
Hace 125 años moría Richard Wagner
Genial, controvertido e innovador, el compositor supo revolucionar la ópera tradicional no sin despertar pasiones en contra por su vinculación con el régimen nazi
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"Triste, triste, triste ¡Vagner Š morto!", escribió Giuseppe Verdi el 14 de febrero de 1883. La noticia de la muerte del genio musical alemán Richard Wagner sacudió el mundo de la música. Un día antes, en la tarde del 13 de febrero de 1883, uno de los más importantes y controvertidos compositores de la historia de la música, moría de un infarto en el Palazzo Vendramin en Venecia.
Tenía 69 años. "Richard Wagner revolucionó la ópera del estilo tradicional; su técnica de composición abrió dimensiones expresivas de la música", escribe el biógrafo de Wagner Walter Hansen. Wagner es el único compositor que consiguió establecer un festival dedicado exclusivamente a sus obras. Las entradas para el Festival de Bayreuth son objeto de codicia de los amantes de la música del mundo entero y sus obras forman parte del repertorio estable de las óperas del mundo.
Su puesto en la historia de la música prácticamente no tiene discusión pero la connotación política de su figura, que fue hábilmente instrumentalizada por los nazis, hacen que Wagner siga despertando también pasiones en contra. Uno de los bisnietos del compositor, Gottfried Wagner , ha recalcado en más de una ocasión el antisemitismo de su bisabuelo y ha llegado a asegurar, en su polémico libro "El que aulla con los lobos", que esa actitud hacia los judíos fue heredada también por la familia hasta llegar a su padre, el actual director del célebre festival wagneriano de Bayreuth, Wolfgan Wagner .
El primer testimonio de una relación directa entre los Wagner y Hitler es una carta del yerno de Wagner y teórico del racismo Houston Steward Chamberlain al Führer en la que le asegura, ya en 1923, su apoyo incondicional. En el mismo año, cuando Hitler estaba preso por una intentona de golpe de estado, la abuela Winnifried (nuera del músico), que nunca ocultó su pasado nazi, declararía que "todo Bayreuth" sabía de la amistad de los Wagner con Hitler, y su marido Siegfried escribiría que se mantendrían fieles a él aunque eso implicara ir a la cárcel. Una vez terminada la guerra, los Wagner optaron por disimular su pasado e incluso en los años setenta trataron de asumir posiciones de izquierda moderada para estar a tono con los tiempos.
Sin embargo, paralelamente al repudio político a Wagner, también ha habido una corriente que destaca ante todo la calidad de su música, que ve por encima de los conflictos políticos y las ideologías. El propio Gottfried Wagner cuenta en su libro la experiencia que tuvo con el violinista judío Yehudi Menuhin. Tras escuchar a Gottfried hablar del antisemitismo de su bisabuelo, Menuhin puso un disco con música de Wagner y le pidió al bisnieto de compositor que lo escuchara con atención. "¿Por qué, un judío como yo, oye esta música de un antisemita y se emociona?", le preguntó Menuhin a Gottfried Wagner sin encontrar respuesta.
En China y en el mundo árabe se está descubriendo a Wagner. Su obra es atemporal y universal, explica el experto en Wagner, Sven Friedrich el secreto del permanente interés que despierta la música del alemán en el mundo. "Los temas y la música tocan la fibra emocional de mucha gente independientemente de la cultura, religión o raza a la que pertenezcan".
Wagner nació el 22 de mayo de 1813 en Leipzig. Decidió ser músico desde temprana edad y luego de huir a París, regresar a Alemania y tener que exiliarse una vez más a Zürich dio luz a obras como "Tristán e Isolda" y "Los Maestros Cantores de Nüremberg". Hacia 1870 Wagner abriga el sueño de armar su propio festival. Lo que parecía una quimera se hizo realidad con la ayuda del monarca de Baviera en la ciudad de Bayreuth. Los primeros festivales fueron inaugurados en 1876 con la primera puesta en escena de "El Anillo de los Nibelungos". A la inauguración asistió el emperador Guillermo I de Prusia y Wagner estaba en la cúspide de la fama.
Los años siguientes los pasó mayormente en Italia. Compuso su última obra, "Parsifal", estrenada en 1882 en la segunda edición del festival. La vida de Wagner está muy bien documentada. El compositor escribió miles de cartas y su esposa Cosima describía con profusión la vida común en sus diarios. "Estaba en la cama cuando lo escuché hablar mucho y en voz alta. Fui hacia su cuarto", anotó Cosima el 12 de febrero de 1883, la víspera de la muerte de Wagner . "´Hablaba contigo´, me dijo, para abrazarme larga y tiernamente: ´Esto sale bien cada 5.000 años!´" fueron sus palabras sobre su vida en común.



