
Hoy, un disco que reúne Estudios y Baladas de Chopin
Llega la cuarta entrega de la colección
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Reunir en un CD Estudios y Baladas de Fryderyk Chopin (1810-1849) es, sin duda, una iniciativa original. Combina y revela dos aspectos del genial polaco -él mismo, pedagogo destacado de su tiempo- que se hallan presentes en toda su obra: la introducción de rasgos innovadores en la técnica del piano y la ampliación consiguiente de sus posibilidades expresivas para abrir nuevos horizontes a la música romántica. Sin embargo, sería un error suponer que Chopin sostenía un criterio divisorio sobre la ejecución pianística separando, por lo tanto, el dominio técnico de los aspectos interpretativos de la música.
Sustancia artística
En los Estudios, las exigencias técnicas quedan absolutamente absorbidas por su sustancia artística. De la serie de doce Estudios del Op. 10, y de los doce del Op. 25, compuestos por Chopin entre 1833 y 1837, no existe ninguno que apunte a la aridez mecánica ni a la superficialidad de un virtuosismo brillante. Cada uno encierra una dificultad técnica por resolver -y no pocos secretos de la ejecución chopiniana-, pero todos apuntan a una expresión musical elocuente que fácilmente advertirá el oyente por su particular encanto.
Consecuencia de esa fascinación que produjeron en su época y en las posteriores, algunos estudios recibieron nombres asociados con hechos históricos o imaginarios, pero siempre con las imágenes poéticas que su autor logró despertar en los melómanos. Así, el duodécimo de la primera serie (Op. 10 N° 12) fue llamado "Revolucionario", relacionándolo con la caída de Varsovia en 1831 bajo las tropas zaristas, o "Arpa eólica", el Op. 25 N° 1, o bien "Tristeza", el Op. 10 N° 3.
El piano de Chopin apunta al canto y la línea melódica, así como el de Beethoven está signado por la orquestalidad, de allí que su arte requiera una particular calidad expresiva, al ser el piano un instrumento esencialmente armónico. Pero, además, su genio enriqueció considerablemente el tejido y el color armónico, apeló a nuevas fórmulas rítmicas, a un particular sentido del tempo, la medida y la acentuación, en fin, a todos los recursos de la tonalidad para transportar la imaginación hacia las zonas del ensueño poético.
Las cuatro baladas que compuso constituyen, por su lenguaje apasionado y conmovedor, un paradigma de la música romántica. Según Schumann, el músico polaco se habría inspirado en poemas de Adam Mickewicz. La primera, Op. 23 en Sol menor, tiene carácter épico y evocaría a un personaje heroico; la segunda, Op. 38 en Fa mayor, correspondería al poema "Lago de las Villias"; la tercera, Op. 47 en La bemol mayor, a "La ondina", y la cuarta, Op. 25 en Fa menor, carece de referencias reconocibles. Es una de las páginas más extraordinarias y originales de Chopin. Si por originalidad se entiende lo específica e íntimamente personal, Chopin resulta ser el músico más original del siglo XIX.
Libro y CD
- Con el cupón que aparece hoy en la portada de LA NACION más $ 12,90 se podrá adquirir el libro de la colección Grandes Maestros de la Música Clásica y el disco que reúne Estudios y Baladas de Chopin.
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