La bulimia del conocimiento
Nicolas Bourriaud, director del Palais de Tokyo, en París, habló de "post-producción" como el nuevo sistema del arte, a partir del "ready made" de Duchamp; homenaje a Pierre Restany
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El encuentro con Nicolas Bourriaud fue el jueves por la tarde, en el Mamba. El disparador, rendir un merecido homenaje al crítico francés Pierre Restany, que fue un puntal de los artistas argentinos en la gloriosa década del sesenta, y el alma tutelar del Palais de Tokyo, un museo con códigos propios ubicado en la zona de Trocadero, París.
Esencialmente francés en su manera de razonar y en la lógica cartesiana de sus argumentos, Bourriaud planteó su visión del escenario del arte actual a través del término acuñado por él mismo: "Post-producción", que da título, además, a su último ensayo editado por Adriana Hidalgo.
Las tensiones entre humanismo tecnológico y globalización; estética de la comunicación y estética relacional; saber versus acumulación de conocimiento; centro y periferia, fueron algunas de las cuestiones analizadas durante la exposición organizada por Laura Buccellato, auspiciada por AFA (Asociation France Artistique) y la embajada de Francia en la Argentina.
Si en el Renacimiento el saber estaba asociado a la acumulación de conocimientos y su mejor definición era el erudito, en la actualidad existe una "bulimia del conocimiento", a partir del dispositivo informativo que supone Internet: es imposible agotar los contenidos provistos por la Red. Ese caudal inagotable nos convierte en navegantes perpetuos.
Bourriaud citó como antecedente de su concepto de post produccción el "ready made" de Marcel Duchamp, quien al resignificar un objeto dado, el mingitorio , y bautizarlo Fuente, le otorgó la categoría de una obra de arte.
La post-producción alude a todas las operaciones realizadas sobre material grabado o existente: música, fotografías, video, película, pintura, etcétera. El "remix", la música realizada a partir de una música grabada, modifica la idea de hacer música en el sentido tradicional, a partir de la materia prima.
La globalización e Internet actúan como bisagra en el mundo contemporánao, modifican la relación del artista con el público y del artista con la obra de arte: muchos están haciendo lo mismo en el mismo momento porque el origen de la información es el mismo. En el sistema montado por Bourriaud, la globalización es un fenómeno económico pero no cultural; por el contrario habla de multiculturalismo. En este sentido, el mercado y los países centrales plantean las exigencias respecto del arte que deben producir los artistas de países periféricos, sea China o Nigeria.
Nada es tan ingenuo como parece y hay demasiadas obras de artistas chinos en las galerías de París. Del mismo modo, el malentendido opera en la obra de arte por su necesidad de representar. Entre apariencia y simulacro, el francés cita como ejemplo la obra de Sarah Morris, una pintora norteamericana, cuyos trabajos semejan la abstracción cromática de Mondrian , pero, según se cambie la perspectiva, las mismas obras representan las fachadas de multinacionales, como Revlon o Chanel.
El correlato del discurso de Bourriaud es su acción al frente del Palais de Tokyo, convertido en referente del arte actual. El museo tiene el aspecto de las obras que exhibe: es un edificio sin terminar, un "working progress", que establece una relación entre continente y contenido. El director aporta una cifra extraordinaria en el caudal de visitantes. Le gusta hablar del Palais como un lugar de "contención", al haber extendido sus horarios hacia una propuesta en sintonía con los deseos de su público: de 12 a 12. Los jóvenes menores de 18 años, estudiantes, becarios e investigadores no pagan. Para Nicolas Bourriaud, el Palais de Tokyo habrá cumplido su cometido si logra estimular la función social del arte y ser un flexible centro de experimentación.
Procesos terciarios
Si el conjunto de procesos que determina la llamada post-producción adquiere en la actualidad la fuerza de una tendencia en las artes visuales, acelerada por la multiplicación de los lenguajes expresivos y por la tecnología, podría agregarse a la hipótesis de trabajo de Bourrriaud la tarea del curador. Figura de ambiciones y visibilidad creciente, el curador actúa como un Demiurgo sobre la obra terminada y al seleccionar tales y cuales vuelve a resignificar la misma y convertirla en otra obra. Para el crítico y escritor francés, la figura que mejor define este nuevo panorama de los llamados procesos terciarios --se actúa sobre el producto dado-- es la del dj (disc jockey) o programador, cuya tarea consiste en seleccionar objetos culturales instalándolos en un nuevo contexto.
Nicolas Bourriaud, que el viernes por la tarde dialogó con artistas argentinos emergentes en el Mamba, es director del Palais de Tokyo de París, fundador de la revista Documentos sobre el Arte, y cofundador de la Revista Perpendicular, publicada por Ediciones Michalon y Flammarion. Fue curador del Pabellon francés de la Bienal de Venecia en 1990, y del APERTO, de la Bienal de Venecia, en 1993.


