Desde Bogotá reclaman la "originalidad" de poner "en venta" un museo

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Constanza Bertolini
Celina Chatruc
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3 de julio de 2019  • 12:02

A menos de 24 horas de su instalación en la fachada del Malba, la obra de Leandro Erlich que ayer puso "en venta" el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires generó una polémica que de las redes saltó a la formalidad. Es que el Grupo DDB, de Colombia, reclama a Malba la "originalidad" de la acción realizada, con referencia a una campaña publicitaria similar que realizó el año pasado para el Museo de Arte Moderno de Bogotá (Mambo).

En una comunicación al Malba, el presidente de esa agencia, Borja de la Plaza, se refirió al trabajo de Erlich para reclamar que no es una idea original del artista argentino. "Nuestra campaña se llama 'Se arrienda' y logro ganar 4 Effies de Oro el mes pasado", explica el CEO, preocupado por el impacto que pueda causarle el caso argentino con miras a futuros premios en los que se postulan este año con la misma pieza. En diálogo con LA NACION, el español, que reside en la capital colombiana, consideró además que "por tratarse de museos, que deben ayudarse entre sí", le hubiera gustado que se comunicaran para decir que harían lo mismo, y que les dieran el crédito.

Malba asegura que no conocía esta experiencia en Colombia y, en una breve comunicación institucional, explica: "La obra del cartel Se vende (2019) surge como una propuesta site-specific de Leandro Erlich en el marco de la muestra 'Liminal'. El cartel dialoga con múltiples obras de la historia del arte local e internacional y no es la primera vez que determinados proyectos se dan en sincronía en diferentes países y contextos sociales. Ni el artista ni el museo teníamos conocimiento de la campaña de comunicación realizada en 2018 por el Museo Mambo de Bogotá de 'alquilar el museo' como estrategia de recaudación de fondos".

"For sale", en la Bienal de Venecia de 2009
"For sale", en la Bienal de Venecia de 2009

Pero por tratarse, justamente, de una cuestión de "originalidad" (o quién lo hizo primero), habría que mencionar que antes todavía los artistas Michael Elmgreen & Ingar Dragset habían "puesto en venta" el pabellón danés y nórdico en la Bienal de Venecia, en 2009. La cita en el arte es un recurso muy común. Ambos artistas, residentes en Berlín, expusieron en Malba en el marco de la muestra Experiencia Infinita.

Como mencionó LA NACION en su nota de hoy, la diferencia entre la campaña y la obra es un tema en este caso. En el Mambo, no se trató de una intervención artística, sino de una acción impulsada por la dirección del museo para generar conciencia sobre una crisis real que, según aclararon, la agencia hizo sin cobrar honorarios. La propia directora del museo de Bogotá, Claudia Hakim, lo había aclarado a la prensa en aquella oportunidad: "Quiero dejar claro que no es una puesta artística. Después de mucho analizar y pensar, decidimos hacer esta campaña para sensibilizar y concienciar a la gente acerca de la situación del museo. Nosotros necesitamos que el museo mantenga sus puertas abiertas, que se mantenga vivo".

Al tanto del caso, esta mañana, Erlich dijo a LA NACION que "este tipo de cosas son bastante habituales: por un lado, que algún artista haya hecho algo que pueda tener similitud o asociación con lo que haya hecho otro. Por otro lado, la situación de estar en el candelero, en el Malba, con mucha exposición, hace que la gente se ponga muy sensible. Yo no conocía el proyecto en Colombia, ni tampoco el curador de la muestra, Dan Cameron. Mi obra fue inspirada por el marco de crisis en la Argentina y también con un humor in doors que está vinculado a la idea de un museo privado que todos sabemos que es deficitario, y como un guiño de ojo y llamado de atención a la gente, que por un segundo creyó que esta realidad fuese posible". Además, Erlich señala que hay una infinidad de acciones disruptivas con carteles en la historia. "Luis Camnitzer [autor de unos de los textos del catálogo de "Liminal"] tiene toda una serie de carteles en museos", ejemplifica el artista.

Fuente: LA NACION - Crédito: Fernando Massobrio

"Al final del día, lo que él está haciendo es exactamente lo mismo. Solo que lo llama obra de arte", expresó Borja de la Plaza, quien consultado luego por si sus creativos conocían antecedentes similares, como el de la Bienal de Venecia, agregó: "Con nuestra campaña nadie sacó eso a colación".

Pareciera que, al fin y al cabo, la obra cumplió su cometido de generar polémica, llamó atención de todos y reavivó el viejo debate sobre la originalidad en el arte.

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