Evolución
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Sesenta años después de la muerte de Beethoven, Emile Berliner patentó sus discos de gramófono y desde entonces, las personas pudieron oír música en sus casas. Hasta entonces, el único modo era asistir a un concierto o, como era frecuente entre los más pudientes, contratar a un pianista o a una orquesta de cámara. Beethoven, un virtuoso, trabajaba tocando en fiestas y celebraciones.
De pronto, todo eso cambió, nació la industria discográfica y para cuando Los Beatles estaban empezando a crujir y la sombra de la ruptura crecía sobre la banda, habían pasado otros 100 años. El disco de Berliner, que luego fue conocido como disco de pasta, y cuyo heredero sería el hoy emblemático y venerado vinilo, cumplía un siglo. Desde entonces han transcurrido otros 60 años, durante los que nacieron el casete (1963) y el disco compacto (1982), entre otros; luego toda la música grabada se digitalizó y se transformó en archivos de computadora, primero en los malsonantes MP3 y luego en los actuales, de alta calidad, que normalmente oímos por plataformas que operan en Internet. Dentro de tres años se cumplirán dos siglos de la muerte de Beethoven. En ese tiempo, la forma en que oímos música cambió como nunca antes en la historia humana. Y todo indica que va a seguir cambiando.
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