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Juanito Laguna según pasan los años

En el Centro Cultural Recoleta se exhiben grabados y óleos de Antonio Berni que integraron el envío argentino a la 31a. Bienal de Venecia cuarenta años atrás. Conmueve la vigencia ética y estética de la obra del rosarino
Alicia de Arteaga
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6 de octubre de 2002  

Berni tenía 57 años cuando llegó a Venecia con los grabados de Juanito Laguna que le valieron el premio de la crítica en la 31a. Bienal de Venecia.

El relato visual de la vida del chico villero de enormes ojazos negros fue la coartada perfecta para describir un mundo de marginación y pobreza que a Berni lo abrumaba. No concebía la vida light, ni pintar la sociedad de consumo en la misma cuerda que lo hacía el pop.

Su compromiso con los más humildes inspiró la serie de frescos sociales de los años treinta, que se convirtieron, paradójicamente, en los cuadros más caros del arte argentino. Desocupados, Chacareros y Manifestación son el testimonio de un país en crisis .

En ese tiempo, Berni venía de vivir la experiencia única que significó haber compartido con el mexicano David Alfaro Siqueiros la realización de Ejercicio plástico, para la quinta de Botana en Don Torcuato.

Con Castagnino y Spilimbergo trabajaron en el mural que también el tiempo convirtió en una codiciada pieza. Extraño botín que descansa dentro de varios contendedores en un playón de San Justo esperando el veredicto de la Justicia y el pago del alquiler del parking.

La muestra del Centro Recoleta es mucho más que un merecido homenaje a un gran artista; el primer argentino en conquistar un premio en Venecia. Los grabados, las pinturas y collages reunidos en esta exposición explican la aventura creativa de Berni, esa terquedad por perseverar en la figuración cuando el mandato era abstracto.

Las obras exhibidas proceden de colecciones privadas, del Museo Castagnino de Rosario, del Mamba y de las colecciones personales de Lili y José Antonio Berni. Son las pinturas y collages que trascendieron en el tiempo y en su época no eran "comerciales". El rosarino se ganaba la vida pintando unos retratos de mirada lánguida, que tenían la garantía de un mercado seguro. Para él, pintaba otro mundo.

Lili Berni cita en el prólogo del catálogo una reflexión hecha por su padre, que explica con meridiana claridad el sentido de su obra: "La línea de fuerza de toda mi trayectoria ha sido la temática y en función de ella se han producido todos los cambios formales y cromáticos, porque el estilo no es para mí sólo una manera de ser, sino también una manera de pensar".

Sin Lili Berni la muestra del Recoleta no hubiera sido posible. Ella tuvo la idea que ejecutaron los curadores Liliana Piñeiro y Joaquín Molina poniendo en valor esas pinturas descarnadas, que están hechas con la misma materia que describen: chapas, latas, restos de materiales, desechos.

El nacimiento de Juanito esta fijado cerca de los años sesenta, aunque seguramente Berni venía urdiendo la trama de su personaje desde mucho antes. Hay una foto reproducida en el catálogo que lo muestra con su típico sobretodo, la gorra y los anteojos de montura oscura, parado frente a una casilla de chapa en el Bajo Flores, el paisaje de Juanito. En la mano tiene su carpeta de apuntes, la misma que lo acompañó en Venecia, en 1962, cuando después de recibir el premio de manos del presidente Segni, emprendió un recorrido por Murano, Burano y Torcello.

José Antonio Berni, su hijo, recuerda en el video que acompaña la exposición que su padre no sacaba fotos. Ni siquiera tenía una cámara. Todo lo resolvía en su libreta de apuntes con rápidos bocetos. Hablan también el crítico Rafael Squirru y Gyula Kosice, que fueron determinantes de la presencia de Berni en Venecia.

Squirru estaba en el jurado de selección con Romero Brest, y Kosice fue el curador del pabellón argentino, donde se colgaron los diez collages y la cinco xilografías de gran formato inspiradas en Juanito Laguna, además de las cinco tintas de la serie Pampa y cielo con la que obtuvo el Gran Premio Internacional de Grabado y Dibujo.

Recuerda Squirru, con su vehemencia acostumbrada, la certeza que dominó su juicio desde que vio la obra de Berni. En esa edición de la Bienal, el suizo Alberto Giacometti ganó el premio de Escultura.

Meteórica carrera la de Juanito, después de su presentación en sociedad, en 1961, en Witcomb, se va a Venecia con el mensaje impreso de su propia vida.

"Juanito -escribía Berni- expresa la América pobre, con su pueblo nativo trashumante, llegado del fondo de las provincias interiores, que pulula en los suburbios sin nada propio y construye sus refugios miserables con cajones, latas y toda otra basura arrojada por el consumo de la sociedad burguesa."

Además de vigente, premonitorio.

(Sala Cronopios, Centro Cultural Recoleta, hasta el 24 de noviembre. Auspicio, Instituto Italiano de Cultura. Patrocinio, Divisar SA.)

Definiciones

  • Berni ganó, en 1962, el Gran Premio de Grabado y Dibujo. El mismo premio fue obtenido por Marc Chagall, en 1948, y por el catalán Joan Miró, en 1954.
  • Rafael Squirru, jurado de la selección , defendió la obra del rosarino con enjundia: "Sólo los grandes artistas como Berni pueden sostenerse en el filo de la navaja sin caer".
  • "Berni participa en las tres categoría, pintura grabado y dibujo, en todas manifiesta su profundo compromiso social , más que pintura de protesta es una acusación por medio del color, una descarga explosiva." (Gyula Kosice, comisario de la 31a. Bienal de Venecia.
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