
Halperin Donghi recorre la historia de la UBA
Se reimprimirá el libro que el académico escribió en 1962
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Recorrer la historia de la Universidad de Buenos Aires (UBA) remite con frecuencia a la propia historia del país. Tras 181 años transcurridos entre "sacudones", la UBA atraviesa hoy un período de transición en el que no se avizoran aún direcciones claras.
Esa analogía con lo que sucede en la Argentina trazó, en una entrevista con LA NACION, el historiador Tulio Halperin Donghi, autor de la "Historia de la UBA" que Eudeba publicó en 1962 y que se apresta a reimprimir, sin actualizaciones.
Antes de partir a los Estados Unidos, donde reside desde 1967, Halperin Donghi, de 76 años y profesor emérito en la Universidad de California en Berkeley, describió una universidad atravesada por el clientelismo político, convocante de una buena dosis de legitimidad social y cobijando en su heterogeneidad a "rincones donde la gente se toma en serio lo que hace".
-Dice en su libro que la historia de una institución permite extraer orientaciones para sus problemas actuales. ¿Cuáles son los problemas de la UBA?
-Creo que la UBA tiene el problema general del país: no sabe de qué va a vivir el año que viene. Dejando eso de lado, la universidad refleja los éxitos y las limitaciones de la experiencia democrática comenzada en 1983, una de las pocas de tan larga estabilidad institucional en la Argentina. Eso le trajo la ventaja de una continuidad que ha dado resultados notables en algunos rincones. Pero tiene el inconveniente de que los períodos de estabilidad terminan siendo etapas de anquilosamiento.
-¿Atraviesa ahora un período de anquilosamiento?
-La historia de la UBA es una historia de sacudones, seguidos de períodos de calma que dieron paso a situaciones nuevas a través de otro sacudón. El marco político le fue muy desfavorable, porque la transformación de la política en una actividad destinada a organizar sistemas clientelares se extendió en ella.
-Si una universidad es el resultado de la sociedad que la crea, ¿qué dice la UBA de nosotros?
-A esta altura, la UBA se ha consolidado tanto que en cierta medida tiene una dinámica propia. Así, participa de los problemas de todo el sistema institucional argentino, pero logró aislarse bastante de la sociedad, mientras sigue viviendo de ella.
-Sin embargo, la universidad no está tan cuestionada como la Justicia, la política o los medios.
-Eso sucede porque la universidad es un cuerpo muy complejo, con contactos con distintos sectores de la sociedad. Por una parte, recibe fondos del Estado, y al mismo tiempo es vista por muchos como contestataria. Eso le da una capacidad de estar en todas las partes del conflicto a la vez y la protege del descrédito general de las instituciones.
-En esa historia a los saltos, ¿qué continuidades detecta?
-La UBA comenzó siendo considerada una "máquina de dar diplomas", lo que es una manera negativa de describir una función muy útil: capacitar profesionalmente a sectores cada vez más variados. Esa sigue siendo su actividad principal. Es paradójica, porque muchos estudiantes tienen pocas ilusiones de insertarse en la economía una vez egresados, pero permanecen ahí.
-¿Hay algún otro elemento?
-Desde comienzos del siglo XX hasta el surgimiento de las universidades privadas la UBA provocó ciertas tensiones de clase, porque su tarea significaba la incorporación de elementos nuevos a los sectores dirigentes. Con las universidades privadas las elites profesionales encontraron un lugar donde formar a sus integrantes.
-¿Cree que se conserva una cierta mística en la UBA?
-Sí, pero lo que la hace funcionar no es eso, sino la existencia de rincones en los cuales hay gente que se toma en serio lo que hace.
-Muchos dicen que la voz pública de la UBA no se está escuchando en la crisis. ¿Coincide?
-No me alarma que no se escuche a la UBA porque su tarea no es ésa. Usar su autoridad intelectual para avalar una propuesta es superchería, porque la UBA no puede tener una opinión. Es un cuerpo demasiado heterogéneo para eso.
-¿Cómo anticipa los años que vienen en la UBA?
-Tengo bastante preocupación. La UBA acaba de terminar una etapa que ha dejado un balance más positivo de lo que se suele reconocer. Esa gestión tenía una cierta idea de la universidad, no demasiado admirable, pero que daba coherencia. Ahora no veo que haya surgido una alternativa. Va a haber un período extenso antes de que logre hacer pie en algo.
Narrador y parte
Experiencia: Halperin Donghi, autor de "Historia de la Universidad de Buenos Aires", que Eudeba reimprimirá ahora, estudió y enseñó en la UBA.
Estudios: es abogado, historiador y doctor en Filosofía y Letras. Desde 1967 reside en los Estados Unidos, donde es profesor emérito de la Universidad de California, en Berkeley.
Obras: "Historia contemporánea de América latina", "El espejo de la historia" e "Historias de caudillos argentinos".
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