Cine de exposición con marca registrada
David Lamelas, prestigioso investigador del tiempo como material de sus películas, expone en el Mamba
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Uno de los muy escasos artistas argentinos que gozan de auténtica reputación internacional es David Lamelas (Buenos Aires, 1944). Desde fines de los años sesenta, curadores y galeristas de Europa, Estados Unidos y América latina lo han incluido en las más importantes manifestaciones de arte contemporáneo (fue el primer argentino invitado a la Documenta de Kassel, en 1972).
Muchos críticos y escritores internacionales -desde Severo Sarduy hasta Benjamín H. D. Buchloh- se ocuparon de su obra, reconociendo el lugar que ocupa en el desarrollo de lo que hoy se denomina "cine de exposición".
En la sala Perspectivas, y en otros espacios del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (Mamba), Lamelas expone varios trabajos recientes, con el título general Dentro y fuera de la pantalla . En el auditorio se proyecta La invención del Dr. Morel (1998), film basado en la novela de Adolfo Bioy Casares. El trabajo, una producción berlinesa de gran calidad, con excelentes actores y cámaras, apunta hacia una temática recurrente: "el concepto de realidad en tiempo presente, pasado y futuro como `volúmenes temporales´".
Sin duda, la invención del doctor Morel (y la historia de sus personajes) era un tema casi específico para Lamelas. La máquina inventada tenía la capacidad de captar la totalidad de las sensaciones que la persona tenía cuando se puso frente a ella. La pregunta era: ¿sucedió lo mismo con el alma? ¿La máquina devolvió sólo una mera proyección, una imagen más o menos completa, o la persona verdadera? La respuesta sólo se logra tras la muerte. Cuando la vida queda grabada y proyectada eternamente se sabrá si el alma perdura. El film, realizado sobre la base de una adaptación en alemán del texto original, realizada por David Lamelas y Thomas Wagner, finaliza con un parlamento de Morel: "Aquí, ahora, donde estamos, nunca podremos salir Porque estaremos aquí eternamente, repitiendo una y otra vez los momentos de esta semana, imposibilitados de escapar de la conciencia que hemos tenido en cada momento". Como en otras obras del artista, el problema de "la fabricación del tiempo" es una de las exploraciones centrales.
El tema aparece también en los restantes trabajos exhibidos, como La luz al borde de la pesadilla , realizado en Buenos Aires en 2001. Filmada en las proximidades del viejo puente transbordador de La Boca (lo que hace inevitables las citas de la pintura de Quinquela Martín), es una narración sin historia. La mujer (joven o madura, según los momentos), con ropas que remiten a los años treinta, y el compadrito cuchillero que recuerda al Borges de Sur y de El Hombre de la Esquina Rosada , funcionan, "como "ejes de energía", con sus caminatas hacia el centro o hacia los extremos de la pantalla.
Lo que señala el artista con la idea de la "energía", es que la obra funciona con un máximo de "apertura" (en el sentido que dio Umberto Eco al concepto), desplegándose hacia múltiples narraciones, construidas por el espectador y apenas sugeridas por el autor. En el cine de Lamelas no existe un "autor Dios", dueño absoluto del sentido. Sin duda, está muy cerca de la famosa "muerte del autor" de Roland Barthes, que delega la conclusión del texto en el lector.
En otra de las obras, Berlín. Tiempo como actividad , la imagen fílmica está despojada de todo rasgo propio del lenguaje cinematográfico. La cámara, desde un avión que vuela a baja altura, sólo registra los cambios de la ciudad en el transcurrir del día. Unas fotografías fijas muestran las anotaciones exactas de las horas en la que se efectuaron las tomas.
Un cruce de talento
El cine se ha cruzado con las artes plásticas sólo ocasionalmente. En las dos primeras décadas del siglo XX existió cierta curiosidad, tanto de las artes plásticas por el cine como del cine por las artes plásticas. Ejemplos válidos son, por una parte, idea de "música virtual" de Kandinsky y la relación del cine con el cubismo; por la otra, la relación de Sergei M. Eisenstein con el constructivismo ruso. Sin embargo, este recíproco interés no tuvo una incidencia importante en el desarrollo de ninguno de los dos sectores del arte.
Sólo después de la Segunda Guerra Mundial el cine fue redescubierto por los artistas. El nuevo interés no estaba centrado en su historia, sino en sus posibilidades como medio específico y en el nuevo modo de plantear la relación del espectador con la obra. El período inicial de la aproximación al cine se extendió durante más de una década, a partir de 1960. La Bienal de Düsseldorf de 1971, que se realizó con el título Projection , puede ser considerada como el resultado de la primera etapa de acercamiento entre las artes plásticas y el cine.
En esa ocasión, David Lamelas presentó un film de 16 mm, con el título El tiempo como actividad. La obra, que consistía en la filmación al azar de 12 minutos de la villa de Düsseldorf, era un ejemplo notable de las búsquedas que encaraba el cine de exposición (el tiempo). Gran parte de la obra fílmica del artista argentino está fundada en una "fabricación del tiempo", concretada en narrativas en tiempo real, condensadas, imaginadas o sin fin (entre los autores de diversas nacionalidades que, con sus films y videos coinciden con ese concepto, están Vito Acconci, Francis AlØs, Fischli y Weiss, Douglas Gordon y Bruce Nauman).
Situación de tiempo
A los 20 años, David Lamelas se inició en Buenos Aires en el contexto de las expresiones pop. Muy pronto se inclinó hacia la experiencia de las estructuras primarias. En 1966 obtuvo el Premio Especial del Instituto Di Tella, por una estructura primaria (planos de acrílico iluminados) relacionada con la arquitectura del Centro de Artes Visuales.
En las Experiencias Visuales 1967, del mismo instituto, expuso Situación de tiempo, una instalación con 17 televisores encendidos en efecto lluvia. El mismo año, con Dos espacios modificados, obtuvo una recompensa en la Bienal de San Pablo. En 1968 expuso en la Bienal de Venecia.
Radicado en Londres con una beca del British Council, se inclinó casi totalmente hacia el cine de exposición. Su primer film fue Estudio de relaciones entre un espacio abierto y un espacio cerrado (1968). Luego presentó el libro Publication (Publicación, editado en Londres, en 1970). En sus páginas, con entrevistas a artistas y críticos (entre otros, Víctor Burgin, Gilbert & George y Lucy Lippard), mostraba las diferencias entre el lenguaje oral y la escritura.
Casi simultáneamente produjo el primer Reading Film (Cine-lectura), que expuso en la muestra Arte de Sistemas, en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (consistía en la filmación de la lectura de Una nueva dimensión del tiempo , de Jorge Luis Borges).
Con Libreto de cine (1972) se inclinó hacia el cine de exposición narrativo. El trabajo consistía en un film de diez minutos de duración, con la proyección simultánea de tres series de diapositivas que informaban sobre la narración de la película, con sucesivas modificaciones de la acción. En 1975, ya instalado en Los Angeles, filmó Gente del desierto, trabajo con el que comenzó su interés por el cine como espectáculo.
David Lamelas presentó sus últimas muestras individuales en la Neue Nationalgalerie (Berlín, 2000), en la galería Kiensle & Gmeiner (Berlín, 2000) y en Ivon Lambert (París, 2001). Desde 1977 reside en Los Angeles (EE.UU.).






