Una plaga potencial

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8 de mayo de 2003  

"Si se libera, el Ulomoides dermestoides es una potencial plaga para los granos almacenados -explicó el entomólogo Gustavo Flores durante un largo diálogo telefónico con LA NACION-. Y no sería nada bueno para el país, que quiere aumentar sus exportaciones."

Flores atribuyó su existencia a la falta de controles adecuados en las aduanas. "Entraron bichos vivos a Misiones desde Paraguay y los repartieron a todo el país", aseguró.

Los dos casos más alarmantes, citados en el informe, ocurrieron en la provincia de Buenos Aires. Tenebriónidos orientales atacaron el pan en una panadería de La Plata en noviembre de 2000. Al año siguiente, en Magdalena, el propietario de un silo denunció que los granos de trigo estaban infectados.

"La gente debe tener más cuidado y no desparramarlos abiertamente, ya que al ser voladores y tener buen olfato no tienen problemas para encontrar comida", dijo Flores. Un dato importante: al no ser originarios del país, aún no tienen enemigos naturales que puedan poner límites a su propagación.

Entre los médicos, la sorpresa no fue menor ante el relato de las propiedades que se atribuyen a los gorgojos .

"Usted me debe estar cargando", se asombró el director médico de la Fundación Huésped, Pedro Cahn, al ser consultado sobre su uso contra el sida.

"Este asunto no resiste el menor análisis", agregó con vehemencia, antes de dejar muy en claro que los tratamientos "hay que ensayarlos y someterlos a prueba". Por su parte, la presidenta de la Asociación Argentina de Médicos Naturistas, Elba Albertinazzi, insistió en que "en la medicina no hay magia".

Si bien dejó lugar a la posibilidad de que la ingesta de los bichitos "estimule el sistema inmunológico" -hecho que aún carece de comprobación científica-, Albertinazzi consideró imprescindible que los pacientes "no se enganchen con acciones complementarias y abandonen el tratamiento médico".

En tanto, el investigador en oncología Roberto Bitton, del Hospital de Clínicas, le restó toda seriedad al tratamiento. "Cuando no hay demasiado que hacer, la gente recurre a cualquier cosa -opinó-. La mayoría de estas terapias se populariza de boca en boca."

Bitton comentó, además, que dos de sus pacientes ingerían los bichitos y "no les sirvió para nada".

La Academia Nacional de Medicina, en tanto, optó por el silencio al ser consultada por LA NACION. "La Academia de Medicina no emite opinión en cuestiones no científicas", fue la respuesta transmitida a esta cronista en nombre de sus autoridades.

Delia Nakakaneku, de 49 años, consume los tenebriónidos "como prevención" desde hace más de un año. Asegura que el consumo de estos tenebriónidos es milenario. "En la Argentina están desde hace diez años -afirmó-. Los traían conocidos de la comunidad japonesa que venían de Paraguay."

Delia, que para poder ingerirlos los colocaba dentro de cápsulas, les atribuye propiedades analgésicas y cicatrizantes que asegura haber comprobado por propia experiencia.El año último, a poco de cumplir los 140 días de ingesta, le bajó la presión mientras cocinaba y metió la mano en una olla con agua hirviendo. El diagnóstico de los médicos del Hospital Alemán fue "quemadura de tercer grado y medio". Le auguraron tres meses de recuperación. Sin embargo, afirma que el tejido dañado se regeneró en un mes. "Si se toman con fe, la cura es más rápida", aseguró.

Otro caso es el de Lidia Rigone, de 88 años. Tiene artrosis y los consume desde hace 45 días. Si bien aún no mejoró, confía en que en unos meses pasarán los dolores de cadera que no alivian las pastillas que le recetó su médico. "Hace mucho oí comentarios de que los gorgojos curan -explicó-. Y ahora tengo tantos dolores que empecé a tomarlos."

Las primeras ingestas, recuerda, le causaron una fuerte colitis que disminuye a medida que pasan los días e ingiere más bichitos. "Cierro los ojos y aguanto", afirma, al comentar que espera la hora del mate, por la tarde, para tomarlos en un vaso con agua.

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