Difusión en letra de molde
Durante una entrevista muy divertida, Benedikt Taschen, dueño de la famosa editorial de libros de arte, me confesó que la idea de democratizar un producto tradicionalmente caro nació de una necesidad propia. El giro impuesto por Taschen a sus publicaciones bien podría aplicarse al mundo de las revistas, que en los últimos años protagonizó una transformación sin precedente. Quizá, haciendo memoria, el puntapié transformador lo dio Ramona (ver pág. 20) cuando decidió hacer una publicación de arte sin fotos y en papel obra.
Esa audacia conceptual lanzada por Gustavo Bruzzone y Roberto Jacoby resultó un éxito. Más allá de la repercusión y el eco entre la gente de la tribu, Ramona actuó como un despertador para mentes de acción: se podía hacer algo distinto. En estas páginas, Mercedes Urquiza recoge varios ejemplos que, por cierto, no agotan la producción pero conforman un panorama clarísimo sobre cómo –en paralelo a la expansión de las fronteras del arte, con la creación de nuevos museos, otros circuitos de galerías, clínicas de artistas y espacios de formación académica– creció la oferta de publicaciones originales, de formatos y diseños innovadores y contenidos ajenos a toda solemnidad.
Resultó una respuesta informal y natural a la creciente oferta que se registraba en Buenos Aires. Prueba de ello es Mapa de las Artes, una guía de todo lo que hay para ver en la ciudad, tamaño bolsillo, bajo la dirección de Agustín Montes de Oca.
Tengo en la mano la entrega de agosto y septiembre y basta recorrer el índice para darse cuenta de que cuando se habla de Buenos Aires como "la capital cultural de América del Sur" nadie exagera. Es así nomás. El Mapa de las Artes dedica su nota central en este ejemplar a León Ferrari, "humano y artista", en el testimonio de su amigo Fernando Brizuela. La entrega incluye también un mapa del teatro, geografía urbana de la ebullición permanente de la escena porteña. Finalmente, la ola de publicaciones consagradas a las artes visuales responde a una demanda real y variopinta. La pregunta del millón sigue siendo por qué estas iniciativas parecen condenadas a sobrevivir "a pulmón".




