Detenerse
Cada tanto (¿o cada mucho?) hay que detenerse. Detenerse en serio, como sin duda lo hizo quien tomó esta foto. Apenas un detalle. Los pétalos delicadísimos de una flor de loto, un insecto posado allí, y el silencio, la vibración, el pulso de un mundo que tiembla de furia pero también de belleza. Mary Oliver escribió que para “atravesar el lago azul, la espesura de los bosques y la rigidez de las flores del relámpago” solo necesitamos dos cosas: “una intensa memoria del placer, un agudo conocimiento del dolor”. Mary Oliver también contó que un día el dios de la Tierra le habló con “voz de perro, voz de cuervo, voz de sapo” y le dijo ahora, pero nunca jamás le dijo para siempre. El latido de la vida está allí, constante; las formas que adopta aparecen, brillan y se esfuman, tan fugaces que duele. Quien tomó esta foto lo sabe, y por eso también supo detenerse a mirar.
- 1
El libro del año, homenajes a Borges y Bryce Echenique y run run en los pasillos en el segundo día de la Feria
2Oscar Conde es el nuevo presidente electo de la Academia Porteña del Lunfardo
3Nuevo premio internacional para Samanta Schweblin: ganó el O. Henry con un cuento de “El buen mal”
4Banksy reaparece de madrugada en el centro de Londres con la escultura de un hombre que avanza sin ver





