A cultivar aura en el Lunfardazo: el día del argot porteño se celebra en la Academia Nacional del Tango, con un cierre a dos orquestas
Este sábado, académicos, músicos y “lunfaverseantes” festejarán el Día del Lunfardo
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Este sábado, Día del Lunfardo, por iniciativa de la Academia Porteña del Lunfardo (APL) se cultivará aura en una nueva edición del Lunfardazo, que convoca a académicos, músicos y público a partir de las 17, con entrada lgratuita. En esta ocasión, la sede será la Academia Nacional del Tango (avenida de Mayo 833, primer piso), “hermana” de la APL. En 2025, la Legislatura porteña declaró el lunfardo “bien inmaterial” del patrimonio cultural de la ciudad de Buenos Aires.
Habrá una bienvenida conjunta de los presidentes de las dos Academias, Gabriel Soria por la del Tango y Oscar Conde por la del Lunfardo.
“Celebramos el Día del Lunfardo con este pequeño condimento: no será en la sede de la Academia Porteña del Lunfardo, que es lo habitual, sino en la del Tango, porque estamos con algunos problemas de cañerías en nuestro edificio, en San Telmo -dice Conde a LA NACION-. La Academia Porteña del Lunfardo es una asociación civil sin fines de lucro, sostenida por donaciones y, especialmente, por los propios académicos”. Aportes de privados son bienvenidos para dejar “pipí cucú” la sede de la APL.
Algunos miembros forman parte de ambas entidades. “Hablamos con Gabriel Soria para pedirle si podía prestarnos el escenario y el Salón de los Angelitos y con mucho gusto accedió -cuenta Conde-. Después de las exposiciones de los académicos tocarán dos orquestas; es algo que, por un problema de espacio, cuesta hacerlo en la Academia Porteña del Lunfardo. Así que será un cierre, no a toda orquesta, sino a dos orquestas que dirigen dos miembros de la Academia Porteña del Lunfardo: Denise Sciammarella y Adrián Placenti. Será un evento extraordinario que nos viene muy bien también para celebrar algo que pasó el año pasado, que es la ley 6835 de la Legislatura porteña que declaró al lunfardo bien inmaterial de la cultura de la ciudad de Buenos Aires”.
Expondrán cuatro académicos de la APL. Andrea Bohrn versará sobre “El lunfardo en el diario Crítica entre 1913 y 1933″; Claudio Martínez y Adrián Placenti, sobre “Tango y escena urbana. Ensalada criolla (1898)”, y Gabriel Soria, sobre “Carlos Waiss. El lunfardo en la dupla D’Arienzo-Echagüe”. El 27 de agosto se conmemoró el 60° aniversario de la muerte de Waiss, poeta y letrista de tango que usó el original seudónimo de “Sos Taita”.
“Mi ponencia aborda el uso del lunfardo en el diario Crítica, entre 1913-1933, es decir, en un período de veinte años que se inicia casi al final de la inmigración masiva, y ya con un lunfardo parcialmente consolidado, y que culmina con la llamada censura del lunfardo -puntualiza Bohrn-. Solemos creer que el lunfardo siempre estuvo fuera de los medios masivos de comunicación en sus inicios, pero lo interesante es que el diario de Natalio Botana va a ser muy consciente de las características de su público y de cómo hablarles con su propio vocabulario. Conforme el diario crece y las instituciones y los especialistas en el estudio de la lengua intervienen en la llamada ‘polémica de la lengua nacional’, con cuestiones sobre si los argentinos tendríamos alguna vez una lengua nacional, Crítica se distancia de este uso del lunfardo. Para 1933, la radio se perfila como el medio dominante y el Estado comienza a prohibir palabras, tanto del lunfardo como del habla popular. El objetivo final es hacer un aporte a la circulación y al uso del lunfardo en sus orígenes y en el período inmediatamente posterior”.
“Hace muchos años que investigo sobre los orígenes del tango en la Argentina, hacia 1890 -dice Plancenti-. A raíz de eso, me topo con algunos manuscritos de obras de teatro que incluyeron tangos en esa época y que fueron muy famosas y muy populares en la Argentina; obras de teatro musical, los orígenes de lo que se conoce hoy como el sainete criollo. Esto evoluciona rápidamente de la zarzuela española, que llega en 1850, 1860; se hace muy popular y empieza a tomar su propia forma. En estos manuscritos me encuentro con Ensalada criolla, con dramaturgia de Enrique de María y música de Eduardo García Lalanne, que para muchos es el punto de partida del sainete o de la revista criolla. Es una obra importantísima que estrenó la compañía de los Podestá en el Río de la Plata”.

Con ese material, que data de 1898, Placenti reconstruyó la música de lo que se tocó en Ensalada criolla. Junto con Claudio Martínez, próximamente darán a conocer una edición crítica de la obra.
En el cierre musical, tocarán la Orquesta Sciammarella Tango, que dirige la doctora en Física Denise Sciamarella, y la la Orquesta Hipermaquinón Bailable, dirigida por Adrián Placenti.

Sciamarella fue incorporada recientemente a la APL, donde ocupa el sillón nº 7, “Yacaré”.
“Se lo debo, para citarlo como corresponde, a este asunto de andar ‘laborando en société’ -dice la científica y cantante-. Lidero una orquesta que ha hecho del rescate del patrimonio musical perdido su vocación principal. En la labor que llevamos a cabo con Sciammarella Tango, no solo rescatamos melodías perdidas, sino también letras que traen consigo vestigios de la lengua y la cultura rioplatenses, y que incluyen fantásticos usos olvidados del lunfardo. Este sábado no faltarán nuestro ‘Gordinflón’, de Rodolfo Sciammarella y Arturo Rodríguez Bustamante; el ‘Tengo apuro’, con letra de Enrique González Tuñón y Nicolás Olivari, plagado de voces lunfardas, y único tango de Tuñón del que se tiene noticia. Haremos gala también, por qué no, de tangos famosos como ‘El choclo’, que en 1912 recibió una letra en francés archivada en la Biblioteca Nacional de Francia, y que utiliza varios términos del argot de aquel entonces. Nuestra versión, bilingüe, retoma luego la letra discepoliana de 1947 que todos conocemos”.
“Si bien nuestra orquesta puede, al igual que muchas otras, hacer bailar o cantar al público en una milonga o en un recital, el Lunfardazo nos ofrece el escenario ideal para ofrecer nuestra cosecha de tangos para degustar -concluye Sciammarella-. Tengo la secreta expectativa de que podamos sorprender incluso a los cofrades con algo que no sepan todavía, acercándoles el aire fresco y octogenario de las joyas que la suerte, que es grela, nos permitió rescatar”.


