Furor por Egipto en el Bellas Artes: la muestra se despide este fin de semana con una convocatoria récord
“Ciencia y fantasía. Egiptología y egiptofilia en la Argentina” se convirtió en la exhibición más convocante de los últimos años del museo, con más de 320.000 visitantes
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La exposición Ciencia y fantasía. Egiptología y egiptofilia en la Argentina del Museo Nacional de Bellas Artes se despide el domingo con una cifra que la ubica entre las más convocantes de la institución en los últimos años: tuvo cerca de 320.000 visitantes y estiman cerrar con 350.000 aproximadamente. El número no solo supera ampliamente las últimas muestras más exitosas, sino que la acerca a registros excepcionales, como los de la exhibición dedicada a Antonio Berni en 1997, que rondó las 360.000 personas.
El fenómeno que generó obligó a extender su duración más allá de lo previsto. La muestra, que iba a terminar el 1° de marzo, continuará hasta el domingo. “Fue un éxito total”, resume Andrés Duprat, director del museo, que debió renegociar seguros, préstamos y devoluciones con las instituciones prestadoras. “Hubo que extender todo el esquema, y los museos que nos hicieron los préstamos están felices con el resultado, por eso no tuvimos ningún tipo de problema con ellos”, señala.

En perspectiva, la convocatoria marca un salto significativo incluso dentro del propio Bellas Artes. En los últimos años, exhibiciones como Miró: la experiencia de mirar (2017/2018) alcanzaron los 263.000 visitantes; Picasso en el patrimonio del Museo (2023), 262.000; y Museo secreto. De la reserva a la sala (2025), 250.000. Otras muestras como la dedicada a Turner (2018/2019), reunieron 186.000 personas, mientras que la retrospectiva de León Ferrari (2023) convocó a 148.000. Frente a esos antecedentes, el caso de Egipto se destaca por su escala y por la persistencia de la demanda a lo largo de los meses.
La escena se repitió a diario y especialmente los fines de semana: filas largas para ingresar y salas llenas, en una dinámica no tan habitual para el museo, que si bien suele recibir entre 2000 y 3000 visitantes por día, se vio colmado de gente en estos últimos meses. Para garantizar la circulación y una experiencia grata, el acceso debió regularse en distintos momentos. “Casi todos los días hubo cola para entrar y eso hizo que cambiara un poco la dinámica, pero no recibimos quejas al respecto, la gente siempre esperó respetuosamente su turno para ingresar”, dice Duprat.
El interés, sugiere el director, responde a un atractivo que combina historia, misterio y cultura visual. “Egipto sigue generando preguntas. El misterio, los mitos, las momificaciones, las supuestas maldiciones en las tumbas… todo eso despierta curiosidad”, apunta. A eso se suma el asombro por sus construcciones y sistemas simbólicos: “Las pirámides, que no son necesariamente utilitarias, siguen siendo objeto de debate, y los jeroglíficos también fascinan”.
Ese imaginario fue uno de los ejes de la exhibición. No casualmente, la momia, conocida como “paquete funerario”, que fue donada en 1889 por Luis Viglione al Museo de La Plata y el sarcófago de madera (también perteneciente al Museo de Ciencias Naturales de La Plata) se convirtieron en los principales “hits” del recorrido: la posibilidad de enfrentarse a restos humanos y a objetos funerarios milenarios activó la curiosidad de los visitantes.

Hay que recordar también, que si bien esta muestra es el resultado de un trabajo curatorial de tres años coincidió, casi de manera inesperada, con un renovado interés global por la civilización faraónica. Duprat lo destacaba antes de la inauguración como una “sinergia casual”: la inauguración del Gran Museo Egipcio en El Cairo,y la exposición Egypt Divine del Metropolitan Museum de Nueva York, que volvieron a poner a Egipto en el centro de la agenda internacional.
La muestra también buscó ampliar ese interés hacia su proyección en la cultura local. “Fue un acierto mostrar cómo se representó Egipto en nuestra sociedad, en la literatura con Borges o Mujica Lainez, o en el arte con Xul Solar”, señala Duprat, en referencia a uno de los núcleos curatoriales.
Más allá de las cifras, el director destaca la diversidad de los visitantes. “Hubo muchos niños y adolescentes. Siempre se habla del poco interés de los más jóvenes, pero acá se vio lo contrario: había ganas de aprender y mucha curiosidad”, afirma. “Y además no tuvimos incidentes a lo largo de toda la exhibición, ni en el montaje ni en las visitas”, destaca el director del museo.
Para Duprat, uno de los aspectos más relevantes fue el modo en que la muestra amplió su alcance más allá del circuito habitual. “Perforó la burbuja de los expertos y se convirtió en un fenómeno popular”, sostiene. “No fue solo para académicos: hubo interés, preguntas y debate en todo tipo de público y eso siempre es rico”, finalizó.
Para agendar.
Hasta el domingo se podrá visitar Ciencia y fantasía. Egiptología y egiptofilia en la Argentina en el Museo Nacional de Bellas Artes (Av. Del Libertador 1473). También están actualmente en exhibición Lily Salvo. En el umbral del misterio (hasta el 10 de mayo) y, a partir de hoy y hasta el 2 de agosto, Itinerarios artísticos entre la Argentina y España (1880-1930).
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