
Un cometa, 341 años después
Esta semana y la próxima se verá sobre el cielo nocturno
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El 1° de febrero último, el japonés Kaoru Ikeya y media hora más tarde el chino Daqing Zhang dieron la voz de alarma: creyeron haber descubierto un nuevo cometa. El Ikeya-Zhang (como se lo llamó después de su avistamiento, hace seis semanas) o el Hevelius, que ya había visitado las inmediaciones de la Tierra hace apenas 341 años, comienza hoy el período de mayor visibilidad sobre el cielo nocturno.
La Oficina Astronómica de Viena confirmó ayer que el cometa Ikeya- Zhang es en realidad el cometa Hevelius, visto por última vez en 1661.
Según explica Conrado Federico Kurtz, director del Observatorio del Colegio Nacional de San Isidro, esta confusión es entendible, ya que no fue hasta 1705, cuando Edmund Halley publicó su predicción de que el cometa que lleva su nombre volvería cada 76 años, que se reconoció que los cometas, al igual que los planetas, giran alrededor del Sol.
"Hasta ese momento se creía que eran manifestaciones de generación espontánea -explica-. Por eso, cuando en la actualidad se descubre un cometa se trata de buscar si hay coincidencias con la órbita de algún otro que ya haya sido observado."
Después de tres siglos y medio de viaje por el espacio, el Hevelius está ahora a sólo una unidad astronómica (UA; es decir, la distancia media entre nuestro planeta y el Sol) de la Tierra y podrá ser avistado en el hemisferio norte a simple vista, sin necesidad de artefactos especiales.
En el hemisferio sur, la ventana de avistamiento del cometa será bastante restringida, porque su trayectoria está muy cercana al horizonte. Además, se recomienda el uso de binoculares en lugares oscuros, lejos de las luces urbanas.
Un brillo lejano
Según los cálculos dados a conocer por la Unión Astronómica Internacional (UAI), el cometa podría alcanzar una luminosidad de magnitud 4.5, y quizás hasta 4 (el ojo humano puede ver los objetos celestes de magnitud o luminosidad igual o inferior a 5; cuanto menor es la cifra, más luminoso es el cuerpo).
Los cometas son cuerpos espaciales enanos cuyo núcleo, formado habitualmente por polvo y hielo, rara vez supera un diámetro de 20 kilómetros. Pero no es hasta que se aproximan a un astro como el Sol que los afecta con sus radiaciones y vientos que soplan la materia de su núcleo, que toman la forma que conocemos: brillante y con su tradicional cola luminosa. Este proceso hace que se consuma y que pierda contenido.
A diferencia de cómo se lo verá en el hemisferio norte, con su cola de un largo equivalente al diámetro de cuatro lunas, en el hemisferio sur se lo verá como una estrella difusa, sin ella.
"Para verlo a simple vista se necesitaría un cielo bien oscuro -explica Kurtz-. Por el momento del año en que nos encontramos, eso no se alcanza sino hasta una hora después de la caída del sol, aproximadamente a las 19.40, poco tiempo antes de que el cometa entre en la claridad solar y deje de ser visible."
Si bien el brillo máximo será entre el 21 y el 29 de marzo con un pico el 25, para los pobladores de esta parte del planeta será cada vez más difícil avistarlo. Hevelius (o Ikeya-Zhang) brillará aproximadamente igual que las estrellas vecinas de la constelación de Piscis.
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