
Beck, un artista indefinible
Serio y cómico, infantil y adulto, profundo y superficial, a los 38 años el autor de "Loser" es uno de los creadores más interesantes que hoy ofrece el campo de la música popular. Modern Guilt, su último CD, es un desafío para sus fans
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Para LA NACION - BUENOS AIRES, 2008
En un concierto, en 2005, en Los Ángeles, Beck probó por qué es un artista tan difícil de definir. Mientras cantaba "Lost Cause", una de esas canciones que llaman a la depresión por un amor que termina, el cómico estadounidense Will Ferrell subió al escenario en calzoncillos para bailar. Llegó a practicar obscenos coqueteos con los instrumentos, ante la imperturbabilidad de Beck, que se limitó a advertirle que él estaba al mando de su instrumento, mientras seguía cantando con su voz grave y baja. El episodio resume el espíritu de Beck: serio y cómico, niño y adulto, sensible y superficial. Las contradicciones conviven en sus canciones. "Nobody s Fault But My Own" es la compañía ideal para una solitaria tarde de lluvia; "Loser", el catalizador de la euforia colectiva. La transición de una canción a otra es tan natural que no se sabe dónde termina la honestidad y dónde empieza la comedia. Lo más probable es que el ambiente hippie y de mente abierta en el que creció haya borrado esos límites.
Beck Hansen (Bek David Campbell) nació el 8 de julio de 1970 en Los Ángeles, California. Su padre, David, un músico canadiense de bluegrass callejero, tuvo gran influencia en su desarrollo artístico. Su madre, Bibbe Hansen, fue una de las figuras clave en The Factory de Andy Warhol. Es, además, hija de Al Hansen, artista del movimiento Fluxus con quien Beck vivió una temporada en Inglaterra. De niño, el cantante y compositor también pasó mucho tiempo en Kansas con su abuelo paterno, donde sólo escuchaba música country .
La historia discográfica de Beck refleja su herencia artística. Ninguno de sus discos es igual al otro, y en cada uno hay un elemento que sorprende. Según Ben Greenman, uno de los editores de The New Yorker , "Beck nace al tomar una variedad de estilos musicales populares de los últimos 40 años -folk, psicodelia, funk , hip-hop -, mezclarlos, ponerlos en una licuadora, prenderla y sacarle la tapa. Es un compositor temperamental, introspectivo y bastante depresivo. Una mezcla muy interesante".
En 1994, "Loser" llegó a la cima de los rankings de todo el mundo. Esos versos constituían, según se ha dicho, "un himno para la juventud perdida". Nadie podía sacarse de la cabeza el "I m a loser baby, so why don t you kill me" ("Soy un perdedor, nena, entonces por qué no me matas"), primer gran éxito de Mellow Gold (1994), álbum debut de Beck. Por esa época, Stephen Thomas, crítico de All Music Guide , lo definió así: "Beck toca como si no hubiera divisiones entre los géneros musicales, mezclando rock, rap, folk, psicodelia y country . Su surrealista juego de palabras se inspira en un sentido del humor cargado de ironía. Su música jamás será kitsch ".
Si bien Mellow Gold lo convirtió en una megaestrella, Beck mantenía un contrato con Geffen Records que le permitía editar sus trabajos de manera independiente. Era el sello discográfico que le pagaba menos, pero le daba, según él, "una gran libertad creativa". Stereopathetic Soulmanure , lanzado por el sello indie Flipside, apareció una semana antes que Mellow Gold . Este álbum les gusta más a quienes conocen a este artista de la escena underground , y en su mayoría está compuesto por demos caseros y experimentos sonoros. He ahí la dualidad de Beck: mientras un disco vendía millones, el otro apenas era conocido.
Tal vez su mejor álbum sea Odelay (1996, "disco del año" según los críticos el semanario neoyorquino Village Voice ), trabajo innovador y creativo que combinó la magia del rock, el hip-hop , la experimentación sonora y la música folk. Aunque para no pocos detractores los Beastie Boys ya habían ensayado una mezcla parecida en Paul s Boutique , el sencillo "Where It s At" se ubicó en los primeros lugares de los rankings de Estados Unidos, y las ventas le valieron un Grammy al Mejor Disco Alternativo en 1997. Sin embargo, su trabajo no evita la polémica. Para el crítico californiano Carlos Hunt, las letras de las canciones son muy importantes en Beck, pero eso no significa que le parezca justa la comparación que los críticos hacen entre este músico y Bob Dylan. "En Dylan hay unidad; en Beck no. Sus letras son buenas, pero se olvidan", apunta. A Odelay le siguieron Mutations (1998), el bailable Midnight Vultures (1999), el dramático Sea Change (2001), Güero (2005), The Information (2006) y, ahora, Modern Guilt .
Este disco salió a la venta en julio. Producido por Danger Mouse, Modern Guilt es, según dijo Beck a la revista Rolling Stone , "el trabajo más intenso que he hecho hasta ahora. Era como comprimir dos años de escribir canciones en dos meses y medio". El producto son 33 minutos de canciones cortas (ninguna dura más de 4 minutos), compuestas así para que "terminen antes de que quieras terminarlas". Es un álbum colmado de letras desoladas, resultado del "fluir de la conciencia" que Beck utiliza como técnica de escritura. Y es que a veces crea una melodía y le acomoda unos versos que sólo pone allí para no olvidarlos. Es habitual que estas letras terminen en un disco. Por eso sus críticos dicen, con razón, que sus letras parecen "tiradas al azar". Y aunque parece temprano para decir si este álbum será exitoso, ya hay quienes (entre ellos, Randy Roberts, de LA Weekly ) lo califican como genial. Otros aún no saben qué etiqueta ponerle. Tal vez porque, aunque pueda ser excéntrico, serio, romántico, cómico o sarcástico, lo que mejor define a Beck es su naturaleza indefinible.



