A cinco años de la muerte de Juan Forn, se reedita una antología de perfiles con prólogo de Mariana Enriquez
En “La tierra elegida”, el escritor y editor reunió pequeñas biografías de artistas y autores como Fernando Pessoa, Mark Rothko, Miguel Briante, León Ferrari y Yasunari Kawabata
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En el quinto aniversario de la muerte del escritor, traductor y editor Juan Forn, a los 61 años, en Mar de las Pampas el 20 de junio de 2021, la editorial Emecé reeditó La tierra elegida ($44.900), una selección de sus perfiles hecha por él mismo que se lanzó en 2017. La nueva edición incluye el prólogo “Bellas ficciones reales”, de la escritora Mariana Enriquez que, por iniciativa de Forn, publicó en 1995 su primera novela, la pesadillesca Bajar es lo peor, en una colección de Espasa Calpe (del Grupo Planeta) dirigida por Jorge Lanata.
El volumen incluye una selección de escritos de dos libros previos del autor: La tierra elegida, de 2005, y Ningún hombre es una isla (que toma su título del poema homónimo de John Donne), de 2010. Hay perfiles y apreciaciones de artistas y escritores como Fernando Pessoa, Hunter Thompson, Joseph Brodsky, León Ferrari, Vladimir Nabokov, Bruno Bettelheim, Mark Rothko, Isaac Babel, Miguel Briante, John Berger, Sándor Marái y los Nobel de Literatura Yasunari Kawabata y Gabriel García Márquez, entre otros.
“La oficina de Juan Forn en editorial Planeta, durante los años 90, era como un pequeño submarino -describe Enriquez en el prólogo-. Afuera siempre era de noche o bien nunca se abrían las ventanas. O no tenía ventanas. O no recuerdo ninguna luz. Como una cueva de detective privado bogartiano, un espacio lleno de papeles, manuscritos anillados y humo de cigarrillo en un edificio de la gran ciudad”.
“Quedaba sobre la avenida Independencia, una de las más desangeladas de Buenos Aires, especialmente en ese tramo cercano a la 9 de Julio -recuerda-. Con Juan edité ahí, en esa covacha, mi primera novela. Él contó muchas veces aquellos días, yo también. Algo que no dijimos con tanta frecuencia es que, para darle un empujón final a la corrección, me fui a Mar del Plata, al departamento de una chica que era mi amiga entonces y ahora no lo es más, y ahí terminé la novela, entre caminatas a la casa de verano de Silvina Ocampo y Bioy Casares, que entonces estaba abandonada y era para mí una proto ruina gótica. Estar cerca del mar en invierno no me dio una disciplina ni una inspiración particular, yo tenía apenas veinte años y nunca hablamos con Juan acerca de la costa en invierno, el paisaje que años después sería su tierra elegida”. Tras una pancreatitis, Forn se instaló en Villa Gesell.
Enriquez también trabajó con el autor de Frivolidad en el suplemento Radar del diario Página 12. “Estuvo cinco años a cargo de ese suplemento que, como Biblioteca del Sur, se convirtió en otro hito, y lo vi transformarse en alguien que se daba cuenta de que las historias reales podían y debían contarse como ‘bellas ficciones’, como apuntó Claudio Zeiger”, destaca. Para la autora, en La tierra elegida está la “prefiguración de ese modo de leer intenso y placentero” que hizo célebre a Forn con las contratapas reunidas en los cuatro tomos de Los viernes.
A modo de pequeñas biografías que conforman un archipiélago de eminencias y genios, los perfiles de La tierra elegida captan los sentidos de vidas, lecturas, contextos históricos y procesos creativos. Forn dedicó el libro a su hija Matilda y a su amigo, el escritor Guillermo Saccomanno. Ahora se reedita en una colección que lleva su nombre, la Biblioteca Juan Forn, con una foto de portada de Alejandra López que lo retrató en un eterno instante de dicha.
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