Atrapado sin salida
1 minuto de lectura'

Una mano intenta descubrir una cara que ha sido cubierta por una capa impermeable para la lluvia. El viento lo ha dejado atrapado y a ciegas dentro de esa coraza cuya función era dar alivio ante las inclemencias del tiempo, no claustrofobia. Verlo así trae reminiscencias del cuento No se culpe a nadie, de Julio Cortázar, en el que un hombre queda atrapado dentro de un suéter. En este caso, la escena no es fantástica, sino que tiene que ver con un fuerte viento que se ha desatado por la tormenta Lee, en Bar Harbor. Aquí, la potencia de la naturaleza se hace sentir una vez más con gran contundencia. Lluvias, temperaturas, vientos extremos y demás están empezando a convertirnos en rehenes de situaciones de las que no podemos escapar. Salvo que a diferencia del título del cuento cortazariano, aquí sí hay a quien culpar. Y es a nosotros mismos, que por abuso la hemos enfurecido y ella se está vengando.
1Oráculos, laberintos, instalaciones y hasta un ballet: diez tributos a Borges a 40 años de su muerte
2La hora de Victoria Ocampo: la “hermana mayor” de la cultura argentina
3“Los ilegales”: la historia jamás contada del programa de espionaje súper secreto del Kremlin
4Un policial con heroínas aventureras y altruistas: “El tiempo de las moscas”, en el top ten de Netflix


