
La condición humana
Claudia Fontes y el grupo Ar Detroy abordan con recursos propios la problemática de fin de siglo en las muestras que se exhiben en el Mamba.
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TRES días antes, instalación de Claudia Fontes, y Un acto de intensidad , videoinstalación del grupo Ar Detroy, son dos obras que se presentan actualmente en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (Mamba). En ambas, sin tener puntos de contacto previos, se utilizan paisajes determinados que resultan en los emergentes de debates interiores sobre la vida y la condición humana en el presente.
Claudia Fontes es una artista cuya obra comenzó a ser conocida en los años noventa. Participó durante 1994-95 del Taller de Barracas, organizado por la Fundación Antorchas y en 1996-97 trabajó en la Rijksakademie van beeldende Kunsten de Amsterdam. Recientemente, ha sido preseleccionada en el Concurso Internacional de Esculturas para el Parque de la Memoria de Buenos Aires.
En su muestra actual, primera desde su regreso al país, Fontes presenta una instalación que consta de tres momentos: Autorretrato , escultura iluminada por una linterna pequeña; La Embajada , instalación de pinturas de pequeño formato, y About sinking , video. El título de este último, si bien en primer lugar se refiere a su propio contenido, otorga una clave para la interpretación de toda la exposición. La artista propone un juego de palabras: en torno de la acción de hundimiento-un bote que se hunde-en torno al pensamiento. "Me interesa el punto en el cual la realidad se da vuelta como un guante." Esta frase de Fontes, que contiene el disparador de su acción artística, encierra una doble referencia: el delgado límite entre realidad y ficción, y entre el discurrir psicológico-emotivo y su visión especular en el paisaje del mundo. Las pequeñas pinturas que componen La Embajada podrían interpretarse como los fotogramas de un film desarticulado cuyas imágenes se tornan, a través de una iluminación especial, en obsesivas. La culminación de la muestra es el hundimiento del bote de su propiedad. La subjetividad juega a lo largo de todo el recorrido como la protagonista tácita.
La compañía de arte experimental Ar Detroy posee ya más de diez años de existencia. Durante ese tiempo se han presentado en numerosos festivales internacionales. En 1995, obtuvieron la Mención de Honor del Jurado en el Premio ICI de video, y varias instituciones poseen obras suyas como el MoMA, el MNBA y el Mamba. En esta oportunidad presenta una videoinstalación en cinco pantallas con proyecciones simultáneas, en la cual la acción, realizada por seis de sus integrantes en Las Salinas Grandes de la provincia de Jujuy, es mínima. Los protagonistas, en pedestales individuales similares a los que sostienen las esculturas tradicionales, se expusieron a la experiencia del enfrentamiento con uno de los paisajes más desoladores del mundo. El espacio natural se dilata frente al recogimiento privado y personal, como en las imágenes de Caspar D. Friedrich. El paralelismo con la iconografía romántica no es aquí inocente, lo que refuerza su significación al transformarse casi en cita.
El resultado estético es perturbador cuando el postulado metafísico ha sido dejado de lado por las posturas filosóficas vigentes. Es inevitable relacionar Un acto de intensidad con la realidad espiritual puesta en cuestión permanentemente por la cultura del presente.
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