Murió Beatriz de Moura, legendaria editora y fundadora de Tusquets
Fundó el sello en plena España franquista y construyó un catálogo que marcó a varias generaciones de lectores; tenía 87 años y fue una figura clave en la renovación cultural de la transición democrática
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La editora hispano-brasileña Beatriz de Moura, fundadora de Tusquets Editores, murió hoy a los 87 años, según confirmó la propia editorial. Considerada una de las figuras centrales del mundo editorial en español, estuvo al frente del sello durante más de cuatro décadas y construyó un catálogo que supo compaginar exigencia literaria, apertura internacional y apuesta por nuevas voces.
Nacida en Río de Janeiro en 1939, hija de un diplomático, creció en distintos países antes de instalarse en Barcelona en 1956. Estudió traducción en Ginebra y dio sus primeros pasos en el mundo editorial en Lumen, bajo la supervisión de su cuñada Esther Tusquets, donde aprendió el oficio que marcaría su vida.
En 1969 fundó Tusquets junto al arquitecto Óscar Tusquets. El proyecto nació en un contexto atravesado por la censura franquista y la necesidad de renovación cultural, y pronto se convirtió en uno de los sellos independientes más influyentes, junto con otros como Anagrama y Lumen.
En 2017 había contando a LA NACION la gesta de la editorial: “Creé la editorial en un piso donde yo vivía, en 1968. Sola. Durante ocho años había estado trabajando en la editorial Lumen, fundada y dirigida por Esther Tusquets. Luego me casé con su hermano, que es arquitecto, y ahí quedó el nombre de Tusquets. Él puso el dinero y yo, el trabajo. En Lumen hice el mejor aprendizaje para una persona que quiere convertirse en editora. Esther Tusquets fue una persona muy importante, una gran editora y una buena escritora, además de un personaje curioso”.
Desde Tusquets impulsó la publicación en español de autores fundamentales de la literatura contemporánea —de Marguerite Duras a Milan Kundera y Annie Ernaux— y acompañó a escritores en lengua española como Almudena Grandes, Eduardo Mendicutti o Fernando Aramburu. El primer libro publicado por su editorial, en 1969, fue Residua de Samuel Beckett; y en 1970, la publicación de Relato de un náufrago de Gabriel García Márquez (amigo personal de de Moura) fue el primer best seller del sello.
Su catálogo, que combinó ficción, ensayo y colecciones emblemáticas, fue clave para ampliar el horizonte de lectura en España durante la transición democrática. En paralelo, impulsó iniciativas como la colección La Sonrisa Vertical -dedicada a la literatura erótica- en colaboración con el cineasta y guionista Luis García Berlanga, en un gesto que acompañó los cambios sociales y culturales de la época.
Su relación con los autores también definió su concepción del oficio. De Moura entendía a la edición como un trabajo de acompañamiento, en el que la construcción de un catálogo no respondía solo a decisiones aisladas, sino a una mirada sostenida en el tiempo. Esa coherencia fue una de las marcas de Tusquets, que logró consolidar una identidad propia dentro de un panorama editorial en transformación.

Esa relación cercana con los autores también se reflejaba en su vínculo con la Argentina, donde mantuvo contacto con figuras clave de la literatura local. En una entrevista con LA NACION, recordaba anécdotas de sus varias visitas a Buenos Aires y, en particular, sus encuentros con Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo: “Lo acompañábamos a Bioy a La Biela a que comiera su bife, o el revuelto gramajo, las comidas que más le gustaban y que matarían a cualquiera antes de los 30 años. El decía que se sentía mejor en Madrid que en Barcelona, porque había más bife”.
Tía política de la escritora Milena Busquets (hija de Esther Tusquets) había dicho sin complacencias que la novela También esto pasará no le había gustado mucho: “Encuentro que ella frivoliza la relación con su madre para convertirse en escritora. Esther seguramente era “mucha madre” para Milena y para cualquiera, era una mujer muy fuerte. Pero creo que Milena debe seguir escribiendo y medirse con otros escritores, y quizás no con su madre".
En 2012, Tusquets se integró al Grupo Planeta, aunque De Moura continuó siendo una referencia ineludible del proyecto. Luego de su salida, había manifestado preocupación por la industria editorial: “La crisis económica demostró una cosa irrefutable: no se trata de hacer libros más finos o más elegantes o de publicar muchos libros; se trata del mercado. Para las editoriales pequeñas o medianas, el poder sobre la distribución es esencial. Si los libros son buenos, seguirán vendiéndose. En las crisis parece que la gente deja de leer pero no es verdad. Una red de distribución sólida permite aguantar una temporada de crisis. Los grandes grupos se han peleado por tener los sellos editoriales de mejor venta y, a veces, haciendo una especulación financiera, se han equivocado”, había dicho a LA NACION.
A lo largo de su trayectoria recibió, entre otros reconocimientos, la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes (2010) y la Cruz de Sant Jordi (2006). Desde la editorial la despidieron en un posteo en Instagram y la definieron como una figura decisiva: “Mujer brillante y desprejuiciada, cosmopolita y aguerrida, precursora de tantas cosas y alma de la editorial”.
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