
Del diputrucho y el idioma de Bilardo a la banda delictiva de los niños cantores de la Lotería Nacional, chantadas y trampas en un libro para reír y reflexionar sobre un país donde lo inimaginable se vuelve realidad; anticipo del capítulo sobre un auto emblemático, que en 1991 piloteó Carlos Menem
19'minutos de lectura
El auto baja lentamente por la rampa de entrada al estacionamiento. Es mediodía de un jueves de verano y, a contra luz, la silueta de lo que sucede en el sótano se adivina por las luces de stop que se han encendido: de trompa a la pared, el motor se ha apagado.
Por Emilse Pizarro

