
El Quijote un misterio de muchas caras
Muestra: más de 150 ediciones de la obra de Cervantes se exponen en la Biblioteca Nacional para dar vida al enigma de la verdadera faz del hidalgo.
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Más de 150 ediciones del Quijote desde valiosos ejemplares del siglo XVII hasta producciones recientes son expuestas en la sala Leopoldo Marechal de la Biblioteca Nacional.
Un facsímil de la edición de 1605 compuesto en el siglo XIX; la edición de Bruselas de 1607; los libros de Emecé impresos con ilustraciones de Salvador Dalí y Carlos Alonso: son tres ejemplos de lo que se puede ver con una primera recorrida por el ambiente.
En un segundo intento y con la ayuda de una guía los volúmenes tienden a multiplicarse.
Los libros de la muestra son propiedad de la biblioteca señaló Mercedes Dip jefa de extensión cultural de la sala.
Tenemos inclusive un Quijote escrito en alemán que perteneció a Perón y otro en español que en Albacete le regalaron a Evita. Pero venga venga que le muestro las versiones infantiles precisó.
Un Quijote y varios rostros
En la sala Leopoldo Marechal el visitante puede constatar las diferencias marcadas entre uno y otro Quijote.
Dentro de cada vitrina se confunden las versiones con estudios críticos las otras -más modestas- dedicadas a los niños o las curiosas ediciones francesas con el formato del comic.
Ya casi al final del recorrido los tres volúmenes editados por La Nación en 1908 cierran el paseo.
La pregunta que enseguida surge es la que sigue: "¿Cuál de todos estos Quijotes es el que más fielmente respeta el espíritu de Cervantes casi 400 años después?"
Hay quienes dicen que la edición de Bruselas fechada en 1608. "Pero el tema es muy discutido" subrayó Dip casi despidiéndose. "Fíjese que hasta contamos con el Quijote de Alonso Fernández de Avellaneda. Este hombre editó un año antes que Cervantes en 1614 la segunda parte de la obra."
Feliciano Ortego entre 1880 y 1883 llevó a cabo una investigación posteriormente relatada en su libro "La restauración del Quijote" editado por F. Seix en 1883.
Este personaje decidió recomponer la obra salvando los errores de otras ediciones. Para la empresa se valió de un ejemplar primitivo impreso por Juan de la Cuesta en 1605 y en cuyos márgenes se encontraban enmiendas y acotaciones al texto.
Luego de sortear varios inconvenientes logró contactarse con un descendiente de Cervantes. Se trataba de Pantaleón Gómez un abogado que entre sus pertenencias contaba con varios autógrafos del escritor español. Sólo restaba entonces cotejar ambos materiales.
Al término de sus trabajos los expertos dieron a conocer su veredicto. La correcciones manuscritas eran de Cervantes.
Con la noticia Ortego emprendió la restauración ignorando que casi diez años más tarde otro investigador tiraría por la borda su descubrimiento (los peritos habían actuado demasiado rápido).
Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616) escribió entre otras cosas El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha (primera parte 1605; segunda 1615). Desde entonces el misterio permanece como en los ejemplares expuestos en la Biblioteca Nacional. ¿Estará entre ellos el Quijote verdadero?






