Capítulo argentino con los reyes de España, en la inauguración de la feria ARCO Madrid

Felipe y Letizia, con el artista argentino Mariano Sardón y la galerista Orly
Felipe y Letizia, con el artista argentino Mariano Sardón y la galerista Orly Crédito: Rodrigo Gatinho
En la apertura del 38º encuentro anual de arte contemporáneo, Felipe y Letizia se interesaron en la obra del artista Mariano Sardón; la polémica por el muñeco del rey, un tema aparte
Silvia Pisani
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1 de marzo de 2019  

MADRID.- El arte argentino tuvo ayer su capítulo especial en la apertura de la feria de arte contemporáneo ARCO: los reyes Felipe VI y Letizia incluyeron a una galería de nuestro país en su tradicional recorrido inaugural. "Fue un momento muy agradable", dijo a LA NACION Orly Benzacar, que recibió a los monarcas en el stand de su galería, una de las ocho que definen la presencia local este año en el predio de Ifema. Además de Ruth Benzacar, viajaron Barro, Del Infinito, Rolf, Jorge Mara-La Ruche, Pasto, Walden Gallery y Henrique Faria, todas ellas superando los obstáculos de una temporada "muy difícil y compleja" en lo económico para hacerse presentes.

Así, ARCO reúne entre más de 200 galerías de todo el mundo a unas 40 latinoamericanas, con fuerte representación de Perú, país que es el invitado de honor.

Las expectativas pasan por las ventas, con valores de obra que van desde los 700 a casi los dos millones de euros, aunque eso no significa necesariamente que las operaciones se cierren durante estos cuatro días de feria. "Apenas empieza y es siempre una apuesta", señaló Ricardo Ocampo, de Walden.

Es parte del ritual que los reyes inauguren el encuentro, que cumple 38 años, con un breve recorrido planificado cuidadosamente y que se centró en Perú. Pero el morbo, que nunca falta a la cita, era ayer si el monarca pasaría cerca del espacio de Prometeo, donde está literalmente colgado un muñeco con su figura. Obra de Santiago Sierra -cuya pieza Presos políticos fue censurada el año pasado-, la idea es que quien la compre, la queme en menos de un año y aparezca, entonces, una calavera del rey.

Aunque Felipe no pasó por allí, se arriesgó bastante: apenas 20 metros de pasillo llegaron a separarlo. Sí, en cambio, se detuvo en Benzacar. Allí, tanto el rey como la consorte apreciaron la instalación de los argentinos Mariano Sardón y Mariano Sigman.

El primero de ellos, presente en el stand de la galería, pudo explicar en persona el sentido de su creación. Lo que los atrajo, según contó luego el propio Sardón a LA NACION, fue el concepto de la obra. Un video con retratos de inmigrantes en el que se reflexiona sobre el modo en que se mira a los otros y el proceso de cognición social. Un trabajo que bascula entre el arte y la neurociencia.

La obra más polémica, motivo de selfies: un rey tamaño natural que se destruirá en un año
La obra más polémica, motivo de selfies: un rey tamaño natural que se destruirá en un año Fuente: Reuters

Al rey Felipe se lo vio conectado desde lo emocional con la propuesta. A la consorte, pertinente en sus observaciones. Cabe recordar que su relación con el arte contemporáneo argentino no es novedad: la familia real le encargó a la dupla Mondongo unos famosos retratos que hicieron con espejitos de colores. Y tendremos anécdotas de reyes para rato: ambos estarán en nuestro país en menos de un mes, para inaugurar el Congreso Internacional de la Lengua Española, en Córdoba.

De todos modos, el muñeco se ganó el debate. "Es una provocación de mal gusto. No tiene ninguna gracia", dijo el premio Nobel Mario Vargas Llosa, que participa del programa de la feria. "Dicen que es arte provocación. Pero, para mí, la provocación es que se venda a 200.000 euros", disparó la artista plástica argentina Silvia Goytía.

La inauguración fue una guerra de brazos en alto con celulares en modo cámara. Unos sacaban fotos al muñeco burlón. Otros enfocaban a los reyes. Al menos ayer, los favoritos fueron los de verdad. Sobre todo Letizia, con un vestido de cuero negro y tajos a los costados. "Parece Cruella de Vil", bromeó alguien, en referencia al personaje de Disney.

La polémica se extendió a otras muestras curiosas. Entre ellas, el conjunto de arandelas, el bastón y una planta de lechuga que en nombre del arte se venden a precios astronómicos. La edición revela también una obsesión por dos elementos: los mapas (casi siempre, para pintar encima de ellos) y los libros: los hay rotos, quemados, pintados y hasta "solidificados". "Esta es una feria ecléctica por naturaleza", definió su codirector, Carlos Urroz.

Los argentinos fueron a lo suyo. Barro llegó con una muestra de artistas mujeres: Mónica Girón, Agustina Woodgate y Amalia Ulman. Del infinito, con un show dedicado exclusivamente a Rogelio Polesello: "Su obra cobra día tras día más vigencia", destacó Julián Mizrahi.

Enorme y variada, ARCO es una experiencia de descubrimiento. La gran puerta al mercado ya está abierta.

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