
Un tema central de la cosmología moderna
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El laboratorio Andes podría ayudar a contestar algunas de las preguntas fundamentales de la cosmología actual, como, por ejemplo, qué son y cómo se comportan los neutrinos. Los físicos suelen afirmar que esta partícula, que integra el zoológico subatómico junto con los quarks y los leptones, es la más diminuta cantidad de realidad que un ser humano pueda imaginar: para hacerse una idea basta con mencionar que cada segundo atraviesan nuestro cuerpo por billones sin que se produzca ningún tipo de interacción. Es más, por cada billón de neutrinos que llegan a la Tierra, sólo uno es detenido.
"Estas partículas se encuentran en todo el universo -explica el doctor Osvaldo Civitarese-: son emitidas por el Sol, pero también provienen de supernovas y de estrellas en formación. Sin ellas, no habría vida, ni átomos ni moléculas, tampoco brillarían el Sol y las estrellas. Pero los neutrinos podrían también ser componentes importantes de la materia oscura."
En 2002, el premio Nobel de Física se otorgó a dos investigadores que ayudaron a descubrir neutrinos, Raymond Davis y Masatoshi Koshiba.
Davis lo hizo con un detector (esencialmente 600 toneladas de lavandina) que colocó en la mina de oro de Homestake, en Dakota del Sur, Estados Unidos, a 400 metros de profundidad. Koshiba construyó un tanque de 3000 toneladas de agua pura dentro de una mina, Kamiokande. Al pasar por el agua, los neutrinos provenientes de una supernova produjeron pequeños destellos de luz. Por Kamiokande pasaron 10.000 billones de los que el detector capturó 12.
"Los experimentos que podría albergar el laboratorio subterráneo Andes, particularmente SuperNEMO, una colaboración internacional de grupos experimentales de más de veinte países, y los experimentos propuestos para detectar materia oscura, son todos de primera línea y cualquiera de ellos bien podría recibir un premio Nobel", augura Civitarese.





