Florencia Bonelli: "Con mis libros, las mujeres llevan una vida sexual más libre"
La reina de la novela romántica y autora de Caballo de fuego revisa las razones de su éxito de ventas y las razones por las que escribe; desde el jueves, sus libros con LA NACION
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Florencia Bonelli está disfrutando de una temporada en Suiza, donde acompaña a su pareja por motivos laborales. Acaba de regresar de la Argentina y se confiesa "contentísima" por "la fructífera gira" que hizo para presentar su último libro, Nacida bajo el sol de acuario. "Fue lindísimo el contacto con mis lectoras", cuenta a LA NACION. La escritora habla de sus próximos trabajos, de sus investigaciones históricas, del amor y de su día a día.
Bonelli empezó su carrera como escritora en 1999 con Bodas de odio, su primera novela. Autora también de Marlene y Lo que dicen tus ojos, fue su libro Indias blancas el que significó para ella un salto en su carrera, obteniendo un gran éxito de ventas y ganando miles de lectores en distintos países. Sus obras se venden de a 100.000 ejemplares y se leen con gran devoción también en países como México, Perú, España, Chile, Ecuador, Estados Unidos y Uruguay. Además, cuenta con una traducción al alemán y otra al portugués, con 15 títulos publicados. Recibida de contadora y trabajando como tal, lo que detonó su vuelco al mundo de la escritura fue un ejemplar de la novela El árabe, de Edith Hull, que encontró en casa de su suegra y que hizo que se decidiera a escribir. Sus presentaciones explotan de fans y firma ejemplares durante horas.
-¿Qué es lo que ocurre con su obra, que no deja de ser un fenómeno de ventas?
-Me parece que se debe a que son historias que llegan muy profundo, que tocan los sentimientos, fibras muy íntimas. Lo que me dicen mis lectoras es que despiertan emociones. Mientras hacen el proceso de lectura, van viviendo las historias en carne propia. Se meten en el relato y los personajes pasan a formar parte de su historia y de su día a día, entonces, cuando llega el final de la novela, sienten una especie de vacío, porque dicen: "¿Y ahora qué hago sin ellos todo el día?". Y yo las entiendo perfectamente, porque soy lectora compulsiva.
-¿Qué autores le gustan?
-Me gustan escritores que están relacionados con el género al que me dedico, la novela romántica de los siglos XVIII y XIX: Jane Austen, las hermanas Brönte, George Eliot, Edith Hull, o, del XX, Virginia Henley, Paulina Simons, que es mi favorita. De la Argentina, me encanta Cristina Bajo.
-Si tuviera que hacer un balance hasta ahora, ¿qué cree que ha aportado su obra al panorama literario?
-Creo que la literatura es entretenimiento. En el colegio y en el secundario se ocupan mucho de hacernos creer que los libros son un bodrio, nos hacen pensar que la literatura es aburrida, cuando es exactamente lo opuesto: es la mejor forma de esparcimiento, incluso mejor que el cine, aunque también me encanta. Ése es mi aporte, fomentar que el libro no es aburrimiento, sino diversión. Y fomentar esto es la única forma de que la gente vuelva a entrar en las librerías.
-Su obra mezcla ficción e historia. ¿Cómo trabaja esto último, el proceso de documentación histórica? ¿Cómo se documenta a la hora de buscar los datos?
-La investigación es una de las partes más lindas de armar mis libros, aunque a veces lleva mucho tiempo. Caballo de Fuego, por ejemplo, trilogía ambientada a finales del siglo pasado, me llevó una larga investigación, porque abarcaba mucho: la guerra del Congo, la guerra en Palestina, realidades de las empresas y de organizaciones no gubernamentales. Estuve como dos o tres años investigando eso, pero hay que cortar en un momento, porque sino ese proceso se vuelve infinito, teniendo en cuenta que lo que yo voy a escribir es una novela y no un ensayo histórico. Indias blancas también me llevó mucho tiempo.
-¿Le ayuda alguien en todo este proceso de investigación?
-No, yo trabajo absolutamente sola. El trabajo del escritor (aunque no quiero hablar por otros) es muy solitario. Yo no podría trabajar con otras personas, sentiría que me están invadiendo, por eso me toma tiempo escribir un libro, porque lo invierto en investigar.
-¿En qué contexto histórico se ambientará su próximo trabajo?
-Ahora estoy armando la historia de un personaje secundario de Caballo de Fuego, Diana, que es una chica que padeció la guerra de los Balcanes a principios de los 90, y estoy profundizando en ese tema, que ya había investigado muy superficialmente para ese libro. Estoy aprendiendo mucho sobre esa época terrorífica, brutal, una de las más crueles de las que he leído. Además de eso, siempre tengo proyectos, Tengo ganas de escribir una novela sobre Alexandre, el hijo de Roger y Melody, los protagonistas de El Cuarto Arcano, que estaría ambientada en el siglo XIX, en la época de Juan Manuel de Rosas. Así que volveré a investigarlo.
-¿Ha visitado, antes o después, los lugares en los que ambientó sus novelas?
-No, la verdad es que no. En Caballo de Fuego cito muchas ciudades de Europa que conozco, pero su segunda parte, ambientada en el Congo Oriental, es una zona muy peligrosa, habla de un lugar que no conozco, totalmente restringido y que está siempre en guerra. La tercera parte de esa trilogía, que tiene como escenario Gaza, también es un territorio de dificilísimo acceso y muy peligroso. He leído mucho y visto muchos videos para ver la cuestión geográfica y entender el tema, pero no he ido y no tengo mucho interés en ir tampoco. Imaginate los peligros que esto significa. Pero me he nutrido mucho del trabajo de otras personas que sí han ido.
-La otra vertiente de sus novelas, el amor romántico, ¿tiene su inspiración en historias reales, autobiográficas o de seres cercanos, o son relatos inventados?
-No, yo no escribí nunca ni biografías ni autobiografías. Son todas historias de ficción que se me ocurren a mí, porque tengo imaginación y porque el tema del amor es algo que me atrae desde chica. Me acuerdo de la primera novela de amor que leí, que es Jane Eyre, de Charlotte Brönte. Yo tenía diez años y de todos los libros que había leído hasta ese momento, éste tenía algo especial. Siempre hay algo, sin embargo, que dispara la imaginación. Cuando escribí Indias blancas, recuerdo que fue porque una tía política mía me contó que en su familia había una historia de una mujer que había sido raptada por unos indios y llevada a vivir en la toldería. También recuerdo, cuando vivía en Italia, estaba viendo una novela en un canal italiano y uno de los protagonistas trabajaba para Médicos sin Fronteras, fue en el año 2000 y yo no sabía ni que existía esa ONG y dije: "Algún día voy a investigar y voy a escribir un libro en el que la protagonista sea una médica de una ONG, que vaya y luche por la gente que sufre guerras, desastres naturales y epidemias", y así nació Caballo de fuego, en la que Matilde, una pediatra, trabaja para una ONG. Nunca sabés dónde está la chispa de la inspiración.
-¿Cree que, entre sus lectoras, hay mujeres que viven, a través de sus libros, historias de amor y de pasión que no se atreven o no tienen oportunidad de vivir en la vida real?
-Lo que puedo decir es lo que me cuentan ellas: que muchas veces, a través de mis novelas, ellas descubren que estaban teniendo una vida que necesitaba un cambio. Muchas empiezan a vivir su vida sexual con sus parejas de una forma distinta, con más libertad, o empiezan a plantearse cambios en su vida, ya sea solteras o en pareja. Son libros que tocan pasiones, sentimientos, con temas muy profundos que te pueden sacudir. Si ellas viven historias que no tienen a través de mis libros, no lo sé, puede ser, pero me cuentan que muchas veces mis libros les hacen replantearse lo que viven. Algunas veces me han contado que las novelas las acompañan para pasar períodos de depresión muy grandes, y algunas me dicen que mis libros las salvaron de la depresión haciéndoles ver de nuevo el color de la vida, les traen de nuevo la alegría. Y eso, a su vez, me hace tocar el cielo con las manos.
-¿No escribe para los hombres?
-No es que escriba para las mujeres, ellas me leen naturalmente, mi obra decanta en el público femenino. De diez, nueve de quienes me leen son mujeres. No sé qué genera en los hombres. Algunos me escriben diciéndome que sus novias, tías, esposas, abuelas, son muy fanáticas de mis libros, y me piden que les firme libros para ellas o les mande un mensaje. Es como que los hombres observan a sus mujeres y las ven tan compenetradas, o a veces ven las reacciones que los libros generan en ellas, que comienzan a interesarse por lo que están leyendo y, de esa manera, algunos los terminan leyendo por curiosidad. Es interesante porque a veces las parejas los empiezan a leer juntos. Pero siempre es la mujer el puente hacia el hombre, y es raro que ellos entren a comprar los libros a las librerías, aunque también pasa. Ellos se acaban enganchando muchas veces también porque les interesa el aspecto histórico de la novela.
-¿Cómo se siente teniendo una comunidad tan grande de seguidoras: se agobió alguna vez, lo disfruta, le gusta?
-No, nunca me agobié. Lo disfruto muchísimo. Lo que siento es que ya no puedo contestar con la misma rapidez que contestaba al principio, porque son muchas seguidoras. Me gustaría seguir respondiendo como antes, pero ahora es más lento. Les sigo respondiendo, algunas piensan que las responde mi secretaria, pero yo no tengo secretaria. Por eso tardo a veces meses en contestarles. Mis lectoras son lo más lindo que me dieron mis libros. No sabía que iba a recibir tanto amor, es el combustible para seguir escribiendo. Les debo todo lo que logré a ellas.
-¿Nunca extrañó los números, su vida de contadora?
-Nunca, ni por un segundo. Hay pocas cosas que tengo tan claras como ésa.
-¿Cuántos libros ha vendido desde que empezó a escribir?
-Hasta mediados del año pasado, llevaba vendidos 2.183.000 libros, solo en Argentina. Supongo que, al día de hoy, estaremos llegando en la Argentina a los 2,5 millones.
-Una escritora que le dedica tantas palabras al amor, ¿cómo vive la pasión en primera persona? ¿Se siente enamorada?
-Estoy enamorada de mi marido. El amor es un sentimiento que conozco bien y por eso puedo hablar de él. Es distinto al enamoramiento, que es un estado bellísimo que tiene que ver con los primeros tiempos de una relación, en la que todo es color de rosas; pero el amor es una situación en la que ya te conocés bien, con las luces y las sombras. Es el amor el que aguanta, el que negocia y cede permanentemente, a diferencia del enamoramiento, que es fugaz.
-¿En qué otro país crece su mercado?
-Crece en la suma de todo Latinoamérica. En Alemania, también se vende muy bien, porque son muy consumidores de literatura latinoamericana. En Portugal, Caballo de Fuego se vende bien; España vende casi todos mis libros y, en Italia, acabo de publicar Marlene. En Estados Unidos, también publiqué Caballo de Fuego.
-¿Tiene pensado quedarse en Suiza por una temporada?
Yo dependo, en cierta medida, del trabajo de mi marido. Él es un consultor free-lance y, donde consigue trabajo, ahí vamos. Si consigue un trabajo en Argentina, me volvería corriendo. Yo lo sigo a él, y, como mi profesión me lo permite, puedo viajar tranquilamente y escribir donde esté.
-¿Sigue indagando en el mundo de la astrología?
-Sí. La astrología, una vez que te invade, no la podés dejar. Empieza a convertirse en parte de tu vida, te hace preguntarte de qué signo será esta persona, qué aspecto tiene mi carta que me hace ser así, reaccionar así, pensar así. Siempre estoy leyendo, porque, además, pienso continuar con la serie Nacidas, que son historias de amor en las que la astrología es parte del conocimiento de los personajes. La astrología es autoconocimiento y conocimiento del otro. Y ese conocerte es el ejercicio fundamental para pasar del enamoramiento al amor: te conozco, aprendo a conocerte y empiezo a perdonarte tus sombras. Y también uno aprende a perdonarse a uno mismo. Me parece una herramienta fundamental para la relación entre los seres humanos.
-¿Cómo es su rutina en Suiza?
-Mi rutina es igual en cualquier parte. Hace muchos años que viajo con mi marido y tengo mucha capacidad para adaptarme: me levanto temprano, acomodo un poco la casa y me siento a escribir. Es un trabajo de disciplina, escribo todos los días independientemente de donde estoy. Esto requiere ser perseverante
-¿Con cuál de todos sus personajes, con cuál de todas esas mujeres sobre las que ha escrito, se siente más identificada?
-Con las dos taurinas: una es la protagonista de Nacida bajo el signo del toro, y la otra es Rafaela, de Me llaman Artemio Furia. Ellas son, en muchos aspectos, parecidas a mí.

Una biblioteca de amor e historia
A partir del jueves, LA NACION acerca a sus lectores una colección con once títulos de Florencia Bonelli. La biblioteca fue editada por SUMA y cada título se puede adquirir por 99,90 pesos. Son en total 22 entregas semanales. El primero de los títulos será Indias blancas I. Vendrán después, entre otros, las series de Caballo de fuego, Jasy, Almanegra y La tierra sin mal
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