Camelias de pasión

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25 de octubre de 2000  

Uno de los acontecimientos importantes de esta temporada en París es la vuelta a las tablas de Isabelle Adjani, a quien hace tiempo no se veía ni en el teatro ni en el cine, después de sus memorables actuaciones en Adéle H , Camille Claudel y La reina Margot . Este año, la actriz interpreta otro papel de pasión y de exceso, el de Magarita Gautier, la Dama de las camelias.

Cuando a Robert Hossein, director del teatro Marigny, se le ocurrió inaugurar la temporada con La Dama de las camelias , decidió proponerle el papel a Adjani. Lo hizo con cierto temor, pues todo París sabe que la actriz es muy personal para elegir las piezas y, en especial, los personajes que interpreta en escena. Hossein temía que Adjani se negara, que considerara el proyecto anticuado o demasiado romántico. Además, otra gran estrella francesa, Isabelle Huppert, había interpretado a la Dama de las camelias en cine, dirigida por Mauro Bolognini.

Para gran sorpresa de Hossein, Adjani aceptó de inmediato. Entonces el director pidió la colaboración de dos argentinos. Le encargó la escenografía a Roberto Plate y la puesta al régisseur Alfredo Arias, con quien Adjani ya había trabajado cuando el director argentino puso en escena La bête dans la jungle . Aunque los decorados y los trajes tienen un gran importancia en la puesta concebida por Arias, para subrayar la tensión interior de los personajes se dejaron a un lado los preciosismos visuales, con la intención de crear, más que un clima espectacular, una atmósfera íntima.

Sobre La dama de las camelias dijo Adjani: "Esa pieza es una leyenda y Margarita Gautier se convirtió en un personaje mítico. Como todos los mitos, éste nació de la belleza de la historia, de su sentido universal, de la eterna actualidad de lo que cuenta. Para mí, la novela es más fuerte que la pieza porque Alejandro Dumas adaptó el texto original al gusto teatral de la época. En su adaptación privilegió el costado trágico en detrimento de la historia de amor entre Armando y Margarita". Por eso, Adjani le pidió al escritor René Ceccaty que releyera la novela e hiciera una adaptación teatral. Ceccaty fue a lo esencial, es decir, a la pasión, tema central de la obra.

Según Adjani, el personaje de Margarita, como todos los personajes míticos, es contemporáneo y atemporal al mismo tiempo, habla el lenguaje de todas las épocas. Dijo la actriz: "La adaptación permite hacer surgir toda la emoción y el poder de evocación de Margarita. Cuando terminé de leer la versión de Ceccaty pensé que cualquiera que haya vivido momentos dolorosos en el amor los reconocerá y se reconocerá en ciertos momentos de la pieza, más aún, tendrá la impresión de que ciertos episodios tienen que ver con su propia vida".

Cuando le preguntaron a Adjani si se sentía identificada con Margarita contestó: "Lo sabré después de los ensayos. Por ahora no podría responder a esa pregunta. Empiezo a conocer de verdad a mis personajes en el escenario. Me gusta mucho ensayar, uno se adentra en los seres que debe interpretar tan sólo cuando los encarna. Y eso ocurre por primera vez en los ensayos. Si me dijeran que debo estudiar un personaje durante un año, aceptaría ese hecho encantada".

Esa morosidad en la concepción de un personaje, esa delectación en los ensayos no tienen que ver con un supuesto temor de Adjani a enfrentar al público sino con una concepción del trabajo actoral: "No se llega nunca al final del trabajo de preparación. Uno siempre podría ir más allá. Podría ensayar tres meses, irme de vacaciones, retomar mi labor y redescubrir aspectos de una pieza y de los personajes que no había visto. Es como si ese mundo de ficción y quienes lo habitan me estuvieran esperando y fueran madurando en mi interior aunque yo, en apariencia, no me ocupe de ellos. Interpretar consiste en seguir buscando. Un buen día una está obligada a detenerse para ofrecer el trabajo al público. Se siente la necesidad de comunicar todo lo que se sabe sobre una obra, sobre un personaje, a los demás".

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