A los 98 años, murió Yaacov Agam, el artista que hizo el monumento interactivo de la plaza seca de la AMIA
En enero había sido galardonado con el Premio Israel de Artes Visuales, máximo reconocimiento que se otorga en su país
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A los 98 años, murió el domingo en Tel Aviv el artista y escultor israelí Yaacov Agam, conocido en la Argentina por su escultura en la plaza seca de la AMIA, en homenaje a las víctimas del atentado terrorista a la mutual judía, en mayo de 1999. En enero de este año, había sido galardonado con el Premio Israel de Artes Visuales 2026, máximo reconocimiento que otorga el Estado israelí.
Había nacido como Yaacov Gibstein el 11 de mayo de 1928 en el Mandato Británico de Palestina (ahora Israel) y creció en el asentamiento judío de Rishon LeZion. Su padre, el rabino Yehoshua Gibstein, también era cabalista y brindó a su hijo una formación religiosa que determinó su visión artística. Agam reconoció la influencia en su obra de Vasily Kandinsky y la Bauhaus.
“Crecí con un sentido instintivo de la creatividad, y esa es la base del judaísmo: el sentido de la creatividad, la idea de que nada permanece inmutable, que el cambio depende de la perspectiva del observador y que las cosas se ven diferentes cada vez”, dijo Agam este año a The Times of Israel.
קיבלתי בצער עמוק את הידיעה על פטירתו של יעקב אגם ז"ל, מגדולי האמנים של ישראל ואחד היוצרים הישראלים המוערכים והמוכרים בעולם.
— יצחק הרצוג Isaac Herzog (@Isaac_Herzog) June 21, 2026
אגם, חתן פרס ישראל, פרץ גבולות והעניק לעולם שפה אמנותית ייחודית של תנועה, שינוי והתחדשות. עבודותיו, שהפכו לחלק מן המוזיאונים והאוספים החשובים בעולם, וגם… pic.twitter.com/MmbiTVnjkk
El presidente de Israel, Isaac Herzog, lo despidió en redes sociales. “Recibí con profunda tristeza la noticia del fallecimiento de Yaacov Agam, uno de los más grandes artistas de Israel y uno de los creadores israelíes más apreciados y reconocidos en el mundo –destacó Herzog en X–. Agam, ganador del Premio Israel, rompió fronteras y otorgó al mundo un lenguaje artístico único de movimiento, cambio y renovación. Sus obras, que se convirtieron en parte de los museos y colecciones más importantes del mundo, y también aquí en la Residencia del Presidente, expresaron una visión creativa excepcional y sirvieron como fuente de inspiración para generaciones de artistas y creadores. Tuve el privilegio de conocerlo desde mi infancia, y era una persona fascinante. En cada encuentro con él se notaba el fervor, la curiosidad y la creatividad inagotable que lo caracterizaron a lo largo de toda su vida. Su legado artístico y humano seguirá acompañando a la cultura israelí y a los amantes del arte en el país y en el mundo durante muchos años. Que su memoria sea bendita”.
Célebre por sus obras de arte cinético y op art, de formas geométricas y creaciones abstractas e interactivas que dependen del movimiento del espectador para ser apreciadas, estudió en su juventud en la Academia Bezalel de Arte y Diseño, en Jerusalén, antes de trasladarse a Zúrich en 1949 para estudiar en la Kunstgewerbeschule. En 1951 se estableció en París, donde en 1953 presentó su primera muestra individual. En 2022, Francia lo reconoció como Caballero de la Orden Nacional de la Legión de Honor.
Entre las obras más emblemáticas de Agam figuran la Fuente de fuego y agua en la Plaza Dizengoff, en Tel Aviv (“Lo que cambia es la realidad, y eso implica abrir la mente, la creatividad, la comprensión y la expresión de la realidad de otra manera”, sostuvo sobre la fuente); la escultura metálica Dieciocho niveles, en el Museo de Israel; Corazón palpitante, escultura en el Centro Médico Rabin, de Petaj Tikva; el monumento conmemorativo de 1987 en el Muro de los Lamentos en Jerusalén para las víctimas del Holocausto, y la menorá más grande del mundo: una estructura de 9,75 metros y 1814 kilogramos ubicada en la Quinta Avenida y la calle 59 en Manhattan, diseñada en 1977 y basada en la menorá original del Templo Sagrado de Jerusalén. Expuso en museos de arte moderno de París, México, Nueva York, Tokio y Ámsterdam.
La escultura de la AMIA –nueve columnas de 3,70 metros que ofrecen imágenes cambiantes mientras se la recorre– fue instalada meses antes de la inauguración oficial de la nueva sede de Pasteur 633, el 26 de mayo de 1999. Inspirada en los valores del pueblo judío, la obra representa el compromiso con la memoria y el reclamo de justicia por el ataque terrorista en que murieron 85 personas y otras 300 resultaron heridas. Como un prisma en 3D, desarrolla visualmente una historia en siete fases: Destrucción, Janukiá, Estrella de David, Arcoíris, Candelabro, Maguén David de Colores y el Símbolo de la AMIA.
En redes sociales, el Museo de Arte Contemporáneo de Buenos Aires (Macba), que tiene en su acervo una de las grandes obras de Agam (Del nacimiento a la eternidad), recordó así al artista: “Pionero en la incorporación del movimiento, el tiempo y la participación del espectador como elementos constitutivos de la obra, desarrolló un lenguaje visual que transformó la manera de experimentar el arte. Su legado perdura en museos, colecciones y espacios públicos de todo el mundo, y continúa inspirando a generaciones de artistas y públicos”.
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