Sharon Stone , un síndrome moderno

Toma su nombre de la actriz norteamericana, de 43 años, que sufrió un aneurisma cerebral
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5 de diciembre de 2001  

ROMA (Corriere della Sera).- Es una lucha contra las arrugas, contra la flojedad de los músculos y de la piel que en algunos puntos del cuerpo se hace más evidente. Una lucha contra los años que pasan y el deseo de estar siempre físicamente joven.

Entonces se comienza con kilómetros en las máquinas de cinta o en el parque. Y abdominales. Glúteos que no están nunca lo suficientemente duros. Las máquinas del gimnasio. Así es que uno se enferma con el fitness , en el sentido de que se vuelve esclavo de él a tal punto que las sesiones de entrenamiento ponen en peligro la salud.

En los Estados Unidos lo han llamado síndrome Sharon Stone , nombre de la fascinante protagonista de la película "Bajos instintos", de 43 años, internada de urgencia el 29 de setiembre último por un aneurisma cerebral.

Ahora parece que la causa de este percance fue que había participado el día anterior de una minimaratón con fines benéficos. Enésima ocasión de fatiga física para una superdeportista de la talla de Sharon Stone, que realiza tres horas de ejercicio físico por día.

Después de los cuarenta años -según la Asociación de Médicos de California del Norte-, Stone sería sólo uno de los tantos casos de personas de más más de esa edad que, exponiéndose a esfuerzos exagerados para escapar del envejecimiento, son víctimas de problemas cerebrales y ataques al corazón.

Una investigación de la Universidad de Ohio indica que en los últimos veinte años los casos de accidentes serios después de esfuerzos deportivos han aumentado un 200% y han afectado a los baby-boomers que hoy se encuentran en el umbral crítico.

La mediana edad

Los médicos proponen focalizar la atención en el síndrome Stone y los problemas que derivan de él para aquellos a los que en los Estados Unidos llaman Ymas (jóvenes de la mediana edad, o young middle aged ) .

"Las personas de esta edad deben trabajar más para mantenerse en forma -afirma el doctor John Di Fiori, médico deportólogo y profesor de Medicina del Deporte en la Universidad de Los Angeles-. Deben encontrar una hora libre por día, lo que no es fácil. Deberían entonces acudir al médico: habitualmente el que tiene estos percances ha comenzado a entrenarse sin realizar ninguna clase de control previo."

La investigación de Ohio ha sido también influida, según el semanario londinense The Sunday Times, por la película "American Beauty", que es la historia de un publicista, interpretado por Kevin Spacey, que deja de lado su trabajo para concentrarse en el entrenamiento físico.

En Italia, sin embargo, los expertos difieren: "Admitiendo que pueden existir, no corremos los mismos peligros -comenta Alessandro Boccanelli, presidente de la Asociación Nacional de Cardiología Hospitalaria-. No es un fenómeno epidemiológicamente relevante, en el sentido de que quizás habrá alguno que haya tenido problemas cardiovasculares después del gimnasio, pero no son casos significativos ni notables en los hospitales locales".

La justa medida

Según Boccanelli, la población norteamericana tiene un riesgo medio mayor debido al estilo de alimentación y a los valores de colesterol en sangre: "Es mucho más nocivo para el organismo no hacer ejercicios y llevar una vida sedentaria que hacer demasiado".

Agrega Enrico Arcelli, médico deportólogo de Varese, autor de varios libros sobre como correr bien: "Hoy es necesario decir lo contrario de lo que la ciencia decía hasta ahora -insiste-. La actividad física hace bien y en general protege los vasos sanguíneos, aunque sabemos bien que no existe ningún antídoto total contra las enfermedades cardiovasculares".

Ciertamente, "es necesario que la actividad física se desarrolle racionalmente. La persona debe dedicarse especialmente a los ejercicios aeróbicos, como correr y andar en bicicleta, sin excederse con el body building, que en sí mismo no es perjudicial, pero que en forma desmedida puede tener consecuencias indeseadas".

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