Experiencia en la solución de conflictos
HERRAMIENTAS PARA TRABAJAR EN MEDIACION Por Francisco Diez y Gachi Tapia (Paidós)-227 páginas-($ 19)
1 minuto de lectura'
LA mediación ha demostrado a través de los hechos que, utilizada cuando y como corresponde, permite que los conflictos sean solucionados de una mejor manera. Es decir, que no sólo sirve para ahorrar el tiempo y el dinero que la gente muchas veces desperdicia cuando debe acudir a los tribunales de justicia. Esto ha quedado demostrado en muchos países del mundo y también entre nosotros, durante los pocos años transcurridos desde que el método comenzó a aplicarse aquí con cierta intensidad.
El libro que comentamos presenta de manera metódica las herramientas que sirven para trabajar en el proceso de mediación. Esta finalidad pragmática no disimula el macizo fundamento teórico sobre el cual descansa la obra.
La transcripción de abundantes diálogos extraídos de verdaderos procesos de mediación que tuvieron lugar en la Argentina facilita la comprensión del método a través del camino inductivo, que siempre nos ha parecido el más apropiado para exponer las disciplinas que tienen que ver con la conducta humana. El trabajo de Diez y Tapia presenta el interés adicional de haberse nutrido de una experiencia local, algo que faltaba en nuestro país y que nos obligaba a recurrir al material extranjero que, aunque valioso, no siempre se acomoda a nuestra forma de ser.
A diferencia de lo que nos revela cierta literatura que presume de especializada, los autores no sólo conocen las herramientas sino que las usan a diario. Esa familiaridad los autoriza a liberarse de una suerte de "ortodoxia" propia de quienes, desde la lejanía de sus despachos, presentan el proceso como un sistema cerrado de etapas, técnicas y mandatos acerca de lo que debe y no debe hacer un mediador.
No es casual que el libro cuente con unas palabras preliminares de William Ury y con un prefacio a cargo de Sara Cobb y Carlos Sluzki, autores que no representan modelos precisamente idénticos. Diez y Tapia han comprendido que la disciplina de la mediación se ha venido construyendo a través del ensayo y del error y que el barro continúa fresco. Bien parados sobre los modelos de mediación más reconocidos, se animan a la síntesis y, lo que resulta encomiable, a la exploración. El lenguaje con que está escrita la obra es, si se nos permite la expresión, "cuidadosamente coloquial", lo que facilita su lectura.





