
Tolerancia cero para el humo del cigarrillo
Es la consigna lanzada este año por la Organización Mundial de la Salud, que hoy celebra el Día Mundial Sin Tabaco
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Un bar, aunque podría ser también un restaurante. En un extremo del salón un hombre exhala el humo de un cigarrillo junto a un cartel que reza "Sector fumadores". A pocos pasos de allí, ya en el "Sector no fumadores", una mujer agita las manos por encima de la cabeza de su hijo, en un esfuerzo por ahuyentar la columna de humo que llega de su vecino.
¿Contar con secciones de no fumadores es una medida efectiva para combatir el humo ambiental del tabaco? "No -responde categóricamente la Organización Mundial de la Salud (OMS)-. Aunque una buena ventilación puede ayudar a reducir la irritabilidad que causa el humo, no elimina sus componentes tóxicos."
"El humo del tabaco nos daña a todos. Limpiemos el aire" es el lema del Día Mundial Sin Tabaco que celebra hoy la OMS, y que propone para su campaña anual una suerte de tolerancia cero para el cigarrillo en los lugares públicos. Prohibirlo, afirmó ayer en Ginebra, la doctora Gro Harlem Bruntland, directora general de la OMS,"es la única medida para asegurar la inocuidad del aire para todos".
Peligro clase A
Irritantes y venenos sistémicos como el monóxido de carbono, el dióxido de azufre, el amoníaco, el formaldehído y el cianuro, carcinógenos o mutágenos como el arsénico, el cromo, las nitrozaminas o el benzoapireno: el humo ambiental del tabaco -mezcla del liberado por el cigarrillo y el exhalado por el fumador- contiene más de 4000 productos químicos. Se ha demostrado que al menos 40 de ellos provocan cáncer.
Tan así es que la Environmental Protection Agency (EPA) clasificó el humo ambiental como carcinógeno clase A, categoría para la que no existe ninguna concentración por debajo de la cual la exposición esté exenta de peligros para la salud.
Pero el cáncer no es la única enfermedad que asedia al fumador pasivo. El monóxido de carbono que éste respira inhibe la capacidad de la sangre de transportar oxígeno a órganos vitales como el corazón y el cerebro, colaborando con la aparición de enfermedades potencialmente mortales, como las cardiopatías o los accidentes cerebrovasculares.
Según un informe de 1997 elaborado por el Organismo para la Protección del Medio Ambiente de California, Estados Unidos, en ese estado las tasas anuales de mortalidad entre no fumadores causadas por el tabaco oscilan entre 147 y 251 personas por cada millón de habitantes. "Si la misma tasa se aplicara en la Unión Europea -señala la OMS-, el humo ambiental del tabaco ocasionaría entre 55.000 y 94.000 muertes anuales."
Si bien nadie está a salvo de los efectos nocivos del humo ambiental del cigarrillo, los más vulnerables son los más chicos. "Los pulmones de los niños son más pequeños y su sistema inmunitario está menos desarrollado -explica el informe de la OMS-, por lo que es más probable que contraigan infecciones respiratorias y del oído."
"Dado que respiran más rápido que los adultos, aspiran más productos químicos nocivos por kilogramo de peso en el mismo tiempo. Finalmente -recuerda la OMS-, los niños tienen menos posibilidades de salir de un espacio lleno de humo si así lo desean." Los lactantes, por ejemplo, ni siquiera pueden advertirnos que la exposición al humo del cigarrillo aumenta el riesgo de sufrir el síndrome de muerte súbita del recién nacido.
Ministerio libre de tabaco
¿Cómo proteger entonces a las personas? La OMS divide responsabilidades: les cabe a los gobiernos "reglamentar y legislar prohibiciones del acto de fumar en lugares públicos, educar sobre los peligros del humo ambiental del tabaco y proporcionar apoyo a los que desean dejar de fumar"; a los empleadores, "implantar y hacer cumplir prohibiciones del acto de fumar en los centros de trabajo" y a los padres "dejar de fumar en la casa y en el automóvil; en particular, junto a sus hijos".
En cuanto a los primeros, Héctor Lombardo, Ministro de Salud de la Nación, mañana pondrá en vigor una prohibición de fumar en la sede de su cartera que data de 1998. El edificio será declarado "Ministerio libre de tabaco", y los que ingresen deberán apagar sus cigarrillos en un enorme cenicero ubicado en la entrada.
Según la directora general de la OMS, en países como Canadá, Tailandia, Australia y Sudáfrica, donde la prohibición de fumar en público ya ha sido aplicada, se ha demostrado que esta medida también ayuda a las personas a dejar de fumar.
"El humo ambiental del tabaco es uno de los temas más críticos con el que se enfrentan las empresas tabacaleras -asegura la OMS-. Han contratado a científicos y consultores no sólo para confundir al público, sino también para promover proyectos de investigación falsos que restan importancia al problema."
Brundtland sostiene que la industria tabacalera quiere que las personas "se sientan culpables de defender su salud, que duden de proteger a sus hijos y sus familias contra el tabaquismo pasivo".
Unión Europea contra la publicidad
- BRUSELAS, Bélgica (Reuters).- Ayer, la Comisión Europea presentó un proyecto de ley para prohibir la publicidad relacionada con el tabaco en la Unión Europea (UE), siete meses después de que una corte declaró ilegal una prohibición previa. "La correlación entre la publicidad del tabaco y su consumo es importante y tiende a producir una imagen de aceptación, de buen vivir", dijo en conferencia de prensa David Byrne, Comisario para la Salud y Protección del Consumidor de la UE. La prohibición, que podría entrar en vigor a fines de 2004, ayudaría a romper la relación entre la publicidad y la aceptación social del tabaquismo. Se centrará en los medios de comunicación que cruzan las fronteras de los países, como los periódicos, la radio e Internet.
Cada vez se empieza a fumar antes
"El tabaquismo es una de las adicciones que cobran más víctimas en la Argentina, ya que se trata de un factor de riesgo predominante en varias de las patologías que producen más cantidad de muertes, como las enfermedades cardiovasculares y el cáncer", dijo a Télam el ministro de Salud de la Nación, Héctor Lombardo.
Según estimaciones del Programa de Vigilancia de la Salud y Control de Enfermedades (Vigía), en el país cada año mueren 40.000 personas por enfermedades asociadas al tabaquismo y, si bien no existen estudios nacionales al respecto, distintos relevamientos regionales sugieren que el 35% de la población fuma.
Con respecto al consumo, se estima que en el país se fuman entre 1500 y 2000 cigarrillos anuales per cápita.
La Argentina no escapa a una tendencia mundial: cada vez se empieza a fumar a más temprana edad. Un estudio realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en la Ciudad de Buenos Aires revela que seis de cada diez adolescentes de entre 13 y 15 años ya probaron el cigarrillo.
Los registros indican que "entre un 5 y un 10% de los chicos de escuelas primarias son fumadores, y este dato se proyecta a todo el país -reconoció el doctor Lombardo-; por lo que estamos en una lucha decidida contra el tabaco, un grave riesgo para la salud de la población".






