
Escándalo por la desaparición de obras en el Ermitage
Estarían involucrados los empleados
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MOSCU y SAN PETERSBURGO.- El escándalo en Rusia creció rápidamente ayer cuando se detectó que los objetos que desaparecieron en el Museo Ermitage de San Petersburgo, por un valor de 5 millones de dólares, no fueron hurtados por un profesional enmascarado sino por empleados, y durante muchos años.
La desaparición de 221 piezas de joyería, obra de maestros de los siglos XVII, XVIII y XIX, de los depósitos del museo salió a la luz durante un inventario de rutina. Según la policía, los robos habrían comenzado hace tres décadas. "Sólo 19 de los 221 objetos desaparecidos estaban al cuidado de curadores vivos. Los otros 202 estaban apuntados a cargo de curadores ya muertos", dijo un vocero, y añadió que no se había realizado ningún inventario general en muchos años. Una curadora responsable de muchas de las piezas murió de un ataque de apoplejía en su trabajo cuando el inventario comenzó, en noviembre, comunicó la policía sin dar a conocer detalles.
Citando "serios problemas morales y abandono de sus deberes", por parte del personal, el museo dijo que los empleados habían estado envueltos en la desaparición de los objetos. Y se teme que el inventario general, retrasado una y otra vez, aporte otras sorpresas desagradables.
El director del Ermitage, Mikhail Piotrovsky, dijo luego que es prematuro hablar de robo y que las piezas pueden llegar a aparecer en otras zonas del depósito. Piotrovsky describió la desaparición de los objetos como "un golpe por la espalda" a los esfuerzos del Ermitage por volverse más independiente, y agregó: "Somos todos conscientes de que hay ladrones en museos famosos y sabemos de la audacia descarada con que se hace esto", dijo Piotrovsky.
Salas vulnerables
En el Ermitage, donde la entrada cuesta casi 20 dólares, los visitantes casi siempre ven personas mayores encargadas de la custodia de las salas. Ante la falta de personal, incluso se recurrió a estudiantes en los últimos años para algunas tareas.
Se espera que la policía interrogue a estudiantes de un instituto que ayudó durante la reciente reorganización de objetos de arte en dos depósitos. Además, funcionarios de aduanas ya fueron alertados para el caso de que se intente sacar las piezas del país. También Interpol prestará especial atención a las subastas de arte en otros países.
La oficina federal encargada de preservar los tesoros culturales rusos tiene previsto iniciar hoy una investigación. "Lamentablemente, ésta no es la primera vez que objetos o documentos valiosos desaparecen -dijo el director de la oficina, Boris Boriaskov-. Esto demuestra la deficiente protección de nuestro legado cultural nacional."
Situado en el corazón de San Petersburgo, a la orilla del río Neva, el complejo del Ermitage, uno de los mayores museos del mundo, alberga seis edificios, de los cuales el más conocido es el lujoso Palacio de Invierno de los zares, de mediados del siglo XVIII. El museo emplea a 2500 personas (de las cuales muchas tienen otros trabajos por la escasa remuneración) y recibe unos cuatro millones de visitantes al año. Sólo unos 60.000 objetos de los tres millones que componen su acervo están expuestos. Actualmente se trabaja en mejorar la seguridad, pero la dirección reconoce que muchas de las más de mil salas son vulnerables.
Este no es el primer robo importante en el museo, fundado por la zarina Catalina la Grande en 1764. En 2001, la pintura "Baño en un harem", del artista francés del siglo XIX Jean-Leon Gerome, fue cortada de su marco y sacada del edificio. La obra, que vale un millón de dólares, nunca fue recuperada. Cinco años antes, un turista ruso había sido detenido al intentar salir del país con tres maletas con libros, documentos, dibujos y estampados de la colección del Ermitage, valuados en varios millones de dólares. Hace un año, un jarrón del siglo XIX también desapareció. Además, unos ladrones robaron en 1994 un jarrón egipcio de oro del siglo III a.C. valuado en 500.000 dólares.
El Ermitage tiene la mayor colección de Rembrandt fuera de Holanda y exhibe una selecta colección de impresionistas franceses.
Hace seis años, el Ermitage tuvo que defenderse ante el Tribunal de Cuentas. Se dijo que habían desaparecido obras de arte y habían sido despilfarrados medios estatales. La dirección respondió que todo estaba en su sitio y que simplemente la búsqueda en los enormes archivos llevaba tiempo.



