Casas de muñecas
1 minuto de lectura'

Casas de muñecas. Cuando –por las razones que sean– algo desgarra el exterior de los edificios, nuestra vida se exhibe como lo que siempre, a cada momento y pese a tanto ropaje, viene siendo: una fragilidad poco consciente de sí misma. Un devenir sostenido entre alfileres. Existencias que se dicen sólidas aunque en el fondo del corazón conozcan su pequeñez (esa cosa endeble que las hermana con las casitas de un juego infantil). Ocurre tras los bombardeos. Sucede cuando la marabunta urbana exige la demolición de tal o cual inmueble. Y también sobreviene en los accidentes al filo de la tragedia: de eso se trató la reciente caída de un edificio en Nueva York, por razones que aun se intentan dilucidar. Se produjo el estruendo y quedaron las costuras. Fractura expuesta, intimidad vulnerada; la esencia de eso que somos brutalmente dejada al desnudo.
- 1
“La causa está frenada”: fue un famoso cantante, vivió un gran amor, pero tuvo un trágico final y hoy sus hijos piden Justicia
- 2
Jannik Sinner esquivó un pelotazo de João Fonseca en Indian Wells, ganó un partidazo y avanzó a los cuartos de final
3Fin de una época: la Argentina selló la paz con los fondos buitre que tenían deuda en default de 2001
4Los tuits de Adorni en los que se indignaba por las comitivas presidenciales y los políticos que usaban aviones privados


