 1000 pacientes estudiados se encontraron con que muchas de las prácticas no deseables de Butterworth eran moneda corriente en los hospitales argentinos.
"A más del 80% de estos pacientes no se los pesó al ingresar en el hospital, y lo que es mucho más grave: tampoco se les preguntó ¿cuánto pesa?", apunta el doctor Eduardo Ferraresi, presidente de la Asociación. Aunque las prácticas médicas corrientes no sean consecuentes, el estado nutricional de las personas enfermas es un factor fundamental para su tratamiento.
"En los enfermos se produce una suerte de autocanibalismo llamado catabolismo -explica Ferraresi-. Ante una enfermedad, el gasto energético del organismo aumenta para, además de mantener su funcionamiento, enfrentar la afección. Si uno no aumenta los aportes proteicos, el organismo empieza a consumirse a sí mismo para poder mantener ese ritmo de gasto energético."
"Hoy sabemos que la desnutrición empeora el pronóstico de cualquier enfermedad y genera nuevas enfermedades", agrega el doctor Gustavo Kliger, médico nutricionista del Sanatorio La Trinidad. Esto fue confirmado por el Aanep 99, que reveló que los pacientes con desnutrición tenían más probabilidades de sufrir neumonías, sepsis o escaras, e incluso un riesgo un 13% mayor de morir que los pacientes en buen estado nutricional.
Una mirada local
La lista de prácticas no deseables observadas en los hospitales argentinos responde en parte a cierto folklore hospitalario local. "Los médicos que tratan pacientes obesos suelen actuar como si éstos tuviesen muchas reservas, cuando hoy se sabe que metabólicamente tienen menos reservas que un paciente normal -cuenta Kliger-. Otro mito es el del suerito como sinónimo de alimentación por vena: no es lo mismo, un suero no alimenta a nadie."
Una práctica hospitalaria tan común como nociva es que los turnos más tempranos para los distintos análisis que requieren un ayuno previo son destinados a los pacientes ambulatorios. "Los que están internados quedan relegados para los últimos turnos, por lo que a veces no solo ayunan sino que tampoco almuerzan -dice Ferraresi-. En los pacientes estudiados hallamos que el promedio de ayuno era de 9 días seguidos."
Otro ítem de prácticas no deseables responde a la falta de control de los recursos hospitalarios. "Todo lo relacionado con el soporte nutricional suele ser casi anárquico en los hospitales", sostiene Kliger.
"En los hospitales públicos, cuando se retira la bandeja con la comida, el médico piensa que el paciente comió -dice Ferraresi-, pero muchas veces los que comieron fueron los familiares. Es preferible que coman los familiares a que la comida vaya a la basura, pero el problema es que el médico debe estar al tanto de que el paciente no está comiendo y esto no sucede."
"Queremos que los médicos le presten más atención al paciente", dice la doctora Adriana Crivelli, presidenta del próximo congreso. Para esta especialista, evaluar el estado nutricional de los pacientes que ingresan en el hospital bastaría para evitar muchos casos de desnutrición.
Las cifras
- 47,3% de los pacientes internados en hospitales argentinos -públicos y privados- tiene una desnutrición de moderada (36,1%) a severa (11,2%)
.
- 13% más de riesgo de muerte presentan los pacientes desnutridos.
- 9 días seguidos de ayuno es el promedio. Se han registrado casos de 27 días de ayuno seguidos.
- 1 a 4 pesos. Por cada peso que se invirte en nutrición se ahorran cuatro en complicaciones asociadas a la desnutrición.






