
La demanda espiritual crece ante la crisis
Se registra en casi todas las religiones
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Carlos Udaquiola, de 51 años, licenciado en Administración Agropecuaria, trabajó con éxito durante 27 años en una empresa familiar. Hace nueve meses, se quedó sin empleo.
"El golpe fue durísimo. Me sentí desesperanzado -relató a LA NACION-. Entonces, me volqué de lleno al grupo de oración de varones del Centro de Espiritualidad Santa María. Y fue el día y la noche. No sé qué hubiera sido de mí sin ellos." Entre estos "amigos espirituales", Udaquiola dice sentirse escuchado y acompañado. "Uno puede llorar y mostrar mi debilidad y, paradójicamente, salís más fortalecido. Sin estos grupos, quizá habría caído en una gran depresión", expresa.
El testimonio de Udaquiola ejemplifica lo que varios centros espirituales están notando en estos meses. Con la crisis comenzaron a experimentar un hecho poco común: más personas -y de perfil poco habitual- se acercan para recibir contención espiritual y sortear crisis laborales y familiares. Las representaciones de los credos están atentas a esta demanda en aumento y algunas, incluso, están preparando programas adicionales de ayuda espiritual y económica. Así lo expresaron a LA NACION seis líderes religiosos del judaísmo, islamismo, cristianismo (católicos, bautistas, ortodoxos), y el secretario de Culto de la Nación, Norberto Padilla.
En el centro judío Jabad Lubavitch, por ejemplo, en los últimos seis meses sus conferencias espirituales convocaron a 600 personas, cuando en épocas normales asiste el 50% de esa cantidad.
El Centro de Espiritualidad Santa María, que dirige Inés Ordoñez de Lanús, organizó el mes pasado dos conferencias sobre "La esperanza en tiempos de crisis". "La cantidad de asistentes superó las expectativas. Un total de 700 personas se presentó", afirma Ordoñez.
En el Centro Cristiano Bautista señalan que el año último un 80% más de fieles se acercó para recibir atención pastoral y participar de los cursos de estudios bíblicos. En el Centro Islámico también se duplicaron las cifras de aquellos que se acercan en busca de consuelo. Y en la Iglesia de Antioquía, afirman, pasan por la Catedral de San Jorge unas 4000 personas al mes, en lugar de las 1500 que ven en tiempos de calma.
Los referentes de los distintos credos coinciden en que la crisis afecta los vínculos más cercanos, los conyugales y familiares. "La crisis económica estalla en el seno familiar y el diálogo en la pareja se quiebra por la ansiedad y la tensión de sus miembros", comenta el pastor Tomás Mackey.
El sentido de la crisis
Sin embargo, entre tanto padecimiento, hasta la crisis guarda un sentido.
Inés Ordoñez, por ejemplo, recuerda que ya en julio de 1976 el fallecido arzobispo de Santa Fe monseñor Víctor Zazpe habló de las dificultades por las que atravesaba el país como una posibilidad "para engendrar, en misteriosa fecundidad, la nueva Argentina. Un país que, permaneciendo idéntico a sí mismo, manifieste los signos de una renovación en los corazones, en las relaciones personales y en las instituciones", fueron algunas de las palabras de Zazpe, que, según Ordoñez, hoy cobran plena actualidad.
Los líderes de los diferentes credos consultados también afirman que la fe puede brindar una enorme ayuda a las personas en épocas de desasosiego, si se vive la religión arraigada en el aquí y ahora; una fe que no busque soluciones mágicas, sino que -recomiendan- intente conectarse con el Creador para recibir sus fuerzas; una fe que movilice a las personas a ayudar a quienes más sufren.
Para Ordoñez, la crisis está atravesando por distintas etapas. "Hubo un primer momento de negación; un segundo de enojo y miedo, cuando empezamos a notar que no salíamos tan fácilmente. Por último, y creo que es lo que está ocurriendo ahora, tocamos un límite en el que nos damos cuenta de que ya no sirve echar la culpa afuera, sino que cada uno tiene algo valioso para aportar desde su lugar, por insignificante que parezca", señala.
Ordoñez -así como el rabino Zvi Grümblatt- insiste en que los judeocristianos pueden recordar que Dios actuó en favor de su pueblo, y que nunca los abandonó. "Esto no quiere decir que la crisis desaparecerá. Pero es importante recordar que en el núcleo de la fe judeocristiana está arraigada la experiencia de que Dios da la fuerza para atravesar las tormentas", afirma convencida.
Según ella, la fe proporciona la certeza de que las dificultades no tienen la última palabra. "Cristo venció a la muerte. Su amor es más fuerte", dice Ordoñez, segura de que estos momentos duros pueden ser un desafío para sellar nuestra identidad nacional y madurar como comunidad.
Grümblatt comenta que, en estos tiempos turbulentos, mucha gente acude a su iglesia, desesperada también por obtener ayuda económica. En la Fundación Jabad Lubavitch, durante los últimos cuatro meses registraron un 15% de crecimiento mensual en las demandas de ayuda de comida y asistencia laboral. "En general, todas las confesiones reafirmaron su compromiso solidario: crearon comedores extras o nuevo proyectos sociales", agrega Padilla, desde la Secretaría de Culto.
Grümblatt tiene otra interpretación de las crisis: "La tormenta externa destapa la interna. Y si bien esto puede resultar doloroso, hay un dato esperanzador. Cuando las cosas comienzan a andar mal, se caen los becerros de oro, y la gente pasa a valorar lo esencial, sus afectos, lo que hace a su ser personal; no su fama, su poder, o sus bienes económicos", afirma.
El pastor Mackey advierte que la crisis destapó en su comunidad una participación más comprometida de la gente. "Noto cierta renovación en los corazones -dice-. La gente quiere ayudar de algún modo, aunque sea prestando su oreja a quienes necesitan desahogarse y compartir su angustia."
Desde la Villa 21, el sacerdote católico Pepe Di Paola dice que entre sus fieles más pobres la crisis está fomentando la aparición de vínculos solidarios más fuertes. "Las personas de fe, aunque sean muy pobres, muestran un sólido compromiso con quienes sufren la indigencia y problemas de violencia y drogadicción", afirma Di Paola.
Las experiencias
Católicos: en el Centro Santa María, los grupos de oración para varones son muy demandados. Quienes asisten afirman que reciben apoyo y fuerzas para salir adelante y abandonarse, con esperanza, a la voluntad de Dios.
Bautistas: en el Centro Bautista dicen que en los últimos 12 meses un 80% más de personas se acercó para recibir atención pastoral.
Apoyo económico: la Fundación Jabad Lubavitch registra un este año un 15% más de personas que se acercan para procurar alimento y asistencia en la búsqueda laboral.
Fe realista: los líderes espirituales dicen que la religión es una herramienta de gran ayuda si está arraigada en lo cotidiano; sí propone confiar en Dios y moviliza a las personas a actuar en favor de los más necesitados.






