
Jessica Morgan, nueva directora de la Tate: “La gente está hambrienta de experiencias”
La exdirectora de Dia Art Foundation habló con LA NACION durante una visita a Buenos Aires para inaugurar la muestra actual de Fundación Proa; también es cocuradora de la de Dan Flavin en Malba e impulsó otra de David Lamelas en Nueva York
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“Absolutamente”, respondió sin dudar a LA NACION Jessica Morgan en marzo último en Buenos Aires, cuando se le preguntó si la noción del “arte como experiencia” ganó terreno en los últimos años. Entonces dirigía Dia Art Foundation, institución que protagoniza en estos días una muestra colectiva en Fundación Proa y otra de Dan Flavin en el Malba -cocurada por ella y Min Sun Jeon-, y que además aloja hasta enero en su sede de Chelsea una exposición del argentino David Lamelas. Ahora, acaba de ser nombrada directora de la Tate Modern, donde trabajó como curadora entre 2002 y 2014, y asumirá su nuevo cargo el 1 de enero próximo.
“Creo que como pasamos la vida en el reino digital –opinó entonces, antes de Posar frente al puente Nicolás Avellaneda-, la gente está hambrienta de experiencias basadas en nuestra propia percepción sensorial y visual, en la habilidad de estar en el momento en lugar de ver todo a través de un filtro. Se siente atraída por la escala y por la idea de estar encapsulada en un entorno, ya sea arquitectónico o visual. Siento que el interés en nuestro trabajo tiene que ver con esta experiencia sensorial y háptica del arte, donde estás dentro de la obra y sos parte del espacio. Estás sintiendo algo”.

Con esa idea en mente recomendó comprar en la feria Frieze para sumar a la colección de Tate la obra Time (1970), de Lamelas. Fue uno de los primeros casos en los que el museo compró una performance en forma de instrucciones para su recreación, en lugar de un objeto físico.

Morgan ya había visitado varias veces Buenos Aires. Ella fue la curadora de una instalación monumental de Ernesto Neto con la cual se inauguró en 2011 el Faena Arts Center, donde participó además del comité de nominación del premio impulsado por dicha institución. También mientras trabajaba como curadora en la Tate y estaba preparando la exposición The World Goes Pop, que se exhibió en el museo londinense entre 2015 y 2026 e incluyó obra de Marta Minujín.

En su última visita se refirió a Sombras (1978-1979), de Andy Warhol, una de las obras incluidas en Penumbra: Dia Art Foundation, la exposición curada por Humberto Moro y Ella den Elzen que se exhibe en Proa hasta el 2 de agosto. “Fue un encargo de Heiner Friedrich, galerista alemán y uno de los tres fundadores de Dia. Él quería una ambientación y Warhol hizo 102 piezas en total, acá mostramos sólo un pequeño grupo. Fue el trabajo más grande que hizo, y lo llamó ‘disco décor’. Lo exhibió primera vez en Soho, en West Broadway, en 1979. Su popularidad había declinado, no era el artista más famoso del mundo que es ahora. Este cuerpo de trabajos es importante porque es una imagen abstracta, que surgió de las fotografías de sombras que hacía en su estudio. Tienen algo definitivamente melancólico, una especie de memento mori. En la sede de Dia en Beacon se muestran unos 88 en una sala en continuado, como los Nenúfares de Monet”.


